Lunes, 13 de julio de 2020

Empatía, palabra de moda que pocos practican

           Recurrí al libro de la “Serie Inteligencia Emocional de Harvard Business” para entender mejor el concepto de “empatía”. También es necesario leer acerca de la “escucha activa” porque, acepto personalmente, tengo una tendencia muy acusada a expresar ideas pero se me olvida, muchas veces, que debo escuchar más a los otros. Haciendo memoria, no conozco a tantas personas que sean expertas en “saber escuchar” y, sobre todo, en el fútbol que la mayoría opina mucho y desautoriza con frecuencia al que opina lo contrario. Entre otras cosas porque todos saben siempre más que el de al lado. Decía Winston Churchill que “Valor es lo que se necesita para levantarse y hablar; pero también es lo que se requiere para sentarse y escuchar”.

Si un buen día tienen la responsabilidad de liderar grupos de trabajo, procuren encontrar para sus equipos  a aquellos que sean duchos en el “bien escuchar”: “Así como hay un arte de bien hablar, existe un arte de bien escuchar”. En el libro citado al principio se podía leer sobre “La tríada de la empatía. 1. Empatía congnitiva. (Capacidad entendimiento perspectiva de la otra persona). 2. Empatía emocional. (Capacidad de sentir lo que la otra persona siente) 3. Interés competitivo. (Capacidad de entender lo que otra persona necesita de ti). Llegando a una conclusión contundente: “Las investigaciones demuestran que los sentimientos de afecto y las relaciones positivas en el trabajo influyen más en la lealtad de un empleado que la cuantía de su nómina”.

Es una máxima poco practicada que “lo mejor para motivar a una persona es escucharla”. Sin duda, la empatía es una habilidad que permite interpretar a los demás, quizás el proverbio italiano  “Del escuchar procede la sabiduría, y del hablar el arrepentimiento” sea digno de atender. En el fútbol es muy difícil esta actitud porque muchos hablan y pocos escuchan, casi todos critican al futbolista o entrenador porque siguen considerando que el juego es una “ciencia exacta”, y la tolerancia brilla por su ausencia. Para el caso de que quieras reflexionar te “sueltan” aquello de que “para eso cobran mucho dinero”. ¡Vale, tío…! Estamos hartos a leer en los medios, ante una actuación débil de un futbolista, que les rescindan contratos, los multen o los alojen en Alcatraz con críticas desmesuradas… Por eso, debemos retomar nuestras actitudes “deportivas” y regresar al concepto de “empatía general” haciendo caso a Dale Carnegie: “En lugar de condenar a la gente, vamos a tratar de entenderlos. Vamos a tratar de averiguar por qué hacen lo que hacen”. Todo esto formaría parte de una necesaria educación deportiva.