Lunes, 13 de julio de 2020

Abascal y la mula ´Francis´

Al final, después de tantas urgencias judiciales, la magistrada no aprecia indicios suficientes de delito en la actuación del delegado del Gobierno en Madrid en el 8 M. El caso es que la ´patochada` de la intentona golpista a la ´moderna´ de la derechona ha fracasado estrepitosamente. Una de las razones entre otras muchas, es que según corren rumores por las redes sociales, es porque tito Abascal, el patriotero hispano, no pudo entrar cabalgando en el Congreso cual general Pavía. Y es que no consiguió ni caballo ni burro. Solo había una mula disponible que se apodaba curiosamente ´Francis´. Y claro, el tito Abascal desistió...

 Nuestros políticos están unos contra otros a degollarse –tirándose a la yugular–, cuando aún la pandemia de la Covid-19 sigue marcando contagios, ingresados en la UCI y fallecidos. Y mientas, también, la pobreza y el desempleo aumentan desorbitadamente dejando a España sumida en una hecatombe socioeconómica.

Por un lado, la oposición –la derecha y ultraderecha– se ha pasado tres meses vociferando, insultando, alentando a la conspiración, casi hasta la asonada contra el Gobierno de coalición, pidiendo dimisiones disparatadamente, y que los empuren judicialmente. Sus presas –su botín– señalan al delegado del Gobierno en Madrid, a los ministros illa, Marlaska e Irene Montero, al presidente Pésanchez y al vicepresidente Piglesias. Y aderezando esta salsa revanchista, están PP y Vox soltando a sus más fieros mastines. A Cayetana, a Egea, a Ana Beltrán;  incluso recuperando a un Rafa Hernando cual hooligan,  y al Maroto más agresivo y más desubicado que nunca,  ganándose con sudor y esperpentos, la sopa boba del sueldo pepero que no le concedió las urnas.

Por otro lado, el Gobierno de coalición (PSOE-UP) ha acusado al PP y a Vox de varias intentonas de una conspiración letal contra ellos. El contraataque del Gobierno –la operación limpieza– han sido varios mandos de la Benemérita cesados, una jueza cuestionada y señalada, la desactivación de las cloacas del Estado –la ´policía patriótica´– aún vigentes, asociaciones policiales y militares sospechosas de apoyar ese contubernio.

Es verdad que el Gobierno, el director del CAES, Fernando Simón, y los ministros Illa y Marlaska se han enredado varias veces en esta pandemia y han comunicado mal, muy mal, algunos asuntos de importancia. Incluso ha cometido algunos errores de gestión. Mala leche y mala intención no ha habido, solo algo de ingenuidad y presión mediática.

No solo se lían ellos, sino también la Guardia Civil, para ser más exactos la Unidad de Policía Judicial de la Comandancia de Madrid. Esta Unidad fue la que prefirió para la investigación del 8M la jueza del Juzgado número 51. Y lo hizo por encima de la recomendación de los mandos de la Benemérita que aconsejaban mejor a su unidad de élite, especialista, UCO. La jueza Rodríguez-Medel insistió y decidió trabajar con la Unidad de Policía Judicial de la Comandancia de Madrid por haber coincidido en otros casos con sus miembros en el pasado, su capitán y teniente. Inaudito.

Esta Unidad Orgánica Judicial de la Guardia Civil madrileña es la que ha elaborado  unos informes acusatorios y arbitrarios, incorrectos con omisiones clamorosas, medrosos, y con opiniones sesgadas. Y eso hace, más bien, que parezcan que son el fiscal acusador intentando imputar al delegado del Gobierno en Madrid, J. M. Franco.

También insinuaba dicha Unidad –en un polémico atestado, sin presentar pruebas–, que F. Simón ha ocultado documentos al juez. Más tarde se ha sabido que esos investigadores han ´seguido´ movimientos de ministros actuales sin orden judicial ¡Vaya informe de mierda; no hay por dónde cogerlo! 

Aquí sí que han patinado algunos investigadores de dicha Comandancia madrileña y varios mandos militares de la Benemérita. Pero mala leche sí que ha habido y la hay por parte de alguien, llámese policía patriótica, patriotera o cloacas del Estado. La existencia de una "estructura de cloaca” policial del ministerio de Interior quedó bien demostrada, 2017, en una comisión parlamentaria de investigación, y no es opinión o ilusión. Y precisamente esta ´policía patriótica´ es juzgada en estos días en la Audiencia Nacional.

EL PP de M. Rajoy, con los ministros Catalá y J. Fernández Díaz, el cartujo compungido, “organizó una red de policías que trabajaban con sicarios mediáticos para tratar de proteger" a la formación pepera "de asuntos judiciales" y que también atacaban "a la oposición", en especial a Podemos y a las "fuerzas catalanas". Ahora le ha tocado a los ministros Illa y Marlaska, a Irene Montero, al delegado del Gobierno J.M. Franco y a Fernando Simón.

Quiénes están detrás de este ruido mediático, político y judicial, de la intentona de golpe de Estado. Creo que hay una alianza, una extraña confluencia de muchas cosas y gente, aparte del PP y de Vox. Hay también jueces, hay guardias civiles y algunos mandos militares, quizás incluso empresarios, sectores de la iglesia, sectores diversos que confluyen. 

A todo esta conchabanza hay que añadir dos informes del forense ultracatólico –muy piadoso solo en lo suyo–, pero que se extralimitó en sus acusaciones incluso a miembros del Gobierno que no estaban investigados, señalando los puntos que le interesan para ´arrimar el ascua a su sardina´.

Pero al final, después de tantas urgencias judiciales, la magistrada no aprecia indicios suficientes de delito en la actuación del delegado del Gobierno en Madrid en el 8 M. Según el auto, no tuvo un conocimiento "cierto, objetivo y técnico" del riesgo de la realización de manifestaciones entre el 5 y el 14 de marzo. Y archiva la investigación, de momento. 

Esta señora jueza se ha prestado a hacer una utilización grosera de la justicia, para obtener unos cuantos titulares y reforzar un relato político que vino –y viene– muy bien para los debates parlamentarios y mediáticos como altavoz de la estrategia del PP y Vox. La sentencia se recurrirá, claro, y tendremos esta estupidez procesal ´in aeternum´ hasta que gane el PP las elecciones. Habrá cientos de denuncias más.

A pesar de estar ´casi´ agotada la vía judicial, el PP y Vox seguirán aferrados al  supuesto gran efecto del 8M en la expansión de la pandemia de la Covid-19. Erre que erre, siempre culpando, difamando y deslegitimando al Gobierno.

El caso es que la ´patochada` de la intentona golpista a la ´moderna´ ha fracasado estrepitosamente. Una de las razones entre otras muchas, es que según corren rumores por las redes sociales, es porque tito Abascal, el patriotero hispano, no pudo entrar cabalgando en el Congreso cual general Pavía. Y es que no consiguió ni caballo ni burro. Solo había una mula disponible que se apodaba curiosamente ´Francis´. Y claro, el tito Abascal desistió…