Sábado, 15 de agosto de 2020

La Junta inicia un nuevo rastreo en residencias con test en usuarios y trabajadores para evitar brotes

Casada ha apuntado que en Castilla y León trabajan unos 600 rastreadores, una cifra que sitúa a la Comunidad en 130 rastreadores más de lo recomendado, un rastreador por cada 5.000 habitantes
Los usuarios y trabajadores de residencias, colectivos especialmente vulnerables

La Junta de Castilla y León va a iniciar un nuevo rastreo en residencias a través del que se realizarán test COVID a todos los usuarios y trabajadores que no hayan pasado la enfermedad con el objetivo de evitar nuevos brotes. Así lo ha avanzado la consejera de Sanidad, Verónica Casado, en la rueda de prensa posterior al Consejo de Gobierno en la que ha comparecido junto al vicepresidente de la Junta, Francisco Igea, y alertando de que los últimos brotes detectados se han dado en el ámbito familiar, por lo que han reclamado "prudencia".

Así, Casado ha avanzado que se va a realizar un nuevo estudio con la realización de test rápidos en residencias y centros sociosanitarios que no sean centro abiertos con la realización de test que serán gestionados a través del servicio de enfermería de Atención Primaria en aquellos casos en los que los centros no dispongan de material.

En este estudio se excluirán a quienes ya hayan pasado la enfermedad, pero también se les realizará al personal de nueva incorporación o a quien haya estado fuera del centro residencial durante al menos 15 días. "Estamos trabajando para hacer un importante seguimiento", ha defendido Casado, quien ha agradecido la labor de los responsables de seguimiento de los casos que están "logrando" que la situación no se "dispare" en la Comunidad.

Así, ha recordado que en Castilla y León trabajan unos 600 rastreadores, una cifra que sitúa a la Comunidad en 130 rastreadores más de lo recomendado, un rastreador por cada 5.000 habitantes.