El Pacto es posible, debería serlo

El Pacto debería ser posible, para sacarnos de la pandemia y reconstruir España del gran destrozo que ha originado el coronavirus, tanto en lo económico como en lo social.

A la vista de cómo se mueven los grupos políticos en las instituciones del Estado, parece que eso de llegar a acuerdos para salvar vidas y caminar juntos hacia la reconstrucción del país sea casi un imposible. El grado de dificultad se va incrementando, alejándose cada vez más unos de otros, en lugar de ir acercando posturas. Parece que aún no sean conscientes de la gravedad de la situación. Esa que nos ataña a todos, a nuestras vidas, a nuestro presente y a nuestro futuro.

Se percibe en la calle y los sociólogos así lo confirman, que la mayoría de la población empieza a estar harta de tanta crispación. Quienes han pagado con su vida el ataque frontal de la Covid-19, los profesionales de los servicios públicos y toda la ciudadanía en general, se merecen unos acuerdos, unos pactos que armen un buen Plan Director de reconstrucción, que nos liberen del miedo y nos traigan el bienestar.

La necesidad de que pacten y lleguen a acuerdos es una evidencia que ha calado en la sensibilidad ciudadana y que conscientes de ello los ciudadanos piden y hasta deberíamos exigir a nuestros políticos, por la delegación que ostentan de nuestra soberanía, que dejen de lado sus disputas partidistas e intereses particulares y que se ocupen del bien común, que en estos momentos no es otro que el de arrimar el hombro para que juntos salgamos de esta. El pacto por la convivencia es, debería ser, posible.

Llegará el día de pedir responsabilidades y rendir cuentas. Ahora es el momento de que se ponga de manifiesto el “sentido de estado” y que los diputados nacionales se centren en consensuar políticas y acciones que ayuden a salir del atolladero, con el menor coste económico y social posible. Pacten, señorías, pacten.

Saben nuestros políticos que seguimos estando en una situación de emergencia sanitaria y que entraremos en un estado económico y social desastroso, solo comparable en los últimos cien años, al que produjo la gran depresión iniciada en 1929 y la segunda guerra mundial. Saben también que situaciones así requieren medidas excepcionales y el esfuerzo de todos como mejor demostración del patriotismo que cada uno pueda llevar dentro de sí mismo. Pues si son conscientes de ello y también saben cómo hacerlo, pónganse a trabajar de verdad, señorías, y demuestren a los ciudadanos que se ganan su sueldo y que hacen buen uso del voto prestado que les dimos en su día. Ante esta crisis de enorme calado que asola nuestro país, es justo que los ciudadanos reclamen a sus representantes políticos que se pongan de acuerdo en encontrar medidas que solucionen o, al menos palíen, los efectos devastadores y el consecuente sufrimiento de la población.

El pacto es posible y así se pone de manifiesto a nivel local, por ejemplo, en los acuerdos alcanzados por los cinco partidos representados en el Ayuntamiento de Salamanca, donde todas las derechas, todas las izquierdas y todos los agente económicos y sociales, han alcanzado un gran pacto histórico con dotación económica y medidas concretas incluidas, para la reactivación económica y la protección de las personas. Realzando su programa de “Salamanca, ciudad del Talento”, posicionándola como destino “seguro” para el turismo y el aprendizaje. Un Pacto que pone de manifiesto que por encima de las ideologías y de los matices, está el bienestar de la sociedad que une a la ciudad.

Mientras, en Castilla y León se están llevando a cabo las negociaciones políticas, con agentes económicos y sociales incluidos, para llegar a un gran Pacto de reconstrucción económica y social de la Comunidad, tras los efectos del coronavirus. Salamanca y Castilla y León son un ejemplo de que el pacto en España es posible.

Por otra parte, la Comisión Europea ya ha presentado el programa de reconstrucción económica, siendo España junto con Italia los más beneficiados y con un doble mensaje: el dinero llegará, pero no caerá en forma de maná del cielo y la fractura o escisión de los estados nacionales miembros no se contempla. Ténganlo en cuenta, señorías, y no se distraigan de lo principal que sigue siendo la lucha contra la pandemia y la reconstrucción de sus efectos. No vayamos a caer en la fábula de los dos conejitos, que perecieron mientras discutían si eran galgos o podencos quienes les perseguían.

En tiempos de luto oficial por las víctimas del coronavirus y en forma de homenaje a las mismas, les dejo con “Los sonidos del silencio” en la versión de Simon & Garfunkel.

https://www.youtube.com/watch?v=a9xKOISC-2g

                                                                                                               Aguadero@acta.es