Sábado, 24 de octubre de 2020

No tengas miedo

 

No tengáis miedo, no temáis. Eran palabras que Jesús repetía a los discípulos.

Nos viene bien apropiarnos las palabras de Jesús: “No tengáis miedo”, pues muchos, hoy día, viven sumidos en el miedo: miedo a enfermar, a envejecer, a la muerte, miedo al paro, a la guerra,  al terrorismo, al hambre, a la soledad, al dolor; miedo a perder prestigio, seguridad, comodidad o bienestar; miedo a no ser acogidos, a las críticas, a los comentarios y al rechazo de los demás, al futuro, a no triunfar en la vida … A pesar de todas las consideraciones y razones que tenemos para temer, Jesús insiste: No tengáis miedo.

No hay que temer al ir por el mundo entero proclamando la Buena Nueva a toda la creación (Mc 16, 15). Jesús invita a los suyos a ir, a ponerse en camino. Y les manda que vayan ligeros de equipaje, en compañía (de dos en dos), sin desanimarse. Hay que tener valor para levantarse cada día y caminar, aunque se reagudicen viejas angustias, o la soledad sea fuerte y se asome en el horizonte la indiferencia de los otros. Intenta mirar en nuestra dirección. Al fondo hay una luz. Y hay un Hombre que, a pesar de todo, es capaz de presentarte el trecho de camino que te queda, por largo o corto que sea, como una ocasión extraordinaria para renacer (A. Bello).

No tengas miedo, confía, no temas. Para seguir a Jesús y ser testigos de su resurrección, no debemos tener miedo porque todo pasará, porque él camina con nosotros, porque Dios está de nuestra parte, y porque él es nuestro Padre. Solamente hace falta poner los ojos en él y escuchar su latido.