Viernes, 7 de agosto de 2020

Carroñeros en la pandemia

En la formación de P. Casado, insisten una vez y otra por encima de cualquier cosa, en inculpar de los muertos y de la mala gestión al Gobierno, sin asumir ellos ninguna responsabilidad. No dan tregua y buscan la menor ocasión para llevar a los juzgados ´hasta la camisa que lleva Pésanchez o la mascarilla de Piglesias´. O acusan a Fernando Simón, a Illa o Marlaska, haga lo que hagan. Aunque resucitaran´ a mil o tres mil fallecidos por el coronavirus, daría lo mismo: culpables. 

                               

Cuando todavía hay muertes –habrá más desgraciadamente– y la pandemia de la Covid-19 no está, ni mucho menos, totalmente controlada, el PP y Vox han rebuscado en los cadáveres, escarbando en las muertes por el coronavirus. Son como buitres carroñeros necrófagos. 

Y mientras la ruina de millones de ciudadanos, por el duro confinamiento, llega a situaciones insostenibles, la imagen de unidad nacional se resquebraja ante UE por las críticas del PP. Echan por la borda –y la cuestionan– la solvencia de la democracia y la economía española y la poca capacidad de Pésanchez de resolver esta crisis. Insisten, en la formación de P. Casado, una vez y otra por encima de cualquier cosa, en inculpar de los muertos y de la mala gestión al Gobierno, sin asumir ellos ninguna responsabilidad. No dan tregua y buscan la menor ocasión para llevar a los juzgados ´hasta la camisa que lleva Pésanchez o la mascarilla de Piglesias´. O acusan a Fernando Simón, a Illa o Marlaska, haga lo que hagan. Aunque resucitaran´ a mil o tres mil fallecidos por el coronavirus, daría lo mismo: culpables. 

 Pero las estrategias de Fra-Casado para llegar a la Moncloa y echar a Pésanchez a la oposición, se estancan cada vez más. Ya son seis elecciones perdidas en dos años, que le dejan en ridículo. Y lo que se avecina de aquí al otoño no es nada bueno para su personal proyecto político. La victoria de Feijóo en Galicia no es propiamente la de Casado y los barones de su ala dura. El presidente gallego –y su gabinete– son peperos, sí, pero más moderados, más institucionalistas y regionalistas –muy galleguistas– que en Génova 13. Feijóo, prácticamente, llevaba oculto o minimizado el logo del PP en sus carteles electorales.

Por otro lado, el batacazo en Euskadi del ya ´caducado´ Iturgaiz –y Casado– es morrocotudo. Los malos resultados para PP y Cs y Vox en el País Vasco amenazan con sepultar España Suma, proyecto estrella de Casado. Al líder popular y a Arrimadas les ha salido el tiro por la culata. Al PP ´oficial´, además, la gente le recrimina una ausencia de responsabilidad política, solidaridad y sacrificio, en las horas más agrias de la actual crisis del país.

 El dirigente nacional de la formación popular, y su jefa de filas en el Congreso, Cayetana Álvarez de Toledo, han aprovechado las sesiones parlamentarias para lanzar los muertos del coronavirus contra el Gobierno de Pésanchez. “España es el país del mundo con más fallecidos por millón de habitantes y el que más sanitarios tiene contagiados”. Y siguieron los dos peperos tirándose a la ´yugular´ del líder socialista: “Han ocultado más de 16.000 fallecidos; han realizado una pésima gestión económica con una caída del 15% del PIB y una tasa de paro masivo de 25%. Hemos salido debilitados enormemente de esta crisis”. Y luego, Casado, le espetó al presidente: “Sea humilde, póngase la corbata negra y diga cómo pretende afrontar esta crisis, pague las nóminas y márchese”.

Pero en el PP tampoco están para tirar cohetes. Por ejemplo, los datos tumban la gestión de Díaz Ayuso (´Payuso´) en la pandemia del coronavirus en la Comunidad de Madrid. Su Administración ha sido desastrosa y frívola, y ahora acomete unas políticas sanitarias con gran riesgo para los madrileños. La sanidad pública de la Comunidad está desbordada por la falta de medios y los recortes aplicados por los anteriores gobiernos del PP, ahora personalizados en Díaz Ayuso.

Hemos aprendido bien de esta pandemia de la Covid-19, porque estamos cometiendo los idénticos y nefastos errores de marzo.

Ahora, quieren solucionarlo con llevarse continuamente las manos a la cabeza, hipócritamente, por los muertos no contados y realizar con parafernalia y mucho boato, actos religiosos, partidistas, por los difuntos del coronavirus, con ausencia de la mayoría de familiares de los fallecidos. 

Siguen haciendo lo mismo, sobre todo en las autonomías peperas que tanto criticaban y desprestigiaban la gestión del Gobierno en la Covid-19. Y lo hacían y siguen haciendo, no para superar esta crisis sanitaria y socioeconómica, sino para hacer añicos la coalición gubernamental del PSOE-Unidas Podemos. A Vox y al PP de Casado solo les interesa eso; lo otro, la recuperación de España, ya se ha visto: prima la economía sobre la salud. Los recortes en Sanidad siguen sucediéndose, precisamente en gobiernos autónomos del PP (Madrid, C y L y Murcia), cerrando consultorios médicos rurales, además de diezmar las plantillas sanitarias y de servicios de los hospitales y centros de salud.

Ya está claro tras estas últimas elecciones. PP, Cs y Vox, no pueden tumbar al gobierno en las urnas ni en el Congreso, a pesar de sus experimentos, esos de España Suma con banderías y banderitas al aire. Cataluña será el próximo debacle electoral para ellos.

¿Les fallarán también las caceroladas callejeras y los exabruptos judiciales de jueces conservadores, las fuerzas fácticas de siempre, o sea, la Banca, la Iglesia, el Ejército, más los mercados financieros y los tejemanejes de las redes sociales y algunos dominios mediáticos? Ese es el verdadero poderío del PP de Casado, espoleado por Aznar y su FAES.