Lunes, 6 de julio de 2020

“En Salamanca hay hambre. El hambre no se confina y la solidaridad se contagia”

Asegura que este servicio benéfico da alimento hoy a 350 familias salmantinas, viendo triplicar sus solicitudes de ayuda desde el inicio del estado de alama

Las instalaciones del Comedor de los Pobres de Salamanca, ubicado en el Paseo de la Estación

“Hace 26 años que empezamos, siempre creyendo en la providencia. La providencia eres tú y yo misma, cada uno aporta lo que buenamente puede”. Quien le iba a decir a Queti Luciano y a su difunto marido, Manuel Ledesma, que este iba a ser el ‘slogan’ de  una vida entregada a los más necesitados a través de una iniciativa, con origen católico y basado en la palabra, y que hoy se ha convertido en una pata fundamental dentro del tejido solidario que está paliando las necesidades, a veces extremas, de los salmantinos más golpeados por la crisis del coronavirus.

Y es que bajo este lema se ponía en marcha, hace más de un cuarto de siglo, el Comedor de los Pobres. Un espacio benéfico, hoy epicentro de la actividad solidaria de la capital, que acoge las necesidades alimentarias de cientos de familias, siempre desde el más profundo de los respetos y el anonimato, con sensibilidad y entrega a partes iguales, objetivo número uno de Queti, como presidenta, y los numerosos voluntarios que diariamente aportan trabajo y esfuerzo desde el Paseo de la Estación 73

Desde su primera acción, dedicada a la querida “Encarnita” una anciana derivada a sus manos desde la parroquia de El Milagro de San José, hasta ahora, no solo han pasado años, sino que han visto multiplicada su tarea de manera exponencial hasta las 350 comidas diarias de hoy. Menús completos ya elaborados, que cuentan con complementos para que las raciones sean generosas y evitar cualquier tipo de escasez en las cantidades. Además de estas, el Comedor de los Pobres entrega también alimentos para poder elaborar las cenas y comidas del fin de semana en el propio domicilio, además de ofrecer la posibilidad de acogerse al denominado ‘pedido del mes’ compuesto por productos básicos para que tengan cubiertas las necesidades mensuales, al margen de las comidas que pueden recoger de manera diaria.

Queti Luciano explica que la situación, a día de hoy “es muy crítica en muchísimas familias salmantinas. Aumenta el número de gente con pobreza en núcleos muy normales y que, debido al paro, los ERTES no pagados o gente que trabajaba en casas, ya no pueden salir adelante. A todos ellos se suman muchos autónomos que también se han visto afectados por este momento que estamos viviendo” y añade que “hemos visto triplicado el número de personas que acuden a nosotros para solicitar ayuda. Estamos viendo a gente que no tienen nada, que han tirado como han podido con el poco dinero que tenían ahorrado y lo que  disponían en los frigoríficos y congeladores…Nos ha llamado gente que no tenía ni una barra de pan que llevarse a la boca…además de tener que afrontar pagos urgentes de recibos que también estamos asumiendo en mayor cantidad”.

Un ‘frenazo en seco’ de la producción y el empleo que ha generado una nueva situación de necesidad, sin discriminación de sectores y que también se hace patente en el Comedor de los Pobres. Una nueva realidad, que ha afectado por igual a todos los sectores, y que también presenta connotaciones que trascienden de la necesidad más primaria y superficial ya que, tal y como explican “debemos tener en cuenta que son personas que tienen mucha vergüenza a la hora de pedir. Alargan la situación y al final llegan al extremo…en los últimos días nos llamaba una persona recién separada y sin techo.  Con muchísimo pudor nos ha contado que ha ido tirando de mala manera días y días hasta que no ha podido más, tiempo en el que ha contado con la ayuda de una familia que la aportaba lo que podía, pero ha llegado al límite y se ha visto abocada a recurrir a nosotros”.

El sistema de trabajo que mantiene el Comedor de los Pobres forma un detallado engranaje perfectamente estructurado ya que desde media mañana comienzan a dar hora, en bloques de 4 o 5 personas cada 15 minutos, teniéndoles las bolsas preparadas con todo dispuesto, para que simplemente sea recogerlo y marcharse, lo que agiliza las entregas y ofrece mayor seguridad al servicio frente al virus. Distribuyen los pedidos por número de miembros de la unidad familiar, comenzando por los de más componentes y bajando hasta los individuales. Todo para evitar esperas ya que, tal y como destaca Queti, “sé que las colas a veces humillan a las personas y eso para nada lo queremos. Escalonamos el servicio así para evitar al máximo que se puedan producir espera innecesarias”.

El sustento de este servicio también es otro de los elogios que subrayan, ya que las colaboración es el eje fundamental en cada una de sus actuaciones. Una labor en la sombra sobre la que Queti asegura como “cada uno ofrece lo que puede de manera altruista, bien a través de donativos de cualquier tipo y transferencias bancarias, además de recibir donaciones importantes de alimentos desde multitud de empresas de toda la provincia, que también aportan lo mejor de ellos mismos para ayudar a quien lo necesita. Comida, limpieza, productos de niños y bebes…es increíble la respuesta que recibimos de particulares y empresas”.

Pero el trabajo diario en el Comedor de los Pobres se sustenta en la labor altruista de quienes deciden arrimar el hombro para ayudar a quienes más lo necesitan. Así, han llegado a tener 160 voluntarios, la inmensa mayoría jubilados que poco a poco se van viendo obligados a dejar de ejercer por edad y salud, por lo que en la actualidad están colaborando diariamente 15 personas. Una situación que les ha llevado a lanzar una petición de ayuda para poder recibir a mas jóvenes dispuestos a echar una mano “porque el servicio es muy importante y requerimos ayuda. El que quiera ayudarnos puede contactar con nosotros a través del teléfono 923261475 y ahí le contaremos todo, mismo teléfono que también pueden usar quienes necesiten de nuestros servicios. Que nos llamen, con total garantía de confidencialidad, que le ayudaremos en todo lo que podamos” asegura Queti.

El mensaje que difunden es contundente: “Hay hambre. El hambre no se confina y la solidaridad se contagia. Tú puedes ayudar a aquellas personas que les da vergüenza ser ayudadas. Tratemos de darles paz y tranquilidad a todos ellos, acogerlos a todos”.