Sábado, 15 de agosto de 2020

¿Por qué las cabezas siguen cuadradas?

¿POR QUÉ LAS CABEZAS SIGUEN CUADRADAS?

     Y no hay manera, no aprenden nada, siguen con sus cabezas cuadradas. Ya están diciendo que después de la crisis lo arreglarán todo con la inteligencia artificial. Pondrán al hombre y a la vida a merced de algoritmos abstractos, de abstracciones frías, de fórmulas secas y muertas.  Otra vez descartarán la vida, la sustituirán por fórmulas áridas y vacías.

    Pero ¿qué coño es eso de la inteligencia artificial? ¿Por qué pervertimos el lenguaje de este modo, le ponemos cualquier palabra a cualquier cosa?  Mi cuenta de correo me dice que no pudo entregar un mensaje y me lo repite otra vez y otra vez durante días. Porque las máquinas son así, estúpidas y muertas y no se enteran de nada. ¿ Y a eso le llaman inteligencia? Un día sonó una alarma enfrente de mi casa, si fuera una persona se callaría a los dos minutos al no ver a nadie, pero como era una máquina estuvo estúpidamente toda una mañana. ¿Y eso es inteligencia?  Algo en internet no funciona, le preguntas por qué y te repite machaconamente lo mismo cientos de veces, o te manda machaconamente a “pregunta frecuentes”. ¿ Es eso inteligencia?

      Y a ese automatismo muerto, a esa estupidez abstracta le vamos a confiar nuestra vida, la vida del planeta, cuando acabe la crisis. Peor  aún que los virus es la estupidez interminable, el papanatismo que no se sale de su fórmula. Creemos que la tecnología lo resuelve absolutamente todo,  que el mundo es una máquina, que nosotros somos máquinas que se averían, que no hay más que máquinas. El mecanicismo abstracto y helado.  ¿Y a eso le llaman inteligencia? Entonces prefiero ser idiota como Dostoievski.

     ¿Otra vez igual? Nuestra vida palpitante, nuestro dolor, nuestra dicha  ¿se lo vamos a entregar a las máquinas frías y sus cálculos productivistas?  Prefiero el virus.

ANTONIO COSTA GÓMEZ, ESCRITOR      

Magnus Tomasson, El burócrata desconocido, Reykiavik