Lunes, 3 de agosto de 2020

Ángel Hernández, el doctor que compatibilizará la residencia de cardiología con el baloncesto

Dejó el baloncesto profesional, tras siete temporadas en la Liga LEB Oro, para centrarse en sus estudios y ahora compagina ambas ocupaciones en Salamanca

La página web de la Federación Española de Baloncesto publica una interesante entrevista con Ángel Hernández, escolta del Aquimisa Carbajosa, que se muestra muy ilusionado con el estreno del club charro en la LEB Plata. 

Es curioso el caso de este jugador que dejó el baloncesto profesional, tras siete temporadas en la Liga LEB Oro, para centrarse en sus estudios de Medicina. Su formación académica le trajo a Salamanca  y ahora compaginará en la capital charra la residencia de cardiología con el basket.

Entrevista publicada en feb.es:

Durante algunos años, el nombre de Ángel Hernández respondió al de uno de los escoltas más destacados y con mayor proyección de las diferentes Competiciones FEB. Un jugador que luchaba por hacerse un hueco en los escalafones más altos del baloncesto nacional y que era capaz de ser noticia incluso más allá de las pistas por acciones tan heroicas como la protagonizada el día en el que logró salvar una vida en el interior de un avión en un desplazamiento con a su Leyma Coruña (Leer reportaje).

Porque, con el paso de los años, el Ángel Hernández jugador, comenzaba a ceder irremediablemente terreno al Ángel Hernández doctor, hasta tal punto que la necesidad de centrarse en sus estudios le llevó a abandonar el baloncesto de élite dos años atrás con alguna que otra lágrima en su despedida (Leer reportaje).

Y no porque no estuviera seguro del paso tan importante que estaba dando en su vida, sino más bien por la sensación que le produjo el tener que dejar atrás, con apenas 27 años, aquello que durante toda una vida había sido precisamente eso, su vida.

Así, el gran público comenzaba a perder la pista a un jugador que había llegado a jugar 22 partidos en la Liga Endesa y que pasaba a iniciar una nueva etapa lejos de Riazor, concretamente en una ciudad de Salamanca en la que le esperaba la especialidad de cardiología y en la que, casi sin sospecharlo, iba a comenzar a allanar el terreno para su retorno al baloncesto profesional.

Una situación que se producirá a comienzos de la próxima temporada, cuando el Doctor Hernández cuelgue la bata en el perchero del vestuario y se vista de nuevo de corto con la camiseta del Aquimisa Carbajosa, el equipo que supo poner ante sus ojos el cebo correcto para poder “aprovecharse” de esa “cardiopatía congénita” que había sido siempre el baloncesto para él.

El mejor retorno posible para un almeriense que compaginará el próximo curso pasión y devoción en la única categoría en la que no había disputado por el momento ni un solo minuto de juego.  



Hernández: “El del Aquimisa Carbajosa es un proyecto para seguir muy de cerca”

No hubiera podido ni imaginarse Ángel Hernández, tan sólo un año atrás, que el verano de 2020 iba a ser un periodo de cambios importantes en su vida. Así lo comprobamos desde una localidad de A Coruña en la que jugó en 2018 sus últimos minutos como profesional y en la que se encuentra en estos momentos de baja por paternidad tras el nacimiento de su primer hijo. Un niño que, como suele ser tradición, ha llegado con un pan debajo del brazo a modo de vuelta al baloncesto nacional.


Quién le iba a decir a Ángel Hernández apenas unos meses atrás que un día como hoy iba a estar explicando a los aficionados su retorno al baloncesto nacional…

“Creo que es algo que no tenía cabida en mi mente porque, cuando dejé el baloncesto profesional, me había costado mucho el poder hacerme a la idea de que eso había acabado ya. Durante el primer año había seguido jugando en un equipo amateur de Primera Nacional en Galicia para no desengancharme del todo, pero creo que nunca hubiera podido imaginarme que un par de años después íbamos a estar hablando de mi vuelta a una Liga como la LEB Plata que, curiosamente, era la única competición nacional en la que no había jugado hasta la fecha”.


Para aquellos que te pudieron perder la pista cuando anunciaste tu retirada en 2018, ¿cómo podríamos resumirles todo lo sucedido en estos dos años?

