Lunes, 13 de julio de 2020

Contar, crear y compartir a través del Kamishibai

A lo largo de nuestra trayectoria como promotoras de lectura y creatividad no paramos de aprender, de curiosear, de consumir cultura, de leer, de disfrutar, de compartir experiencias, de hablar con compañeros bibliotecarios, docentes, libreros, familias, niños, jóvenes... porque eso es lo que nos hace crecer a nivel personal y profesional y avanzar en este fantástico mundo del fomento lector.

Sois muchos los que nos solicitáis formación, pautas para seleccionar libros, ideas creativas para compartir historias, asesoramiento, estrategias de narración... y es este último apartado es donde hoy nos vamos a detener, en una estrategia de narración que, si bien no es la que más usamos en nuestras sesiones de narración y creatividad, durante esta cuarentena si hemos utilizado en #cosasdecasa y ahora -en la desescalada y “nueva normalidad”- en el encuentro virtual Iberoamericano “Festival Milhojas” creado por Fundación Mustakis e ibby Chile. Se trata del Kamishibai o “teatro de papel”.

El kamishibai es una auténtica revolución repleta de curiosidades que cuenta con un poderoso poder de atracción debido a su manera de contar historias. En japonés, literalmente, significa  “arte dramático en papel” y ha sido y es una manera de contar historias en público que tiene sus orígenes en los templos budistas de Japón, allá por el siglo XII con dos elementos clave: Un butai, o teatro de madera como soporte y un cuento dividido en láminas ilustradas como contenido.

Es un maletín de madera que al abrir  sus puertas crea un escenario en el que alrededor de él se reúne el público ávido de escuchar historias. Dentro del kamishibai hay un cuento dividido en láminas impresas por las dos caras: la frontal es donde aparece la ilustración y la trasera contiene el texto junto con una imagen de lo que se está viendo por delante.

Ilustración Delius

Los narradores que llevaban este butai o teatro de papel de pueblo en pueblo en su bicicleta eran los Gaito. Nada más llegar a los pueblos, como el afilador hace sonar su armónica, el Gaito hacía sonar un instrumento llamado Hyoshigi (que son como unas claves de madera) para llamar todos los seres curiosos con ganas de escuchar y disfrutar de las historias.

a técnica a la hora de contar a un kamishibai no es fácil. La original consiste en que el narrador se sitúa detrás del butai y mientras va sacando y volviendo a colocar las láminas en el teatro. Es complicado cuando no se practica, como todo. Sin embargo, algo maravilloso que tiene estos recursos es que al final, cada persona que se acerca al kamishibai ya sea porque es padre o madre de familia, un niño o una niña, un joven, un promotor de lectura, un bibliotecario, etc. lo pueda adoptar y usar de la manera que cada persona decida.

Son dos las editoriales, SIETE LEGUAS (España) y EKARÉ SUR (Chile) que trabajan tanto con la creación del soporte como del contenido. En Siete Leguas tienen el universo del kamishibai donde poder encontrar el teatro de papel y sus cuentos en tamaño A3 (el tradicional) y ahora también en formato A4 para que los más pequeños de la casa comiencen a contar historias a través de este soporte mágico y sencillo de manipular. Ekaré Sur, sin embargo, dentro de su amplio catálogo de literatura infantil y juvenil, el Kamishibai forma parte. Además, ambas editoriales ofrecen descubrir no solo el teatro de papel y cuentos, también ideas, consejos, qué recursos se pueden utilizar para complementar la narración como música, etc.

Ha llegado el momento de convertirse en Gaito y descubrir un mundo de posibilidades para contar, crear y compartir. 

 

Soraya Hg.