Percepciones.

Imagen de publicación del colectivo mejicano Biciketas. Hace referencia a un trabajo realizado en Edimburgo que figura en su bibliografía.

Estos días es interesante fijarse en el Ayuntamiento progresista de Valladolid, la pandemia ha acelerado cambios en la movilidad urbana con el consiguiente, y también cansino, debate. Aparte de peatonalizaciones coloristas, sobresale la conversión de calles céntricas, con abundante tráfico motorizado, en el denominado VA-10 de transporte público. En esta iniciativa una calle con dos carriles deja uno exclusivo para el autobús urbano, como ya comentamos hace unas semanas. Al céntrico Paseo de Isabel la Católica además de quitarle uno de sus cinco carriles para esto, dedican otro a la bici.

Mapa de nuevos carriles bus en Valladolid, VA-10. Procede de su documento sobre medidas tras el (¿primer?) confinamiento.

Desde entonces se han sucedido las fotos, videos y declaraciones de todo tipo defendiendo y censurando esas iniciativas, en especial centrado en si hay o no más atascos y si arruinan a alguien. Se puede ver la calle en cuestión completamente limpia de vehículos o llena, según las horas. Algo evidente si tenemos en cuenta que el tráfico es estacional, con claras horas punta y horas valle.

Cuadro de elaboración propia a partir de datos del PIMUSSVA, Plan de Movilidad de 2015. Se representa el número de viajes cada hora a pie y en vehículo privado. Estos dos modos de transporte suponen el 83% del total. Memoria, pag. 46.

Desde hace décadas se decide el reparto de la calle pensando en el momento de máximo uso del vehículo privado, medio de transporte que ocupa mucho espacio. No el del peatón u otros medios más sostenibles. Se acaba generando una percepción de uso mayoritario y todo el día. Pero los datos reales dicen otra cosa, y empiezan a hacerles caso. Eso sí, da lo mismo las décadas que medidas restrictivas al uso desmedido del coche lleven demostrando su beneficio a toda la sociedad, comerciantes incluidos, los argumentos en contra no cambian.

Distribución de los viajes por motivos y medios de transporte. Diagnóstico del Plan de Movilidad de Salamanca de 2012, pag 21.

A raíz de los debates vallisoletanos, que todavía aparecen por aquí alguna vez (¿han olvidado la Calle Wences Moreno, o la Gran Vía?), reverdece la discusión respecto a cómo compra la gente. Desde hace años se realizan trabajos sobre la percepción de comerciantes y la realidad de clientes. Estos días ha aparecido uno de Bruselas previo a la posible peatonalización de dos céntricos espacios, muy bien atendidos por transporte público según parece. Por cierto, realizado en colaboración entre la sociedad civil, una organización ciclista, y la Universidad Libre de Bruselas (con 6 premios Nobel).

Cuadro de elaboración propia con los datos obtenidos en “Mobilité et accessibilité commerciale à Bruxelles”.

Los comerciantes perciben que su clientela, de un nivel económico más bien alto, acuden a sus negocios mayoritariamente en coche. Algo parcialmente cierto en uno de los dos casos, aunque muy por debajo de sus impresiones. Aquí la clave es el transporte público, incluso los propios comerciantes lo utilizan de forma abrumadora (76 y 80%), y luego minusvaloran su uso por sus compradores.

Etude de l'accessibilité des commerces dans la Region de Bruxelles-Capitale: Espaces Mobilites & Sonecom 2011.

Y eso que en Bruselas ya se estudió toda la ciudad hace 9 años, donde están las pistas de esa realidad redescubierta por el nuevo trabajo puntual. Los estudios sobre la realidad, los datos, demuestran una vez más lo inadecuado de tomar decisiones desde las percepciones de colectivos con mucha capacidad de influencia. Y estamos obviando los graves problemas ambientales generados, entre otros, por el transporte motorizado.

Cuadros procedentes de una publicación de Bristol Cycling, donde hace referencia a dos trabajos. En naranja cómo acceden los clientes a los comercios, en verde o azul y entre paréntesis la percepción de los comerciantes.