Lunes, 6 de julio de 2020
Alba de Tormes al día

Amatos de Alba recordará el 50 aniversario de su iglesia

Desde la pedanía no quieren dejar pasar esta fecha sin más por representar un momento singular de su intensa vida parroquial

Amatos de Alba inauguraba hace 50 años su templo parroquial, lo hizo tras varios años sin iglesia y con un nuevo edificio, capaz y moderno que se adaptaba a las normas de la Iglesia emanadas por el Concilio Vaticano II.

El 5 de agosto de 1970, durante las fiestas patronales de la Virgen de las Nieves, se procedió a la bendición del nuevo templo en una misa presidida por el entonces Vicario general de la diócesis salmantina, Don Constancio Palomo. Fue una jornada festiva y gozosa porque, finalmente Amatos volvía a tener iglesia parroquial, a poca distancia del emplazamiento de la antigua, construida en terrenos cedidos por el Ayuntamiento de Alba de Tormes, en una situación tal que sigue siendo el edificio más vistoso de todo el pueblo en un largo radio de kilómetros.

Era entonces párroco el fraile carmelita Ursicino Fernández (1920-2000) el que se propuso entre sus metas dotar al pueblo cuanto antes de un edificio digno para celebrar los cultos. Y en un espacio relativamente breve de tiempo lo consiguió, moviéndose entre diversas instancias oficiales y solicitando ayuda por doquier. Pero lo más solvente y definitivo fue el empeño del pueblo por superar una situación de varios años que juzgaban precaria y hasta vergonzosa por el lugar provisional donde se celebraba misa. Y así, además de las cuantiosas ayudas económicas se comprometieron activamente en tantas tareas imprescindibles en el momento de la construcción.

Hubo una activa y generosa colaboración por parte de todo el pueblo que no debe caer en el olvido. Antonio Álamo Salazar, el poeta albense, escribió en aquel mes de agosto en “El Adelanto de Salamanca” un artículo muy pertinente para acompañar la inauguración: Amatos de Alba estrena su templo-castillo de San Pablo y Nuestra Señora de las Nieves. Y somos muchos todavía los que estuvimos presentes en aquel día tan importante para la historia del pueblo en el siglo XX.

Una digna conmemoración

A pesar de la situación tan extraordinaria que estamos viviendo ahora por la pandemia del coronavirus, no se quiere dejar pasar esta fecha sin más, porque pertenece a la historia moderna del pueblo y representa un momento singular de su intensa vida parroquial, que en Amatos tanto se ha cuidado desde siempre dando como resultado una comunidad cristiana muy activa y comprometida.

Así que de acuerdo a la normativa actual, ya se prepara una conmemoración digna de aquel evento, donde entrará lo estrictamente religioso, pero no menos la parte cultural, pues se llevaba años detrás de un proyecto de mucha envergadura para llevarlo a cabo con motivo de este aniversario. Ya lo haremos público. Y así, la fecha no pasará sin más, desapercibida, sino que dejará huella y servirá para hacer memoria agradecida  de aquella ocasión tan especial que vivió Amatos de Alba.

Antonio Álamo resumía así aquella epopeya en el mencionado artículo periodístico: …Doscientos cincuenta metros cuadrados del “Prado Guarrero”, cuyo nombre poco ortodoxo con la estética y la hermosura, viene a redimirse con la blancura y la limpieza del templo y de su mariana advocación. Los vecinos de Amatos pusieron su ilusión y su trabajo, y en más de una ocasión fueron colaboradores directos y reales de los obreros que allí trabajaron.