Lunes, 6 de julio de 2020

El armario es nuestro armario...

Como decía Lope de Vega el armario es nuestro armario, el lugar donde reposan todas nuestras almas que forman parte de nuestro ser. Las que son y basta y las que son y queremos aparentar. Así con esta primavera terminal podemos ya a empezar a exhibir lo mejor de nuestra piel y de esta forma juzgaremos y seremos juzgados en plena libertad.

El escritor es alguien que cuenta la vida que le rodea o la suya propia con palabras a las que siempre se aferra para poder derrotar al tiempo. Tucídeces en la Historia de la Guerra del Peloponeso II escribía “amamos la belleza ciertamente con sencillez y amamos el saber sin relajación; y hacemos uso de la riqueza más como oportunidad para la acción que como motivo de jactncia, y no consideramos una deshonra el ser pobre, pero sí el no hacer nada para salir de la pobreza”...

En mala hora se invento ese instrumento oscuro que llamamos imprenta. Ha servido para facilitar la difusión del pensamiento y de la cultura; las artes y las ciencias, las ideas peligrosas y todo aquello que pervierte al género humano, con lo cual los espíritus humanos pervertidos se han extendido como una plaga. Se acabó el paraíso.

Si compra un libro no lo lea, déjelo, no se acerque. No sea que su embrujo le obligue a ojearlo y a caer en el más estéril de los onanismos. La lectura y el saber sólo os hará desgraciados. Leyendo no se sale de la ignorancia, sólo se la aumenta. Vuestra paz espiritual se verá afectada por las ideas que habréis leído y las preguntas sin respuesta que os haréis no os dejarán vivir.

La necesidad de instruirse se la debemos al error fatal de Sócrates, filósofo griego del siglo V ac. Este hombre que nunca escribió nada, habló demasiado. Era un pensador que afirmaba “que no sabía nada, pero que, precisamente por eso quería saber”. Creía que así se adquiría consciencia de la propia ignorancia y que esto le haría nacer el deseo de saber, de esta forma si adquiría amor a la sabiduría que es la más peligrosa e insana de las locuras intelectuales, que es lo que caracteriza a la filosofía. Los griegos no le hicieron caso y lo condenaron a muerte acusándolo con acierto de pervertir a la juventud con sofismas peligrosos... Pero su influencia ha sido importante por culpa de su discípulo un tal Aristóteles y de Platón.

En lugar de ser ignorantes a secas ahora lo somos pero presuntuosos. Creemos que el conocimiento de la propia ignorancia, acompañado con el delirio de la lectura nos hace más sabios pero en realidad nos hace tan sólo vanidosos. Para Orson Welles sólo había cinco o seis mil personas en el mundo el resto era figuración, por lo que debemos quedarnos con las palabras con las que continuaba Túcidices “es justo tener por mejores de espíritu a quienes, conociendo con toda claridad lo terrible y lo agradable, no dejan por ello de arrostrar los peligros”. Tengamos valor y entereza.