Viernes, 7 de agosto de 2020

¿Para qué los organigramas y los sistemas en el fútbol?

Decía Mark Twain que “Lo que me trae problemas no es lo que no sabemos, sino lo que sabemos que no es así”. Todo organigrama de una empresa, todo sistema de juego de un equipo de fútbol, se diseña para llevar a cabo una estrategia con unos objetivos definidos. Un gran número de organigramas y sistemas van por delante de las estrategias y de las personas, una ilógica de los dirigentes que primero pintan el paisaje y luego representan allí a los protagonistas. Aunque en un partido de fútbol es muy difícil adivinar la fluencia de la pelota y las acciones técnicas que se producen en décimas de segundo, es muy difícil prever lo que puede ocurrir en 90 minutos de juego. 

Decía Colin Powell: “¿No habéis observado que la gente suele implicarse con ciertas personas que sobre el papel tienen poca autoridad, pero que en cambio poseen energía, iniciativa, experiencia e interés genuino por sus compañeros y por los productos?”. Quizás por eso los organigramas acaban siendo “personigramas”, a conveniencia del que manda para encajar las excepciones que le vengan en gana. Porque los organigramas, sistemáticamente, se ignoran a diario, y lo más importante es tener en mente “la cabeza de turco” que se vaya a “comer los marrones negativos” no previstos. Muchos líderes le dan mucha importancia a los sistemas y se olvidan de las personas. Así les va…

Hablan de James Boren, fundador del “Partido de la Apatía”: “Ante la duda, abstenerse; ante la dificultad, delegar, ante la responsabilidad, dar largas”. Los sistemas de juego en un partido de fútbol, las Reglas del fútbol tampoco señalan el “cómo”,  nunca resuelven cómo debe marcarse, como apoyarse unos a otros bien en ataque o en defensa, como controlar el juego según el resultado o según la zona geográfica que se dispone de la pelota, etc. Ya lo decía Charles Maurice: “Me asusta más un ejército de cien corderos guiados por un león que un ejército de cien leones guiados por un cordero”.

En estos días me siguen sorprendiendo los equipos salmantinos en Segunda B (Guijuelo, Unionistas y UDS), los tres equipos siguen actuando de la misma manera a base de renovar tres cuartas partes de la plantilla. Hace años le decía a un directivo del Guijuelo la “inconveniencia de que el equipo lo confeccione un Agente comisionista”. A mí no me parece de recibo que cada temporada se fichen a 15 o más jugadores, dando bajas en similar proporción. De seguir así, ¿Cuándo llegarán a tener “un equipo”?