Viernes, 14 de agosto de 2020

Olga Manzano, la leyenda sigue después de Manuel

“Admiro profundamente a los cantautores de este país que en América triunfaban y aquí luchaban contra la censura despiadada”

Olga Manzano, reconocida cantautora argentina

En alguna parte de las galaxias alguien gobierna el ansia de libertad. Y hace que unos seres humanos expresen ese noble sentimiento como un caudal donde se juntan y concuerdan en la lucha común, a veces desde una  humanidad compartida, otras sin más hilandera que el grito de sentirse hijos de una feroz interpretación de la vida sin una sola cadena y tantas posibilidades que renuncian a ser solitarias y salen al aire de la solidaridad. Uruguay, Argentina, España y algunos nombres que amanecieron al mismo tiempo.

Valentín Martín: Cuando Pablo Neruda conoció a Paco Ibáñez en París y le dijo aquello de “su voz está hecha para mi poesía” no sé si Manuel y tú estabais pensando ya en el gran poeta comunista para poneros de pie y proclamarlo. Lo que son las cosas: Paco Ibáñez, prohibido aquí, extendió su música por América Latina, el primer territorio de vuestra música. No sé si llegasteis a saber de él entonces.

Olga Manzano: Manuel, yo y nuestro hijo de ocho meses llegamos a Madrid en enero de 1974. En diciembre de ese año pusimos en pie “Fulgor y Muerte de Joaquín Murrieta” obra de teatro de Pablo Neruda. Manuel  adaptó el poema   y le puso música, lo convirtió en una cantata género dónde se funde la palabra el relato y las canciones, y está tratada como relato cantado. Fuimos a un recital de Paco Ibáñez en el teatro Payro, un pequeño teatro independiente, dónde nosotros cantábamos y actuábamos. Nos enteramos que llegaba un cantautor español que cantaba a poetas. Nuestra idea de venir  cada día se hacía más apremiante y todo lo que tuviera que ver con España y los poetas españoles  nosotros lo vivíamos con gran devoción. Miguel Hernández, Rafael Alberti. Federico García Lorca, León Felipe y tantos.  Cuando terminó su recital, estábamos emocionados nos acercamos al camerino para saludarle, pero él se negó, por que estaba cansado. Quedamos mucha gente sin poderle saludar y agradecerle. La Argentina cada día estaba más inestable, en nuestro entorno había miedo y teníamos sed de palabras que nos dieran esperanza. “A galopar, a galopar hasta enterrarlos en la mar”, uff! Y las botas de los militares nos pisaban la cabeza, cómo  así fue. Bueno el "egocansancio" no me dio oportunidad de conocer a este cantante.

V. M. Cuando  Paco Ibáñez y Pablo Neruda hablaban de esto en Francia Manuel había cruzado ya la frontera tres años antes, huyendo de la dictadura uruguaya. No sé si enseguida os conocisteis Manuel y tú. Y cómo era tu vida en Bueno Aires antes de Manuel.

O.M. Yo cantaba  en la peña de Armando Tejada Gómez en el momento que llegaba un grupo uruguayo llamado los Tupambay. Terminé de actuar, fui al camerino y me presentaron a este grupo dirigido por Manuel, ellos cantaron después, y a los pocos días tomamos un café que duró hasta hoy. Mi vida era  dando clases de música, estudiando canto, teatro, dirección teatral, cantando como solista, después se incorporó Manuel a estas disciplinas durante 6 años trabajando duro preparándonos, escribiendo, actuando, etc.

V. M. Hay algo común que ya os unía, como si un presentimiento preparase a un dúo más que musical. Tengo que decir que en España llegasteis a una fascinación de gente que estaba esperando varias cosas: la fusión de la música popular, la poesía, la puesta en escena de ambas, el teatro desde la música. Manuel y tú empezasteis cada uno por su lado en la hermosura de la música popular de América (la del Sur, claro).

O. M. Sí, su grupo se disolvió, ellos volvieron a Uruguay y Manuel se quedó, nosotros actuábamos por separado. Mi maestro de guitarra Osvaldo Avena nos sugirió que hiciéramos un dúo con nuevos temas y más teatral y nos fuéramos a la playa a cantar en las peñas, así lo hicimos así nació el dúo, fue un éxito y para nosotros un futuro.

