Lunes, 3 de agosto de 2020

Las visitas de familiares, un balón de oxígeno para los mayores en residencias

Visitas con cita previa, control de temperatura a los visitantes y uso obligatorio de mascarillas, entre las medidas establecidas para prevenir contagios y proteger a los usuarios

Zona habilitada con las máximas medidas de seguridad en el exterior de la residencia Arapiles para las visitas de familiares

La mayoría de residencias de mayores han abierto sus puertas para recibir visitas tras un largo confinamiento. Visitas a las residencias para ver a los familiares, tras el paso a la denominada nueva normalidad, con las máximas precauciones para evitar contagios. Así, las personas que quieran visitar a algún usuario de una residencia deben concertar previamente la visita con el centro, informando al visitante de las condiciones y requisitos que deberán seguirse en el desarrollo de la visita (solo puede acudir un visitante por residente que deberá carecer de síntomas de enfermedad, llevar la mascarilla y cumplir estrictas normas de higiene, entre otras medidas).

En la residencia de mayores Arapiles en Miranda de Azán siguen extremando las medidas de precaución, al igual que han venido haciendo desde antes incluso de que se decretara el estado de alarma por la crisis sanitaria y que ha permitido mantener al centro libre del coronavirus.

Tal y como explican desde la dirección del centro, se ha establecido un horario de visitas, “en diferentes turnos y un familiar por residente”. Además, en la residencia han habilitado dos zonas para las visitas, “una interior, con entrada y salida diferente, y otra exterior donde hemos instalado unas carpas”. Las visitas son de 30 minutos, manteniendo una distancia de 2 metros, al tiempo que se han instalado mamparas para reforzar la protección.

También es obligatorio el uso de gel hidroalcohólico para la higiene de manos y llevar mascarillas -desde la residencia ha realizado una inversión en mascarillas que además entregan a los familiares-. Además, se toma la temperatura a los visitantes, y firman un documento en el que dejan constancia de que están bien o no tienen síntomas. Al finalizar la visita, se procede a la desinfección de la zona.

Un balón de oxígeno

Desde la dirección también apuntan que “las visitas lo están haciendo fenomenal”, cumpliendo todas las normas establecidas sin ningún problema. Visitas que, en el caso de los residentes, han supuesto un balón de oxígeno después del largo periodo de confinamiento en el que han podido mantener contacto con sus familiares a través de videollamadas, teléfono o whatsapp.

‘Un verano diferente’, talleres al aire libre para los mayores

Bajo el título ‘Un verano diferente’, el Ayuntamiento de Salamanca impulsa un programa de actividades al aire libre encaminado a fomentar el envejecimiento activo a través del autocuidado, el aprendizaje, la creatividad, la cultura y el incentivo de las relaciones sociales y el desarrollo de la autoestima. Todas las actividades tendrán lugar fundamentalmente en espacios abiertos con zonas de sombra y entornos (los jardines de la Sala de Exposiciones de Santo Domingo y el Huerto de Calixto y Melibea junto con el pabellón del Centro Municipal Integrado Julián Sánchez El Charro) que permitan llevar a cabo las iniciativas propuestas con las debidas garantías para la aplicación de los protocolos de seguridad establecidos como consecuencia del Covid-19.

Este verano las personas mayores podrán participar en actividades al aire libre y de ejercicio físico para mantenerse en forma como gimnasia, marchas, juegos motores, psicomotricidad, estiramientos, yoga o taichí, entre otras; también en actividades ocupacionales para activar la mente como pintura, entrenamiento cognitivo, cuentacuentos, fotografía, relajación, risoterapia, habilidades sociales o conversación en inglés o portugués. Los once talleres (con 828 plazas en total) se desarrollarán durante los meses de julio, agosto y la primera quincena del mes de septiembre, de lunes a viernes de 9 a 11:30 horas.

Cabe reseñar que no podrán participar en las actividades personas con patologías que les encuadren como población de riesgo como personas inmunodeprimidas o con patologías crónicas que puedan generar mayor riesgo en la gravedad de la enfermedad.