Congreso de pastores

Desde la Fundación Mil Caminos creada desde la Casa Escuela Santiago Uno y la Asociación Puente Vida, para la lucha contra la pobreza y la injusticia, vamos a organizar una saga de congresos sobre oficios perdidos.

El primero será un congreso de pastores y pastoras. Pretendemos reivindicar el saber de los oficios de la España vaciada que están en peligro de extinción. Vamos a realizar ponencias científicas en el palacio de congresos y desarrollaremos selectos talleres en las propias dependencias en Gomecello donde está la nave de ovejas y la quesería con energía de placas solares que la hace sostenible.

Exploraremos razas de ovejas, alimentación ecológica, bienestar animal, salud, calidad, trashumancia, pastos,…

Invitaremos desde Marruecos pastores Amazigh, nómadas bereberes para los que hemos rehabilitado escuelas en Marruecos.

En la finca instalaremos carpa para conferencias, algunas caravanas y haima de pelo de cabra  para gente que quiera dormir allí dos o tres noches en vez de los hoteles previstos.

Las fechas serán entre el catorce y dieciséis de Mayo del 2021. Se harán talleres de elaboración de quesos, cardado de lana e hilado con rueca, esquilado, ordeño manual, tejido de haimas, etc.

Los ponentes serán expertos pastores  y expertas pastoras de todo el territorio de Castilla y León y de la provincia de Tiznit, Sidi Ifni, etc. También veterinarios, y técnicos de máximo nivel científico.

Queremos demostrar también el efecto terapeútico de esta profesión y de otras relacionadas con el campo y la naturaleza, que no son términos enfrentados sino víctimas de las malas gestiones políticas.

Con más de tres millones de parados no se encontraron cien mil temporeros para recoger las cosechas de frutas y verduras y tampoco quien pastoreara los rebaños. Se ha tenido que recurrir a inmigrantes que han tenido que venir a socorrernos. También jóvenes provenientes de la exclusión social han encontrado su salida a las drogas en pueblos abandonados con los animales como cómplices.

Pensamos que desde Europa deben saber que tenemos recursos para aportar a la salud de la sociedad. No gustaría que pagaran puestos de trabajo dignos a jóvenes que quisieran trabajar en estos sectores del pastoreo, la horticultura ecológica, etc.

Las prestaciones deberían fomentar el trabajo de personas con talento que se sentirían orgullosas de sí mismas y de ser esenciales.

Los valores del esfuerzo de nuestros antepasados subsistiendo libres, sin hipotecarse y con el máximo respeto a la Tierra y a sus familias. Ese sentimiento es más que un acervo cultural, es un tesoro en el que implicarse.