V.M.  Creo que en cuanto Manuel te vio y oyó en  Buenos Aires donde tú estabas cantando, se rindió. Enseguida vio la calidez exótica de tu voz y tu belleza como ser humano que le dijo: aquí me voy a parar. No sé si a ti te pasó igual con Manuel.

O.M. Bueno... nos movían los mismos sueños, hubo mucho entendimiento, cariño, respeto, comprensión.

V. M.  No sé qué os unió más desde entonces, si el amor o la suma de vuestras pasiones artísticas que eran la misma pasión: la música popular. Tiempos duros, supongo, en los que aparte del canto había que ganarse la vida. Porque aún no actuabais juntos y aparte de cantar en los escenarios vuestra labor se extendía a las clases de música, por ejemplo.

O. M. Me preguntas qué nos unió más si el amor o la suma de nuestras pasiones artísticas. Se dice que nada es casual, había mucho que hacer y nosotros lo sabíamos, con amor el camino es menos duro. Queríamos llevar nuestra música y la palabra a todos los rincones posibles, sin privarnos de lo más bello, formar una familia. Así lo hicimos.

V. M. Cuando el maestro Osvaldo Avena os recomendó cantar juntos ¿tuvisteis dudas? No sé quién de los dos sumó más, qué aportó Manuel y qué aportaste tú a la hora de expresar juntos lo que hasta entonces habíais hecho en público cada uno por vuestra cuenta.

O. M. Todo en el escenario estaba muy pensado por los dos, yo le dije que él hablara y se comunicara con el público y con la prensa, y siempre fue así. Todo lo hacíamos juntos, si él escribía canciones yo revisaba, si yo componía música el revisaba, si teníamos que cambiar textos o músicas, lo hablábamos, siempre hablábamos.  Si montábamos  un espectáculo  la dirección de actores estaba a  mi cargo,  cómo en  “Don Cristóbal de los pájaros " lo dirigí yo,  el actuó como actor. Y por lo general entre los dos.

V. M. Con vosotros vino a España Tabaré, muy niño. Pero hay un poeta que quizás fue decisivo en vuestro camino en este país. Me refiero a Félix Grande, tan extremeño como manchego.

O. M. A Félix lo conocimos en  Buenos Aires, en casa de un gran amigo Abelardo Castillo,  amigo común, escritor, director de la revista literaria " El escarabajo de oro" y a Fernando Quiñones. Estaban los dos dando conferencias en centros culturales de varias provincias Argentinas, habían estado en Chile. El lenguaje musical es uno, y prueba de ello fue el espectáculo que hice con Rafael Amor en el teatro de la Villa, "Canciones de aquí y de allá " donde ubicamos estilos,  yo cante flamenco  (tuve un abuelo gitano que cantaba flamenco, de Cogollos de Guadix) y Rafa una canción de Asturias  (tuvo un abuelo asturiano.) No fue decisivo Félix,  nosotros ya teníamos el viaje organizado y contactos con gentes de acá pero él fue un gran amigo un amigo especial y aquí nos esperaba y nos ayudó a ubicarnos. Él y Paca Aguirre fueron personas entrañables en nuestras vidas, y toda la vida he de agradecerles haberles conocido, Aquí monte un trabajo que se llamó "Malditos poetas" y tres poemas eran de Paca. Luego su monólogo "Que planche Rosa de Luxemburgo " lo tomé como trabajo técnico para mis alumnos de 4º año de teatro. Tuvimos una estrecha relación y una hermosa amistad.

V. M.  No sé por qué Neruda y por qué “Fulgor y muerte de Joaquín Murrieta”, con la que estaba cayendo en este país. No olvidemos que España era una dictadura como las que habíais dejado atrás en vuestra América. Es verdad que Manuel adaptó el texto, pero Joaquín Murrieta seguía siendo el campesino rebelde luchando por la libertad y la justicia.

