Carta de un médico rural a un nuevo especialista en Medicina Familiar y Comunitaria

Estimado/a compañero/a,

            perdona que me dirija a ti como lo hacen los consejeros de Sanidad y gerentes varios, en muchos casos y cuando son de nuestro gremio, para transmitirnos noticias buenas, regulares y malas. Acéptame este plagio de cortesía. Disculpa también lo largo del título, pero ya sabes que conviene, de vez en cuando, recordar que somos especialistas como “los del hospital” y que hemos hecho el MIR como está mandado. No obstante, entre nosotros, basta con decir que somos médicos.

Me atrevo a escribirte, sin ponerte cara, porque siento que no nos conocemos. No digo tú y yo, sino los médicos que culmináis vuestra especialización y los que trabajamos en estos benditos pueblos de la España vacía. Este mutuo desconocimiento no es asunto menor cuando las personas que residen en tantas comarcas olvidadas os necesitan y vosotros, médicos recién especializados, también necesitáis esta experiencia.

Vuelvo al singular: te necesitan a ti y tú les necesitas a ellos. Sí, es posible que en algún momento hayas oído, e incluso compartido, eso de “si un médico al terminar el MIR se pone a trabajar como médico de área o con un cupo de pocos pacientes, se echa a perder”. Las estigmatizadas plazas de médico de área, sin negar parte de razón al estigma, y las no menos despreciadas tareas de médico rural, reflejo de la sociedad urbanita imperante, son descartadas, una y otra vez, por médicos que terminan el MIR. Quizá a ti te ha ocurrido, que prefieres ir pululando de cupo en cupo urbano, o quedarte en comarcas próximas a tu ciudad de residencia, resignado a contratos de meses, antes de lanzarte a la aventura de una zona alejada, dispersa, envejecida… y, sobre todo, desconocida y castigada con un prejuicio del que realmente tú no tienes culpa. Quizá, ni te hablaron de medicina familiar en la facultad ni te han hablado de medicina rural en el MIR. A mí, de lo primero nada, y de lo segundo, a Dios gracias, algo sí.

Déjame que te invite a probar. Niégate al contrato temporal y pide que te nombren interino: hay plazas vacantes de médico de área, muchas. Con imaginación y buena voluntad se puede hacer buena Medicina como médico de área también, dentro de un equipo de Atención Primaria. O anímate a cubrir alguna sustitución, baja prolongada, en algún pueblo lejano, donde nadie quiere ir. En las consultas y en las guardias, a decenas y decenas de kilómetros de un hospital, en tu soledad o con el apoyo de otro compañero, y del admirable personal de enfermería, vas a aprender a ser mejor médico. No lo dudes.

Además, serás más libre, fuera de esos enjuagues extraños que a muchos médicos nos hacen recelar del sistema laboral tal y como está organizado: no entendemos que la bolsa de empleo no sea cristalina, ni que nos examinemos sin saber a qué plazas optamos, ni que los sindicatos en época de riesgo se preocupen más de los votos que de los EPIs, ni que algunos colegios profesionales antepongan la ideología política de sus directivas al respeto irrenunciable a nuestro código deontológico… Motivos hay para estar enfadado. Por eso, más que nunca te conviene buscar la libertad, sin comisiones de servicio ni el más mínimo favor que agradecer. Paradójica pero ciertamente, cuanto más lejos, cuanto peor te parezca, más libre serás y más médico te sentirás.

Sopesa mi oferta para este verano. Tómatelo como una época iniciática. Aquí en los pueblos de León y Castilla también rastrearemos al coronavirus, y como resulta que conocemos bastante bien el árbol genealógico de nuestros pacientes tenemos camino andado. Vente, que el futuro a corto plazo de la Atención Primaria rural va a cambiar necesariamente, no sería honesto negar la realidad, y cuantos más seamos en esta transformación, mejor se hará, en beneficio de los pacientes y de los profesionales. Ojalá sea apostando por el realismo y esquivando el oportunismo político, que lo uno falta a menudo y lo otro nos atosiga con frecuencia.

¡Te espero! ¡Te esperamos! Vayas donde vayas, mucha suerte, compañero/a, y enhorabuena.

 

En la imagen, panorámica de Marchagaz (Cáceres), el primer pueblo donde tuve el honor de ser médico rural, un inolvidable y caluroso 25 de junio de 2012.