Sí tenemos remedio

Después de conocer el rosario de nuevos rebrotes –con este gobierno, conocer cifras exactas equivale a hacer un acto de fe- y después de ver cómo Pedro Sánchez, en su comparecencia en el Congreso para informar sobre el acuerdo alcanzado en Bruselas, montaba un nuevo mitin “Haló Presidente”, más triunfalista que todos los anteriores –que ya es decir-, al ciudadano de a pie le queda la duda si se encuentra en España o acaba de despertarse en Jauja.

            Un presidente de gobierno que acude al congreso para informar de algo que en gran medida es de dominio público, si se considera seguidor de los usos democráticos, debe olvidarse de lo accesorio para exponer el asunto de forma exhaustiva, sí, pero ajustada a la realidad. La parafernalia y la mera propaganda no tienen cabida donde hay personas que conocen la verdad. Tampoco puede olvidar que la razón de ser de ese acto está en la persistencia del nefasto virus que ha trastornado el mundo entero. Por consideración con los excesivos muertos que ha causado, los demasiados contagiados que siguen apareciendo cada día y la debacle de nuestra economía, sobraba el toque a rebato practicado por sorpresa con el grupo socialista, los serviles aplausos de esos nuevos palmeros a sueldo, y el menosprecio a todo interviniente que afeara su forma de proceder.

            Es triste que, en toda su intervención, Pedro Sánchez dedicara un segundo a los fallecidos, a los enfermos, a los sanitarios, a los parados o a los muchos titulares de pequeñas y medianas empresas que se ven abocados al cierre porque ya no pueden soportar esta crisis. Como seguidor empedernido de un continuo revanchismo, buena parte de su prédica la empleó en ridiculizar a todo oponente. El ególatra que cuenta con una pléyade de corifeos acaba adornándose con tintes de despotismo. Estaba tan encelado en sus presas que, sin darse cuenta, incurría en continuas contradicciones. Quiso ridiculizar a Abascal dando por sentado que perdía el tiempo con la moción de censura, pero olvidó que ya se han presentado otras cuatro y la última le abrió a él las puertas de La Moncloa. En plena borrachera de autosuficiencia, y para buscar el aplauso y las risas de sus acólitos, trató de zaherirle por haber antepuesto sus vacaciones a la presentación de la moción.

Muchos de los graves problemas que nos agobian son consecuencia directa de la ineptitud de los ministros que componen el gabinete más numeroso del mundo occidental. Ni es eficiente ni goza de la confianza que debía esperarse de un socio leal. En Bruselas ya lo saben y, en contra de lo que quiere vendernos Sánchez, ¡vaya si le conocen! Allí no tiene una claque que vitoree sus ocurrencias. Con más delicadeza de la que él hace gala, escuchan sus peregrinas ideas, pero no se dejan embaucar. Aún estaba sin decidir el método que se empleará para repartir los fondos que lleguen de Bruselas, porque antes debe aprobarse la correspondiente resolución en el Congreso y su explicita aplicación en los Presupuestos Generales, y acabamos de saber que le apetece convocar a los presidentes de las autonomías, pero será ÉL quien decida cómo será ese reparto.. En ese momento, cuando revisen escrupulosamente nuestras cuentas, sabremos si es cierto eso de que ningún socio de la Unión tiene derecho al veto.

            Hablando de vacaciones y de mociones de censura, habrá que recordarle a Sánchez que por la boca muere el pez, Debo confesar que a mí también me ha sorprendido el anuncio de Vox. Y no por su conveniencia, sino por las escasas probabilidades de éxito que tiene. Si algo necesita España con urgencia, es un gobierno distinto al actual. Nadie duda de su legalidad, pero sí lo hacen muchos de su eficacia. Me imagino que el Sr, Abascal habrá madurado su decisión, convencido de la gravedad del momento y, como la ley se lo permite, estará dispuesto a asumir su fracaso si con él consigue despertar alguna iniciativa. Se puede estar más o menos de acuerdo con una moción de censura que puede fortalecer al censurado y dejar al aire las vergüenzas del censor, pero estoy convencido que le ha guiado el deseo de mejorar el actual estado de cosas, Ignoro si tomará sus vacaciones antes de hacer realidad esa moción de censura, pero, en cualquier caso ¿sería tan grave si lo hiciera?

            Con la situación tan caótica en que se encuentra nuestra sanidad, plagada de rebrotes y con los primeros síntomas de desabastecimiento de medios; con la meridiana falta de coordinación entre el gobierno y las autonomías; con la nula política para acabar con el incumplimiento de las normas dictabas para evitar los contagios que ocasionan tanto botellón y tanto lugar de ocio nocturno; con nuestro turismo ahogándose por nuestra imposibilidad de acabar con los desmadres y con los “favores” que nos hacen esos socios tan amigos de nuestro presidente - que, por otra parte, tienen sobradas razones para obrar así-; con los constantes desaires de Urkullu y Torra al Jefe del Estado y a todos los españoles (por cierto, hablando de la superproducción “Pedro Sánchez se aparece en el Yuso”, bueno sería acabar con dos dudas: una, cuánto nos ha costado convencer al vasco para que no faltara al acto, y dos, cómo se atreve a decir que no quiere autonomías de primera y de segunda, nada más bajarse los pantalones ante Urkullu); con tres millones –por ahora- de españoles que no tienen empleo o no cobran lo que se les había prometido; con un PIB descendido a las catacumbas; con unos políticos condenados que no renuncian a reincidir y con un Congreso que apunta dificultades para aprobar los Presupuestos que recomienda Bruselas, Sr, Sánchez, con esta crisis y con todo eso ¿va a tomar tres semanas de vacaciones en La Mareta? Desde luego que está en su derecho, pero no pretenda tomarnos el pelo, Acabo de recordar uno de los titulares que dio Vd. desde la tribuna del Congreso: “La recuperación acaba de empezar” ¡Sálvese quien pueda!

            Por más que se pretenda obviarlo, lo que está hundiendo nuestra economía es el Covid-19. Tenemos más rebrotes que nadie, y eso se sabe fuera de nuestras fronteras. O invertimos la situación entre todos o todo se va al garete, Para ello, alguien tendrá que asumir la responsabilidad de hacer cumplir la ley; alguien deberá impedir la cobarde conducta de esa minoría de jóvenes que está acabando con cualquier esperanza de recuperación. Cualquier cosa menos pasarse la pelota. Es demasiado lo que nos jugamos y no se puede andar con paños calientes. Fuera de aquí, hay vecinos que cierran los locales de ocio y la venta de alcohol a las 22 horas y los restaurantes a las 23. Los establecimientos siguen funcionando y las cifras de fallecimientos y contagios distan mucho de las nuestras. Y que nadie venga con aquello de que los españoles no tenemos remedio. Ya en la época de Mío Cid, alguien definió acertadamente al español; “Dios, que buen vasallo si oviesse buen señor