Jueves, 13 de agosto de 2020

God save America

Lo que es tanto como titular "América se va al carajo" o algo así. Según la OMS, el epicentro de la pandemia se sitúa ahora allí y aún no ha llegado al pico. Estos días de atrás Estados Unidos ha superado los 100.000 muertos por el virus. Sobre un panorama de miseria, inestabilidad política y desigualdad rampante cae ahora la epidemia, que en pleno siglo XXI tendrá probablemente efectos malthusianos, como si estuviéramos en la Edad Media. En los primeros meses de este año, la economía de los países americanos apuntaba síntomas de recuperación que ahora desaparecen y se abre una perspectiva de hundimiento general de los negocios y de la actividad laboral. La última noticia de Argentina ha sido su entrada en suspensión de pagos, un problema al que el gobierno de Alberto Fernández no da mucha importancia, no porque no la tenga, sino porque le resulta algo ya familiar y recurrente. La situación de Brasil, Chile, México, Perú, Ecuador, Colombia, Nicaragua, etc, no es mucho mejor. ¿Y qué decir de Venezuela, donde recientemente hemos asistido a un nuevo episodio “Bahía de Cochinos” urdido en Florida? NO comment.

Pero, paradójicamente, podría ser que, a medio plazo, los efectos más lesivos se vean en EE.UU, el país más poderoso, el más first. Con todo su poder económico, carece hoy de medios para afrontar la crisis sanitaria. Mejor dicho, sí los tiene, pero no dispone de canales para distribuirlos entre los que los necesitan. Cerca del 10 % de la población carece de cobertura sanitaria y la mayoría restante la tiene muy mediocre, pues, entre otras cosas, la atención sanitaria y farmacéutica de enfermedades graves solo parcialmente es sufragada por las administraciones. Las gigantes farmacéuticas –biotech– estadounidenses no garantizan el acceso a los nuevos fármacos, y menos a los más de 30 millones de estadounidenses que carecen de seguro médico. Por ejemplo, en 2014 crearon pastillas contra la hepatitis B… a mil dólares la unidad. ¿Qué pasará ahora si logran la patente de la vacuna contra el Covid?

La mastodóntica maquinaria económica del estado americano no está ahora mismo bien orientada desde ningún punto de vista frente a la emergencia. En el presupuesto federal para 2020 solo el 7 % va destinado a gastos sociales y sanitarios, cantidad semejante a los subsidios de los veteranos de guerra. A la prevención de pandemias se dedican 8.000 millones de dólares, el 1 % aproximadamente del gasto militar, que se lleva el 57 % del total, unos 741.000.000.000 $. Solo el programa plurianual del avión F-35 supone más de un billón –trillon, según el inglés USA– de dólares. Ante la emergencia el Pentágono ha enviado barcos hospital a nueva York que, sin embargo, no eran adecuados para atender a los afectados por el virus. También ha distribuido mascarillas.  Pero, por otro lado, el ejército americano es gran responsable indirecto de la crisis, dado su funcionamiento altamente contaminante por su oceánico consumo de combustibles fósiles. (Datos de Andy Robinson, “La opción cubana contra el COVID 19”, en La Vanguardia de 26 de mayo).

Este mismo periodista señala que en Cuba, a diferencia de su vecino del norte, la biotecnología pertenece al Estado y constituye una industria auxiliar de un sistema público y universal de sanidad. Como en emergencias anteriores, ha enviado personal sanitario a otros países (a Italia, sin ir más lejos) y ha desarrollado algunos fármacos que, al parecer, están teniendo buenos resultados para atenuar la epidemia. Ahora mismo, la tasa de mortalidad del virus corona es allí el 4,2 %, frente al 6 % en EE.UU. y el 12 % en España (claro es que comparamos situaciones muy distintas, dado que España lleva semanas en la línea descendente). Su capacidad de atención sanitaria tanto interna como externa se vería muy potenciada en ausencia del embargo de EE.UU., pero la “defensa de la civilización”, del liberalismo y de los valores occidentales (y los de Wall Street) impiden los súbditos de Trump tener tratos comerciales con “el comunismo”. Antes muertos que rojos.

(Gráficos: incidencia de la pandemia en distintos países. El Diario.es. 27/5/2020. Fuente: Universidad John Hopkins)