Viernes, 7 de agosto de 2020

Encerrados con un solo juguete 

Este título, una de las novelas tempranas del narrador barcelonés Juan Marsé, recientemente fallecido, a los 87 años, puede ser un buen rótulo verbal para este tiempo de confinamiento que todos hemos padecido, debido a la pandemia, en cuyo estado aún nos encontramos.

Encerrados con un solo juguete. ¿Cuál es ese juguete? Acaso el ordenador, la tableta, el móvil…, herramientas con las que se han desarrollado –necesidad obliga– actividades como el trabajo, la educación, las relaciones humanas y otras tantas tareas a las que el ser humano siempre ha de atender.

Porque nuestra especie, como todo ser vivo, necesita siempre un cordón umbilical que la conecte con los demás y con el mundo. No somos robinsones, pese al halo romántico que rodea las islas desiertas, ni tampoco podemos serlo. Pereceríamos. De todos modos, este tiempo ha abierto un nuevo motivo de reflexión: el del sentido, el uso, las limitaciones, el respeto, la ética, la privacidad… que han de tener todos los nuevos medios digitales.

Juan Marsé formó parte de ese grupo de escritores e intelectuales de la llamada ‘escuela de Barcelona’; un grupo de gran importancia dentro de nuestra literatura del medio siglo o generación o grupo de los 50, que todos esos nombres ha recibido y recibe tal grupo de poetas, narradores y ensayistas de tan gran importancia en la literatura española del siglo XX. De esa ‘escuela’ formaban parte Jaime Gil de Biedma, José Agustín Goytisolo, Carlos Barral (editor y poeta), Josep María Castellet o el propio Juan Marsé, entre otros.

Estos días, con motivo de la marcha de Juan Marsé, se han destacado algunas de sus novelas más importantes, sobre todo, ‘Últimas tardes con Teresa’ y ‘Si te dicen que caí’, novela esta última que hubo de ser editada en México, porque aquí, en nuestro país, lo impedía la censura franquista. Ambas novelas las leímos, con deleite, en nuestros tiempos jóvenes. Las ‘aventis’, esas fabulaciones idealizadoras de una realidad cruda, para convertirla en soportable, de la última obra, constituyen un gran hallazgo literario (y poético) de Marsé.

Estos días, los comentarios de prensa, a raíz de la muerte de Marsé, lanzan valoraciones y  juicios de todo tipo, sobre su obra; casi siempre, como no podía ser menos, de modo positivo. Nos quedamos con uno que nos parece certero y que define creemos que muy bien el sentido de la obra de nuestro autor:

Marsé “deja una obra novelística que captó la esencia de los sueños de los derrotados”. Eso es. España –nos guste o no– tampoco puede entenderse, no puede entenderse sin la perspectiva de los derrotados y de sus sueños; no pocos muy hermosos, que están ahí, a disposición de quienes quieran aprender algo de nuestra historia.

Tras el paso del verano, aparecerá un nuevo libro, perdido, de Juan Marsé, ‘Viaje al sur’. Ya lo esperamos. Este verano –en que hemos de tomar todos tantas precauciones– puede ser un momento estupendo para leer algunas novelas de Juan Marsé. Constituyen un buen ejemplo de nuestra mejor narrativa contemporánea. No se lo pierdan.