Viernes, 4 de diciembre de 2020

Realidades paralelas

Aquí estamos, caminando no se sabe muy bien hacia dónde, porque aquellos que deben marcar el rumbo y tomar decisiones eficaces, esa clase política a la que pagamos muy por encima del salario mínimo, se dedica a despellejarse viva para vergüenza de todos los que les escuchamos y vemos día tras día dilapidar nuestros dineros y nuestra paciencia. 

Con la que tenemos encima, con la espeluznante y prolongada crisis económica, industrial y social que ya se vislumbra en el horizonte (la crisis política ya lleva tiempo entre nosotros), con la amenaza de posibles rebrotes de una pandemia que algunos creen falsamente ya superada (… esta pandemia que hemos pasado), con todo esto sobre la mesa ¿qué pregunta la oposición al Gobierno en la sesión de control del pasado miércoles, de qué importantes cuestiones oímos hablar en las Comisiones a sus señorías?

Pues se habla de ETA (por lo del acuerdo con Bildu), del proceso catalán (por los de Ezquerra), de la reforma laboral (por los de Podemos), el 8M (por los del Partido Popular) y sobre todo del cese de un coronel de la Guardia Civil (también por los Populares y Ciudadanos, coreados por Vox). Se escupen palabras gruesas como “indigno”, “dimisión”, “terrorista… otras improcedentes para el momento y el lugar como “marquesas y marqueses”, “burros de Troya”, “FRAP[1]”… Este último acrónimo, por cierto, lo pronunció Cayetana Álvarez de Toledo, y dado que dicha organización desapareció en 1978 ¡hace 42 años! Y entonces ella apenas tenía 4 años ¿dónde lo habrá leído?. Está claro que la nostalgia de tiempos pasados se está transfiriendo por osmosis de Vox al Partido Popular, en especial a algunos y algunas de sus dirigentes.

Vamos, que cada uno va a lo suyo ¿Increíble, verdad? Ni una palabra sobre reconstrucción nacional (más bien lo contrario), nada sobre medidas para frenar la fuga de grandes empresas, nada sobre reforzamiento de medidas sanitarias, nada sobre ayuda a los parados de larga duración, nada sobre mejoramiento de planes de desescalada, nada sobre reactivación de la pequeña y mediana empresa, nada sobre la situación de miles de médicos, enfermeras, auxiliares, limpiadoras o cocineros que pueden presentar efectos secundarios por la infección, nada sobre próximos pasos en el control de la pandemia, nada sobre ayudas a los millones de familias que están acudiendo cada día a los Bancos de Alimentos, nada sobre los muchos grupos de personas y colectivos que se están organizando en garajes y otros locales para dar de comer a familias enteras, etc. Todo esto no parece en los diarios de sesiones, no son temas de interés ni de control parlamentario por parte de los diputados que parecen vivir en un realidad paralela.

Nuestra beligerante oposición insisitió, una y otra vez, en una defensa a ultranza, no de un Coronel de la Guardia Civil destituido, sino de todo el Cuerpo de la Guardia Civil, ¡que digo! ¡De toda la Guardia Civil ¡De todos los españoles de bien! Pero no porque todo esto les interese especialmente, sino porque hoy es un arma arrojadiza para erosionar al gobierno en nombre de todos los españoles de bien a los que, pretenciosamente, presumen de representar colocándose mascarilla con la bandera española. El pasado miércoles fue el coronel de los Cobos, mañana serán las cesiones al Gobierno catalán, pasado la falta de libertad para manifestarse o cualquier otra munición que sirva a sus intereses partidistas y les permita ganar algún puñado de votos cuando sea posible.

Bueno, tampoco me gustaría dar la impresión de que estoy indignado, y si la doy tampoco me importa porque es cierto y estoy en mi derecho. Todo este actuar vergonzoso conduce inexorablemente a un descredito de la Instituciones democráticas y un desinteres por la política por parte de los ciudadanos cada vez mayor y ¿a qué queda reducida una democracia sin instituciones ni dirigentes en los que creer? Puede que todo suceda porque como advertía el dramaturgo irlandés Bernard Shaw: La democracia es el proceso que garantiza que no seamos gobernados mejor de lo que nos merecemos. ¿Lo merecemos?

 


[1] FRAP", el Frente Revolucionario Antifascista y Patriota.