Salamanca: Patrimonio Cultural abierto

Si partimos de la premisa de considerar la ciudad como un museo construido a lo largo de todos los tiempos, un museo abierto en el que  la cultura y la educación son los ejes transversales del conocimiento. A partir de esta idea debemos hacer un inventario de lugares

 

 

En estos tiempos derivados de los largos silencios de las cuarentenas es necesario aprender a ver la ciudad, que nuestros paseos no se vuelvan caminatas sin tener clara la idea de que cada paso que damos es un acercamiento más a nuestra ciudad

Para recorrer  esta Ciudad  día a día tenemos que inventarla, En esta idea encontraremos, un guiño a la ciudad, una forma de interiorizar en nosotros  las diferentes ciudades que en ella existen. Salamanca así al recorrerla  se convertirá  en un mensaje abierto a la poesía y a la historia, al sueño y a la imaginación. De algún modo se hace necesario  que reinventemos la ciudad  para encontrarnos con ella cuando la paseamos y la vivimos, haciéndolo desde nuestro propio interior.

 

Si partimos de la premisa de considerar la ciudad como un museo construido a lo largo de todos los tiempos, un museo abierto en el que  la cultura y la educación son los ejes transversales del conocimiento. A partir de esta idea debemos hacer un inventario de lugares

La experiencia urbana cotidiana se manifiesta mediante un aprendizaje informal, de la observación, debe surgir buscar la información que contiene el  patrimonio de la ciudad. De su conocimiento el visitante-ciudadano entraría en él y  tendría la oportunidad de realizar los itinerarios que le apetezca para conocer la ciudad; la ciudad está en sus manos. A partir de esta experiencia la persona construye su propia interpretación y definición de la ciudad.  La ciudad con su patrimonio local (trama urbana, edificios y esculturas) ofrece la oportunidad al ciudadano de valorar, disfrutar, e identificar su patrimonio como propio.

 

La ciudad para sus ciudadanos y para sus visitantes sería un recurso artístico, social y cultural, de carácter dinámico que debe ser eficaz y a la par imprescindible para alcanzar satisfactoriamente el tránsito de la ciudad real a la ciudad ideal. Este ideal de ciudad se entiende bajo parámetros urbanístico-culturales encontrando el equilibrio adecuado entre los elementos  tantos sociales y comunitarios, como económicos y ambientales. El fin último es encontrar la sostenibilidad de la ciudad en beneficio del bienestar y calidad de vida de sus ciudadanos. Una sociedad de ensueño que valora el hecho de contar historias, de transmitir la cultura, los valores y principios éticos; sociedad del futuro que obliga a las ciudades a realzar su patrimonio cultural

 

La ciudad debe ser: museo, instalación artística y educar desde los espacios urbanos

Observamos que al igual que el museo, cada ciudad dispone de su propia colección y depende de la gestión que se haga de la misma para que el visitante-ciudadano logre experimentar una oportunidad de aprendizaje relevante, sobre lo que fue, es y podrá ser la ciudad, en toda su magnitud, ofreciendo un conocimiento integral de la propia ciudad y de su historia, así como de sus bienes culturales.