Lunes, 13 de julio de 2020

El Poder de Cada Persona. Cada gesto cuenta.

Feliz día de la Caridad.

La emergencia sanitaria que se ha desatado por el coronavirus hace varias semanas ha hecho visible la fragilidad de nuestro sistema y de nuestra sociedad, especialmente de las personas más vulnerables. Ellas serán las más afectadas por la inseguridad económica y laboral.

Pero también esta situación ha hecho emerger muchos gestos solidarios, desde personas de pensamiento diverso, de todas las creencias, oficios, de todos los países del mundo, de todos los pueblos y barrios, que se han movilizado y puesto al servicio de una humanidad amenazada y herida.

Como Iglesia, como comunidad cristiana, tenemos el reto de acompañar y cuidar la fragilidad y también cultivar la solidaridad emergente para que no se quede sólo en una reacción ante la amenaza compartida sino en una forma nueva de ser y estar en el mundo.

Tenemos grandes retos por delante que no podemos abordar solos, ni como individuos ni como organizaciones de forma unilateral. Necesitamos generar nuevos espacios de encuentro para sanar juntos.

El Mensaje de los obispos con motivo de la festividad del Corpus Christi, Día de la Caridad, así lo expresa:
Este trabajo de transformación del mundo no podemos llevarlo a cabo solos. Necesitamos
de todos y particularmente de nuestras autoridades políticas, civiles, económicas y religiosas.
Necesitamos personas con mucha paciencia, con la mirada puesta en los más frágiles de nuestra sociedad, y con una firme voluntad de llegar a acuerdos y de aplicarlos.

Desde Cáritas te proponemos:

1.- Busca en tu interior, pregúntate por tu propósito, por tu sueño para ti y para el mundo

2.- Revisa tu estilo de vida, en qué decisiones y gestos cotidianos puedes llevar una vida más sobria y así cuidar la casa común y buscar el bien común.

3.- Comparte y haz que crezca tu compasión, para dejar espacio en tu vida para los demás y salir a su encuentro.

4.- Cada gesto cuenta, comprométete. Como comunidad de creyentes estamos llamados a hacer gestos que hagan visible la esperanza de que es posible vivir de otra manera.

Porque confiamos en el poder de cada persona para mejorar el mundo, pero aún más en lo que podemos conseguir si lo intentamos juntos.

EL PODER DE CADA PERSONA. CADA GESTO CUENTA.