Lunes, 3 de agosto de 2020
Ciudad Rodrigo al día

La cita motorizada de San Cristóbal, 1ª procesión plenamente normal en Miróbriga de la nueva era

Participó un número similar de vehículos a años anteriores, que fueron escoltados por la Policía Local y la imagen de San Cristóbal

Las calles de Ciudad Rodrigo vivieron en la mañana dominical (que amaneció nublada tras los episodios -breves pero intensos- de lluvias, truenos y viento de las últimas horas) la primera procesión religiosa completamente normal en la ciudad desde que se desató la pandemia del coronavirus. Fue la tradicional procesión motorizada de la Parroquia de San Cristóbal que, debido a sus características habituales (los participantes van dentro de sus vehículos), no requirió de ninguna medida especial de seguridad, siendo idéntica a las de años anteriores.

De hecho, la participación fue también similar, con un total de 57 vehículos (uno más que en 2017 y 2019, y bastantes más que en 2018), contando los tres que abrieron la comitiva: la dotación de servicio de la Policía Local, el Renault 5 de color rojo en cuya baca se coloca la pequeña imagen de San Cristóbal con la que cuenta la Parroquia, y el jeep en el que viaja el párroco Rafa Caño (que este año no tuvo la compañía de monaguillos), que fue conducido por el popular Tato Galerías.

La procesión se puso en marcha tras haberse celebrado en la Iglesia de San Cristóbal una eucaristía con una notable afluencia de fieles, sin superar eso sí el aforo máximo permitido de 140 personas. Concluida la celebración, bastantes de esas personas se subieron a los vehículos que tenían aparcados en el entorno del templo para participar en la procesión, el único desfile motorizado de este año en Ciudad Rodrigo tras no celebrar su fiesta los Bomberos (que siempre hacen un recorrido por las calles con sus vehículos).

La procesión de San Cristóbal siguió la ruta habitual por calle San Cristóbal, Paseo de Carmelitas, Hermanos García Carraffa, calle Santa Clara, rodeo a las Tres Columnas, calle Santa Clara, zona del Árbol Gordo, Avenida de Béjar, calle Virgen de la Peña de Francia, y Paseo de Carmelitas para volver hacia la calle San Cristóbal y alcanzar las puertas de la Parroquia. Una vez allí, Rafa Caño se bajó del jeep para empezar a rociar con agua bendita a todos los vehículos participantes en el desfile, que fueron abandonando el lugar por la calle Voladero.

Entre esos vehículos participantes, este año hubo pocos que ‘destacasen’: todos fueron turismos o monovolúmenes ‘actuales’, siendo el más llamativo el turismo ciertamente antiguo que aparece en la imagen principal de esta información.

Una vez pasaron todos, hubo tiempo como es habitual para bendecir a los fieles que estaban por allí viendo pasar los vehículos, así como a una silla de ruedas y a una bici que conducía una pequeña. Por último, Rafa Caño bendijo un par de coches que estaban aparcados así como al vehículo de la Policía Local, que había regresado para comprobar que todo había concluido con normalidad.