O. M. Nosotros salíamos de un país que  estaba gestando una de las dictaduras más feroces y que duraría más de 10 años !30 mil desaparecidos! Muchos amigos fueron asesinados, y aquí ya languidecían  los 40 años de una dictadura franquista y se empezaba a sentir ciertos aires de libertad. Los cantautores españoles aunque aún les sellaban  desde el gobierno  las canciones con “censuradas”  y de un repertorio de 20 canciones les quedaran 2 o 3 llenaban espacios clandestinos así fueron ganando la batalla,  Pablo Guerrero, Raimon, Marina Rosell,  Luis Pastor,  Ovidi Montllor, Serrat, y tantos que vivieron una censura despiadada triunfaba en nuestros países. Los admiro de verdad. Nosotros llegamos a un camino ya sembrado por ellos y la censura era menos rigurosa con los sudacas.

V. M. Cuando vosotros llegasteis a España fuisteis una revolución en el campo de la interpretación de la música. Ahora es ya una costumbre cantar a los poetas. Y mezclar elementos musicales con recitados. Tal vez, Olga, sientas que iniciasteis un camino a seguir. Camino que, por cierto, no ha seguido tu hijo Nagot  en su música, muy distinta y con un vigor casi físico.

O. M. Ya se cantaba aquí a los poetas, quizá nos diferencia en la forma de interpretar dónde mezclábamos el teatro y cierta libertad en la interpretación. La cantata de Murrieta si fue un género que aquí no se conocía, y después Los Sabandeños hicieron algo parecido a una Cantata. Mi hijo Nagot es músico y su música es la de su tiempo, no tiene por qué seguir nuestro camino, con  su visión del mundo,  de su mundo, desde sus experiencias, con libertad.

V. M. Yo tengo una opinión muy personal, no sé si equivocada o no, sobre el papel que juega la televisión en vuestro mundo. Por una parte, es un arma poderosa de difusión de la cultura -incluida la música- pero también resulta tóxica porque extermina la cultura del esfuerzo, que es de donde tú vienes. Tú estudiaste canto, danza y teatro antes de ponerte delante del público. El resultado lo vimos enseguida y, aunque  una juventud de ahora no tuvo  el privilegio de poder disfrutaros a Manuel y a ti, para mí eres junto a Manuel una leyenda. Y con mayúsculas. No sé si tengo mal oído pero a los jóvenes actores de ahora, que llegan enseguida a la popularidad gracias a la televisión habría que subtitularlos, traducir sus diálogos. Porque es que no se les entiende, no estudiaron para aprender a vocalizar al menos.

O.M. Yo tengo escuela de canto y tuve muchos años escuela de teatro. Ahora mi escuela sigue funcionando on line, como muchas cosas en el mundo de hoy. Mis alumnos jóvenes músicos actores cantantes trabajan muchísimo, no se tiene idea de lo duras qué son las técnicas para desarrollarse como profesional, se preparan a conciencia, tengo varios alumnos en comedias musicales de mucho cartel, les veo sufrir, llorar cuando pierden un casting que les hacía ilusión, y con buena preparación, en esta profesión no se termina nunca de prepararse. Pero bueno en televisión hay de todo, también puertas giratorias.

V. M. Hablando de estudiar y prepararse. Por tu escuela han pasado Ángela Molina, Javier Bardem, Natalia Verbeke, Mapi Galán, Remedios Cervantes, Pablo Guerrero, Rodolfo Sancho, o Rafael Amargo, por poner solamente unos ejemplos. No sé si tu labor como enseñante es más gratificante que ponerse frente al micrófono, imagino que no, que donde tú te encuentras a ti misma es en tu papel de intérprete.

O.M. Todos ellos y cantaores flamencos como José Salinas, Pedro Sanz,  rockeros como Boicot , Cascarrabias Urbandus  Sober,  y tantos a quienes agradezco un montón.  La enseñanza es    arte sagrada porque debes saber enseñar, de tus experiencias y de tus técnicas depende el conocimiento y entendimiento de otra persona y tú debes estar a la altura de los bloqueos y problemas que te presentan, e investigar a diario, y escribir tus investigaciones y dejar un sistema una técnica. Yo tengo un libro sobre mis técnicas " Los caminos de la Voz y los nueve resonadores" la cantante que hay en mí se adapta, sabe lo que hace tiene mucha experiencia y técnicas, y me gusta cantar e interpretar, pero a estas alturas y años no se qué te diga.

