Lunes, 28 de septiembre de 2020

Los sueños

A veces el inconsciente se comporta con nosotros como nuestro peor enemigo y nos fabrica sueños retorcidos y angustiosos de los que escapamos hacia la vigilia con gran sobresalto. Pero otras veces nos lleva a vivencias felices donde nuestro ánimo goza mientras el cuerpo descansa. Ocurren unos y otros en lugares muy remotos: Ovidio sitúa la morada de Morfeo, padre de los sueños, en una cueva muy profunda a donde nunca llegan los rayos del sol; allí urde esos simulacros que se apoderan de nosotros por la noche. Viniendo de tan lejos, pocos llegan y permanecen en nuestra memoria consciente y son multitud los que quedan vagando por los tenebrosos rincones del cerebro, acurrucados y desnudos.

¿Cuál es la naturaleza del mensaje de los sueños? Apenas me atrevo a decir algo, más allá de constatar su carácter dual. Pues hay sueños verdaderos y falsos, como vemos en la Biblia y en Homero; sueños premonitorios y recordatorios, felices y desgraciados. Esta noche pasada, por ejemplo, me he visto como un joven profesor negro, que se dirigía hacia su facultad por la mañana. De camino se encuentra con una hermosa alumna, que luego le acompaña hasta el aula. Esta es un gran anfiteatro oscuro con un escenario luminoso al fondo.

  • Quisiera captar hoy vuestra atención desde el principio. Tenemos que tratar de un tema muy interesante.
  • Tienes capacidad de sobra para eso –dice la joven, que espera su palabra–.

En otro episodio (sueño por pequeños capítulos: Stephen King dice que los sueños son como pequeñas películas) me veo bajando con la moto por un terraplén hacia una carretera de grava. Debo ir con cuidado para no derrapar. Al llegar a casa me llaman por teléfono y me preguntan sobre mi coche, que había dejado a mi hermano para un viaje.

  • Sí, es mi coche, ¿ha pasado algo?

Pasan unos segundos en silencio, pero luego me siguen preguntando sobre el coche.

  • Pero, ¿qué ha pasado?, ¡era mi hermano!, grito con un sollozo.

Viene luego otro sueño, este de matiz erótico, que olvido en aras de la brevedad.

Las teorías sobre los sueños son tan innumerables como ellos mismos. La más pedestre los presenta como meros remanentes abstrusos de las experiencias tenidas durante la jornada. Pero creo que se le puede dar la vuelta a esa idea y verlos como derivación no de lo que hemos vivido, sino de lo que la vida nos ha negado en el pasado y nos niega en el presente; algo que, sin embargo, podríamos esperar en el futuro para complementar nuestra vida hasta darle una apariencia de plenitud.

Lo cual nos llevaría a pensar en el carácter premonitorio de algunos sueños.

Pero de momento dejo aquí el asunto: ellos me invaden.