“Bueno, cuando terminé la carrera yo tenía bastante claro que quería especializarme en cardiología y, aprovechando que la nota del MIR fue bastante buena, pude elegir una plaza libre en un lugar de referencia en ese campo como es Salamanca. Unos días antes de mudarnos, los directivos del Aquimisa Carbajosa se pusieron en contacto conmigo para presentarme su proyecto y para ofrecerme la posibilidad de jugar con ellos en la medida de mis posibilidades. Yo sabía que no iba a ser sencillo por todo el sacrificio que te exige el trabajo en un hospital, pero desde el primer momento me dieron todas las facilidades posibles y eso hizo que terminara aceptando”.


Y menudo año de regreso… ¡Un balance de 20-0 para ser el único equipo invicto de la totalidad de las Competiciones FEB!

“Fue una temporada para enmarcar y en la que el mérito no fue del talento que pudiera tener el equipo sino de la calidad humana que se congregó en ese vestuario. Éramos un grupo que disfrutaba de cada entrenamiento y que se lo pasaba realmente bien jugando juntos. Eso nos permitió ir ganando partidos, el poder mejorar sobre la pista y el que todo fuera saliendo redondo. Nos quedó la pena de que no se pudiera culminar el ascenso en la pista como a nosotros nos hubiera gustado, pero era prácticamente inviable el poder retomar la temporada. Nos quedó ese regusto amargo, aunque nadie pudo quitarnos la satisfacción de que las cosas hubieran terminado saliendo como nosotros queríamos”.


Una vez culminado el ascenso, ¿cómo logra engañarte el club para que continúes la próxima temporada?

“No tengo claro si son ellos los que me han engañado a mí o si he sido yo el que ha conseguido engañarlos a ellos porque realmente yo me siento muy a gusto en el club. Han logrado que me sienta parte de su familia y con eso es imposible el decirles que no, aunque ellos saben que mis condiciones para poder seguir vienen limitadas por la residencia. Cada mes tengo que hacer seis guardias de 24 horas en el hospital y eso va a hacer que no pueda estar en la totalidad de los entrenamientos o que incluso tenga que perderme algún partido. No va a ser sencillo el poder compatibilizarlo, pero me hacía mucha ilusión el poder jugar en la LEB Plata y sobre todo el poder poner mi granito de arena al equipo”.


¿Supone esta vuelta una forma de compensar la pena que te supuso el tener que dejarlo en su momento?

“La verdad es que tanto el baloncesto como la medicina han estado siempre muy presentes en mi vida. Hubo un tiempo en el que la prioridad era el baloncesto y en los ratos libres buscaba el tiempo necesario para ir sacando adelante los exámenes de la carrera y, un poco más adelante, las tornas se invirtieron y tuve que dejar a un lado el baloncesto para poder cumplir con la exigencia de la carrera. El “problema” ha estado en el que el baloncesto no se ha ido del todo, ha permanecido ahí y ahora ha vuelto de una manera que creo que ni yo mismo me hubiera podido esperar”.


¿Ha cambiado mucho el Ángel Hernández de la LEB Oro del que nos vamos a encontrar ahora en la LEB Plata?

“Sí, ahora soy un jugador muy diferente. A lo largo de mi carrera siempre había vivido mucho de la defensa que me permitía hacer mi buena condición física, pero ahora no puedo mantener esa condición como entonces y eso ha provocado que mi juego haya evolucionado. Ahora soy un jugador que tira más de la pillería, de la experiencia que había ido adquiriendo en esos años previos y que trata de compensar así esa forma física que no he podido mantener por el trabajo. Con el paso del tiempo me he convertido en un jugador veterano, que ve el baloncesto desde otro punto de vista y que intenta transmitir a los compañeros sus conocimientos para que puedan crecer junto al equipo”.


¿Fantaseas ya con ese 10 de octubre en el que la megafonía del pabellón vuelva a anunciar tu nombre en un partido LEB?

“De algún modo sí, porque es algo que me hace mucha ilusión ya que era la única competición nacional en la que no había jugado aún ni un minuto. A estas alturas no me va a sorprender nada porque el baloncesto es baloncesto independientemente de la categoría, pero imagino que tendré esos típicos nervios de debut que se irán pasando a lo largo del día y con el transcurso del partido”.


