Miércoles, 30 de septiembre de 2020
Ciudad Rodrigo al día

La España vaciada (II)

José Antonio Navarro realiza una segunda reflexión sobre la España vaciada centrada en la calle donde trabajó, la calle San Juan

Escribiendo mi segundo artículo de la España vaciada, no he podido menos de repasar la memoria.

Mi vida profesional transcurrió en una calle pequeña de mi querido Ciudad Rodrigo, apenas tiene cien metros. Allí tuve muchos vecinos a pesar de ser corta, muchos de ellos con una relación entrañable: D. Abraham y su esposa Mercedes, con todos sus hijos; Jesús Huerta, esposa e hijos; los sastres de la esquina Srs. Arroyo; Angelita Arroyo la de la tienda de la esquina; Santiago Malmierca el carnicero; Dionisio el puntillero y sus hermanas; Jacinto y Pepe Vasconcellos; Pepe el fotógrafo; Eusebia y su marido; Paco (Paloma)y su hermano Candi; Olivares y esposa; Pepe Etreros; Julio, director del Castilla, esposa e hijos; el entrañable Pepe el relojero (chispa); Lola Hervalejo; Don Carlos sacerdote y su hermana; Pepe Robleda que vendía jamones; Alfonso (Maclina), Carmen, Goyito pastelero, Julia la pastelera,... Me queda algún vecino que ya no recuerdo el nombre (pido disculpas). Todos los que he nombrado, excepto los hijos, ya no están ninguno. Un recuerdo para todos ellos con todo mi respeto, quedan muy pocos vecinos.

Pero mi reflexión es la siguiente, que esta calle y otras muchas de mi pequeña ciudad estarían llenas si todos los médicos, enfermeros, auxiliares, bancarios, jueces, abogados, maestros, profesores, policías, municipales, bomberos, alcalde y exalcaldes, incluso comerciantes vivieran aquí. Y lo mismo en todos los pueblos de esta comarca tan hermosa como vacía.