Viernes, 7 de agosto de 2020

Era Julio

Era Julio cuando se llenaron de espuma los sabores, cuando esperó la luna agazapada, cuando la música hizo de las suyas.

Era Julio la sombra buscada de los árboles en las calles estrechas, el culpable de las noches de amor, de los besos con sabor a cava, de las conversaciones largas, de los amaneceres llenos de abrazos; era Julio el que enredó para siempre la forma de dormir envueltos, el de los cuerpos desnudos, el de caricias eternas.

Era Julio de risa en la boca y primavera en el alma, de poemas no escritos, de huellas en la piel como miguitas de amor, senderos ocultos, horizontes abiertos, pistas que anuncian recorridos, mapas de espaldas mojadas, brújula de los afectos, inagotable alborada.

Era Julio escenario de ensueño, lucernario y guía de sentimientos, manual de la entrega, era Julio de interminables locuras, de días largos y lunas hasta el alba.

Era Julio territorio ignoto, anticipar necesidades, adivinar pensamientos, era aventura y música elegida; era, a su vez, de sorpresas, gavilla.

Era Julio de dicha infinita, jardín plagado de flores perfumadas, era Julio ver los rizos de tu pelo sobre la almohada.

Era Julio de olores a canela en rama, de palmos de piel eternamente repasados, era Julio de camelias blancas, de ojos cerrados en la espera, de besos imprevistos, de manos de regalo, de caricias sinuosas, de montañas recorridas con las yemas de los dedos.

Era Julio de viaje, de paisaje, de luz interminable, de inicio de verano; eran sueños de amor abarrotado, de días inconclusos, de piano a la luz de las velas.

Era Julio de sueños transparentes que tornasolan la vida, Julio de inacabable sol, de aprender los caminos del silencio, de leer en las miradas.

Era Julio de luces en naranja, de voz modulada, de esperas con el piloto encendido de los proyectos, de hierba verde como verde es la esperanza.

Era Julio de timbre aterciopelado en frases a medias, en palabras repetidas, en preguntas melodiosas. Era Julio de afirmaciones eternas.

Desde entonces, desde siempre, Julio prende la antorcha de los sueños.