Ese encuentro supondrá el desembarco del Aquimisa Carbajosa en la Liga LEB Plata. ¿Con qué intenciones llega el club ala competición?

“Personalmente es un proyecto que me recuerda mucho al que conocí en su día cuando llegué al Básquet Coruña. Es un club formado por un grupo de gente muy trabajadora, para la que su día a día no es el baloncesto, pero que son muy aficionados y esto hace que se desvivan por el club. Llevan varios años apostando por la formación y por poder hacer equipos con gente joven que vayan ascendiendo deportivamente de categoría y eso, en una localidad como Carbajosa está teniendo mucho tirón. Salamanca es territorio de baloncesto y ellos están aprovechando bien ese hueco que podía haber en el baloncesto masculino para poder proyectar al equipo hasta la Liga LEB Plata. No tengas ninguna duda de que este es un proyecto para seguir muy de cerca”.


Y todo ello, con ampliación de pabellón incluida y una ambiciosa campaña de socios…

“Es algo impresionante porque al principio venía muy poca gente a los partidos, pero entre el trabajo de la directiva y las victorias que ha ido logrando el equipo, cada vez hemos sido más gente en el pabellón. Se está haciendo un trabajo brutal, sabiendo de dónde se viene y con la humildad que supone el saber que no nos vamos a comer el mundo en cuatro días. Están entrando muchos abonados nuevos y se está formando un gran grupo humano que nos permita el poder crecer con la competición para ver en dónde nos puede poner como equipo esta competición”.


A nivel persona, ¿se disfruta más del baloncesto a medida que se va acercando el final de la carrera?

“De algún modo sí, porque cuando desaparece la presión de la élite todo comienza a verse de otro modo y más aún si has sido un jugador exigente contigo mismo y competitivo de cara al equipo. Eso es algo que aprendes con el tiempo porque, en mi caso, el año que más disfruté del baloncesto fue aquel en el que anuncié mi retirada y me fui a jugar a Primera Nacional a unos pocos kilómetros de casa. Fue como volver al baloncesto más puro y por eso siempre le doy a los niños el mismo consejo, que no deben perder la esencia de ese baloncesto que te permite el poder disfrutar del deporte junto a tus amigos”.


Entiendo por tanto que no te marcas una fecha concreta para una retirada definitiva

“Si… ahora todo va a depender de otros factores. Quiero seguir disfrutando mientras el cuerpo aguante, mientras pueda compaginarlo con la familia y siempre y cuando no me quite tiempo de mi residencia. No hay una fecha para dejarlo de nuevo porque, mientras todas las piezas encajen, no habrá problema en poder seguir aunque en el club ya juegan con el factor psicológico. Me pican mucho con la idea de que debo seguir hasta que Ángel, mi hijo recién nacido, pueda recordarme sobre una pista por lo que lo mismo tengo que aguantar 2-3 años más sea como sea. En cualquier caso, lo importante será el seguir disfrutando y el poder ayudar en todo lo que pueda”.

 


Estadísticas de la temporada - Ángel Hernández:

Partidos jugados: 10
Minutos: 15 p.p.
Puntos: 3,9 p.p.
Rebotes: 1,9 p.p.
Asistencias: 1,6 p.p.
Recuperaciones: 0,7 p.p.
Tapones: 0,2 p.p.
Faltas recibidas: 1,5 p.p.
Valoración: 4,9 p.p.

 

Trayectoria deportiva - Ángel Hernández:

Categorías Inferiores: Hispania
2003/05: ADABA Monfedi (Infantil)
2005/07: ADABA Monfedi (Cadete)
2007/09: Fundación CB Granada (Junior)
2009/10: CB Granada (Liga EBA)
2010/11: CB Granada (Liga Endesa)
2011/12: CB Granada (LEB Oro)
2012/18: Leyma Básquet Coruña (LEB Oro)
2018/19: Club Baloncesto Cambre (Primera Nacional)
2019/20: Aquimisa Carbajosa (Liga EBA)
2020/21: Aquimisa Carbajosa (LEB Plata)