Viernes, 7 de agosto de 2020

Cálculos difícilmente comprensibles

La semana pasada, la Junta de Castilla y León realizó un borrador de propuesta sobre las nuevas camas UCI que iba a crear en la comunidad autónoma, de cara a intentar acercarse a los ratios que le exigía el Ministerio de Sanidad para afrontar un posible rebrote con todas las garantías.

Y ciertamente, no se sabe muy bien cómo y por qué, pero en la propuesta de la Junta se apreciaban notables diferencias tanto entre provincias como entre las dos regiones de la autonomía, de forma que, tras el reparto propuesto por la Junta, a Salamanca no le correspondería ninguna cama UCI nueva, mientras que a Valladolid le dotarían de 28.

Este desfase también se apreciaba entre las dos regiones de la autonomía, dado que la Junta proponía crear 7 camas UCI nuevas en la Región Leonesa, frente a 46 en Castilla, es decir, un reparto del 13%-87%, muy lejos del 41%-59% que representan en población sobre el total autonómico dichas regiones.

Ni que decir tiene, que estas diferencias en el reparto podrían ser lógicas si se partiese de una situación en que la parte menos beneficiada tuviese un ratio de camas UCI superior a la media autonómica, pero no sería este el caso, y de hecho, la Región Leonesa ya se encontraba por debajo de la media de Castilla y León en este aspecto, y la propuesta de la Junta no haría sino aumentar esa brecha existente entre las dos regiones de la comunidad, donde los peores ratios de camas UCI por población pasarían a estar en Salamanca, Zamora, León y Burgos.

Asimismo, cuesta entender que, tras haber recibido un informe del ministerio que consideraba como especialmente bajo el nivel de medios existentes en el complejo hospitalario de Salamanca para afrontar un rebrote de la pandemia, la Junta haya decidido no aumentar las camas UCI en el mismo, y alegar que está a la espera de que se abra el nuevo hospital (para lo que seguimos sin tener fecha), en el cual el número de dichas camas han reconocido que serían las mismas que en el actual, con lo que seguiríamos en las mismas.

Por otro lado, yendo a otras provincias, es difícil de comprender que con la propuesta de camas UCI de la Junta la provincia de Zamora, que posee más población que las de Ávila, Palencia y Segovia, vaya a acabar teniendo menos camas UCI que aquellas en su complejo hospitalario, o que el hospital del Bierzo, que da cobertura a una población de 140.000 personas, tenga menos que la provincia de Soria, con 90.000 habitantes.

No obstante, tampoco resulta demasiado comprensible que para la Región Leonesa, con unos 970.000 habitantes, la propuesta de la Junta derivase en un total de 83 camas UCI, cuando para la provincia de Valladolid, con 520.000 habitantes, preveía 91 unidades totales de este tipo de camas hospitalarias.

Y es que, ciertamente, cuesta entender en ocasiones cómo se hacen las cosas desde las instituciones (en este caso la Junta, y en otras el Gobierno central), pero hay veces en que, para dar un trato más igualitario a las distintas provincias o regiones, bastaría con dejarse guiar por cálculos matemáticos para que no haya desfases demasiado acusados en la prestación de determinados servicios esenciales.

De lo contrario, los desequilibrios cada vez serán mayores, las áreas ‘vacías’ se seguirán vaciando cada vez más, y se continuará dinamitando lo establecido en el artículo 40.1 de nuestra Constitución, que recoge que “los poderes públicos promoverán las condiciones favorables para el progreso social y económico y para una distribución de la renta regional y personal más equitativa”, así como el 43.2, que hace competentes a las instituciones de organizar y tutelar los servicios necesarios en lo concerniente a la salud pública.