Lunes, 6 de julio de 2020

Terminar

Buenos días señor Manuel.

Buenos y santos prenda. ¿Qué “maquínas” hoy?

Tengo que pensar en eso de”maquínas”, es expresión muy de su pueblo, y que se refiere a lo que vamos a contar en nuestra charla mañanera de hoy en la-Parcela (ver foto), mientras degustamos nuestro ya clásico y rico vermú con anchoas del Cantábrico.

Eso “mesmo”. Aunque se le podía dar también otros muchos calificativos.

Pues sinceramente no lo sé; aunque hay infinidad de temas a los que podíamos “tocar” y terminar, con un buen final. Cosa que no es fácil ya que el diálogo y el escribir es tema delicado, pues contentar a toda la “parroquia” es tarea ardua.

¡Hombre! Eso me trae a la memoria a nuestro amigo Juan, que como tu bien recuerdas fue a la escuela con nosotros y luego cuando fue haciéndose mayor, cada vez que había que poner colofón a una conversación siempre apostillaba… “Es que las cosas no son como empiezan; sino como terminan”.

Claro que le recuerdo. Y aún me duele a pesar del mucho tiempo trascurrido de ello; la faena que le hicimos cuando jugando al futbol en las eras del pueblo y cerca del río, le pusimos un balón que se había pinchado en una raíz de un árbol cortado. Y –Juan-, que era muy suyo, se acercó a buscarlo y sin pensárselo dos veces le dio un “patadón” con todas sus fuerzas. ¡Menudos alaridos daba!

Sí. Y nosotros junto al resto de los jugadores nos quedamos petrificados pensando que se había roto la pierna. No fue para tanto, pero cojo, lo que se dice cojo, estuvo unos días…

Pero efectivamente. “Las cosas no son como empieza; sino como terminan”. Y no hay más que ver el gran libro-Don Quijote de la Mancha”, de –Don Miguel de Cervantes-que como todo el mundo sabe comienza diciendo: “En un lugar de la Mancha, de cuyo nombre no quiero acordarme, no ha mucho tiempo…

Y. ¿Sabe usted como termina?

Pues simplemente con una palabra-vale-.

(Silencio breve pero amenazante del señor Manuel, un tanto desconcertado). Hombre, no te pongas tan “chulo” con eso de-vale-. Pues hay otro libro también importante. La-Sagrada Biblia-, que termina diciendo:amén-.

Antes de que esto termine mal vamos a ponerle punto final a esta cuestión de-Terminar. (Poner término a una cosa, acabarla).

Sí, porque de otra forma sería cosa como: “Empezar un libro por el final y conocer su desenlace pasando por encima de todo el desarrollo”.

Lo que usted diga amigo.

De todas formas señor Manuel; estos pasajes que hemos conocido hoy, o como hacíamos las semanas pasadas con otro singular-Diego de Torres Villarroel-, nos hacen ver que: “Siempre que se recuerdan con nostalgia cosas pasadas,  nunca se sabe, si lo que se recuerda son dichas cosas o la juventud (Ver foto), que tenías en aquel momento”. Además, por desgracia, cada vez son menos las fuentes verídicas de información ya que cada persona mayor que muere se lleva con ella una página del libro de la vida”.

¡Y que lo digas!

Pues le digo, más bien le pregunto ¿Le gustó el librito sobre-Torres Villarroel- que le dejé para  que lo leyese?

¡Mucho! Le estoy a punto de terminar (Poner término a una cosa, acabarla). Pero lo leído es sabroso ¡Que figura! A su manera de ser y estar. Que no tiene “pelos en la lengua” ni cuando se juzga a sí mismo y de sus obras y “suelta” sin miramiento ninguno en-ACERCA SE SÍ MISMO Y DE SUS OBRAS-… “Confesando que he sido y lo seré siempre bárbaro en el idioma, ignorante en el sistema miserable de la noticia, temerario en el dictamen y grosero en la expresión, y estoy poseído de la locura y la ignorancia que quieran arrempujarme los acusadores, fiscales y presumidos”.

¡Toma ya! Y sin bajarse del autobús.

Pues anda que esta otra:… “No espere vuestra merced enmienda alguna en mis ignorancias, altanerías o despropósitos, porque la indisciplinable terquedad de mi genio, la mala educación y la vejez (que se ha metido sin sentir de hoz y coz hasta mis tuétanos) han dejado criar sobre mí meollo unos callos tan duros que rebotan en ellos todas las advertencias, amenazas y represiones”.

¡Me he quedado sin palabras!

Pues esta otra llega a lo imposible: “Yo confieso que para mí perdieron crédito y la estimación los libros; después que vi que se apreciaban los míos, siendo hechuras de un hombre loco, absolutamente ignorante y lleno de desvaríos y extrañas inquietudes”.

¡Tampoco es manca! De apaga y vámonos…

Efectivamente, no vamos. Hoy hemos conseguido terminar. Pues eso.