V.M. No sé si todos saben que como directora de teatro no sólo has sido responsable de algún monólogo de Manuel sino también de obras de teatro de Buero Vallejo, Shakespeare, Ionesco, Sanchís Sinisterra, incluso Bocaccio. El teatro volvió a ti o convivió con la música. Me imagino que esto último porque en definitiva estamos ante una Olga Manzano de infinitas posibilidades creadoras y artísticas.

O.M. No,  yo fui cantante desde niña, mi padre me llevaba a los eventos para que cantara, era mi fan número 1. Canté en programas infantiles, en la escuela era la artista. Y mi sueño era cantar lírico, aunque estudié algo de lírico en la escuela alemana de Otto Berger,  no pudo ser, así que seguí con el canto popular que también me gustaba. El teatro vino después, cuando ya de grande empecé a ponerme nerviosa cuando subía a los escenarios y me dije aquí falta algo, soltura y libertad, y allí comencé con teatro y danza, y la escuela  de Brecht junto al maestro Néstor Raimondi. Me gusta recordar a mis maestros.

V. M. Aquella brutal mañana del 7 de septiembre  de 1994 en la que Manuel nos dijo adiós con un dolor inesperado interrumpió la vida de una mujer que había compartido hogar, hijos, escenarios, todo, con un hombre que llegó de Uruguay hasta ti  y ya nunca se marchó. No sé cómo se hace eso de reinventarse otra vida.

O.M.  Este tema es bastante doloroso para mí, a pesar de los años, y a pesar de  que trato que no me afecte. Fue el 16 de septiembre del 94,  y su cumpleaños es el 7 de febrero,  a veces se confunden las fechas. No sé qué contestarte, yo seguí trabajando en lo  mismo que habíamos hecho entre los dos, no me reinventé, seguí con las clases y actuaciones y di muchos recitales a partir de los 7 meses que falleció Manuel, y rodeada de tres hijos increíbles, ahora 2 nietos,  y el hijo mayor de Manuel que se vino de Uruguay y vive no muy lejos de mi casa con su hijo de 34 años y es un nieto más. Cuando nos juntamos todos, la mesa se llena de familia de Picones y Manzanos. Hemos hecho una hermosa familia y hemos tenido una vida intensa.

V.M. Hace poco nos dejó Rafael Amor, un hombre sin fronteras. Confieso que me dolió su muerte porque como él yo pienso que las patrias, las banderas, los himnos, no sirven nada al lado de la fraternidad universal. No me llames extranjero, cantaba Rafael. No me llames extranjero, repite también el gran Pedro Soriano. Ese grito de Rafael Amor no debería caer en el vacío. Y sin embargo no sólo ha dejado de escucharse sino que en nuestro país (pongo a España como ejemplo porque la tengo más a mano) tabicamos los espacios sociales, las clases, los lugares. Y vamos en sentido contrario a lo que la civilización demanda. Un mundo de todos donde nadie sea extranjero. Soy muy escéptico y creo que mis ojos se cerrarán sin verlo.

O. M. La civilización  demanda. Es muy grande la civilización, cabemos todos, los malos y los buenos, esperemos que esto que nos pasa hoy a los humanos nos despierte, al menos a un grupo  más de los que ya están despertando, y vayamos dejando nuestra zona de confort, siempre habrá rebaño  pero espero  que cada vez seamos  menos. Gracias, Valentín, por esta charla, agradezco tu cariño    por y hacia Manuel, y a nuestra música y labor. Y aprovecho para decir que el pueblo español es maravilloso. Y que Manuel y yo fuimos recibidos con los brazos abiertos, mi agradecimiento siempre.

 

“Mi lucha es dura y vuelvo con los ojos cansados, a veces de haber visto la tierra que no cambia. Pero al entrar tu risa sube al cielo y me busca y abre para mí todas las puertas de la vida.” (Pablo Neruda en las voces de Manuel Picón y Olga Manzano)