"Victimismo" en un fútbol competitivo

Lo pienso, y lo digo, el rey del “victimismo” puede que sea el Bacelona F.C., en el fútbol patrio. Un equipo con un potencial desmedido, unos jugadores extraordinarios y una sociedad apoyada por aficionados siempre dispuestos a animar a su equipo, con unas directivas un tanto confusas con problemas de interrelación. Y ellos siguen diciendo aquello de que el Barça “es más que un club”. Pero alguien tendrá que repetírselo a los barcelonistas, “hay que venir llorados de casa” al inicio de cualquier competición.

Hagan esta prueba, pongan en el buscador Google “Victimismo futbolístico” y obtendrán muchas informaciones sobre ese fenómeno social en este caso del fútbol, curiosamente casi todas se relacionan con el Barcelona. Sin embargo, me llama la atención una noticia de junio de 2008, de Eurosport: “La confianza en la victoria, antes de que un partido mismo arranque, libera el mejor juego de los futbolistas y supone el primer escalón en todo equipo que se quiera ganador… el seleccionador nacional ya ha comenzado a construir la victoria apoyándose en la motivación.

El primer ladrillo está, precisamente, en esa confianza que permita ahuyentar los mitos, relajar piernas y cabezas y dar la razón a la probabilidad. Entre dos rivales, cada uno de ellos tiene, a priori, exactamente las mismas opciones de ganar. “En el aspecto mental, tenemos que ir convencidos de que vamos a ir al campo a ganar sí o sí. Luego podrá pasar cualquier cosa, pero el jugador que llega al campo pensando que va a ganar, suele salir a flote”. Eso dice la experiencia de Luis Aragonés”.

En este final de Liga 2019/20, al reanudarse la competición, el liderazgo lo ostentaba el Barcelona con 2 puntos de diferencia sobre el segundo clasificado Real Madrid. Con un calendario asimétrico, con la expulsión del entrenador Valverde siendo primeros, los barcelonistas tuvieron peores resultados en este final de Liga mientras que los madridistas se han encaramado al primer lugar, con cuatro puntos diferenciales a falta de jugarse cuatro partidos para finalizar la competición.

El nuevo entrenador Setién aseguró que su equipo “siempre jugaría bien” aunque últimamente no habló de fútbol y se dedicó a proclamar el beneficio arbitral de su máximo contendiente, una postura radicalmente antideportiva. Para rematar, ese ambiente “victimista” fue corroborado por el presidente Bartomeu hablando también de los “perjuicios” infringidos a su equipo por el arbitraje favorecedor al Real Madrid. Muy rebuscados, como siempre.

En “El Transistor”, un colaborador de De la Morena comentó una estadística muy amplia sobre el VAR y tanto Barcelona como Real Madrid “obtuvieron” 4 puntos que no esperaban y otros 4 puntos le fueron restados gracias a las nuevas tecnologías por lo que llegaron a un balance neutro.

Si traducimos que el “victimismo” es el arte de echar la culpa a otros, el Barcelona históricamente siempre lo practicó de esta manera, su grandeza se achica con estas niñerías. Como dice Paulo Coelho, “Si actúas como una víctima, es posible que seas tratado como tal”. Y en esas estamos, asistimos a este espectáculo “bajuno” del Barcelona por no querer reconocer sus errores, nunca entenderán que en el fútbol puede existir algún equipo mejor que ellos mismos, eso sí, nunca debe ser el Real Madrid por cuanto su “victimismo” llorón se convierte en “madriditis”…