Senectud 

¿Vejez, achaques, manías?... Para definir un momento de la vida a la que todos están deseando llegar y no todos lo consiguen. Púes, no. Yo me quedo, señor Manuel, con-SENECTUD-, y si me apura-Experiencia.

Hombre. Estoy de acuerdo contigo; yo prefiero que me llamen adulto, aunque ya me he pasado un “pelin” del margen o: “Personas que han alcanzado la edad comprendida entre la –adolescencia y la la-vejez”.

La-SENECTUD-, es un periodo de la vida, que comúnmente empieza a los 70 años de edad.

En eso, no estoy muy de acuerdo. Pues hay hombres viejos a los 50 años.

Tiene usted razón también. Aunque el envejecimiento se produce de forma paulatina; por lo que es muy difícil asignarle una fecha del empezar. Se sabe que una persona es adulta a los 18 años de edad, sin embargo no se puede determinar en qué momento preciso una persona a entrado en la vejez.

Pero siempre hay síntomas.

Muchos y variados amigo; la arteriosclerosis es característica de la senilidad, la musculatura se debilita, las articulaciones se ponen rígidas y las facultades mentales disminuyen y si todo esto se presenta de forma acentuada se convierte en un…

¿Marasmo?

Eso. Puro y duro: “Gradual consunción del organismo, sea por la avanzada edad, por enfermedades crónicas  muy destructivas, tuberculosis, cáncer, paralización, inmovilidad en lo moral y en lo físico y… más y más”.

¿Por eso, “semos” personas de riesgo?

De mucho riesgo. Como se ha comprobado en la pandemia del-Coronavirus-, que tantas vidas se ha llevado de personas mayores.

Ya se dice, no sin fundamento: “A la vejez… viruelas”.

Hombre. Señor Manuel; a lo mejor en este caso concreto esta expresión será dirigida a los “viejos alegres” que hacen cosas que no corresponden con su edad.

Volviendo al “bicho”-Coronavirus-, yo pienso qué su actuación: “Hará emerger nuevos sectores. Crecerá  la investigación centrada en la –longevidad- y el esfuerzo girará hacia la asistencia médica y habrá muchos cuidados y ofertas para la tercera y cuarta edad”.

¡Dios te oiga! No pase como vaticinó el gran-Murpfy: “Lo que ya está mal; se puede poner peor”.

He leído con interés que este cambio esperado que vamos a sufrir después de la-Pandemia-,  que las dietas de cereales y legumbres, frutas y alimentación de origen animal sostenible; son el futuro.

Puede ser uno de los tantos bulos que circulan sin parar. Ya sabe usted que alguien también dice: “No existen atajos para ser feliz; pero hay que darle mucha importancia al dormir bien, ignorar las-Redes Sociales- y aceptar que la tristeza forma parte de la vida”.

Un sabio con todas las letras… ¡Que tío!

Me hablaba usted antes señor Manuel; de lo desastroso que es llegar a la edad senil con todo lo que conlleva en perdidas. Ello me recuerda una anécdota que me contaba el gran-Sandalio-(q.e.p.d) dueño del conocido bar salmantino “Los Limoneros”. Allí, con el sonido estridente de las fichas del dominó golpeando las mesas de mármol me contaba: “Figúrate, que cada vez que íbamos de caza el grupo de amigos yo era el encargado de hacer cuando terminaba la jornada el café de puchero ¡Qué café! Aquella vez fuimos a la finca “La Pajarilla” de Ávila. Se nos dio bien y al finalizar   venía el tomar el esperado café. Había en el grupo un “abuelete” de ochenta y ocho años de edad que se tomó tres o cuatro tazas. Así que nuestra sorpresa fue grande; cuando al volver otra vez a la finca y antes de preparar el café el “vejete” se acercó hasta mí y me dijo muy serio: “Sandalito”… a mi está vez no me des café”. Yo un poco “mosca” le dije ¿Es que no te gusto la vez anterior? Y entonces él me contestó: “No es eso hijo, no es eso. Lo que pasa es que esa vez anterior abusé de él y mi  esposa es quien lo agradeció… ya que hacía mucho tiempo que no… ¡ya me entiendes!... y uno ya no está para muchos “trotes”.

Ja, ja. ¡Parece que fuese ayer lo que cuentas!

Sí… en febrero de 1983… y aún recuerdo el sonido de las fichas del dominó al golpear contra la mesa de mármol.

Sabes… la nostalgia, es un sentimiento que ya no se valora en esta época. La consideramos una carga. Pues eso.