Sábado, 15 de agosto de 2020

¿A dónde hemos llegado?

Lastra ha preguntado a Pablo Casado, si se harán responsables del rebrote del virus en la Comunidad de Madrid. ¡Es de locos su pregunta Lastra! José Ignacio Echaniz  ha hecho un gesto de desaprobación, y usted, portavoz socialista ha interrumpido su discurso y se ha enfrentado a él desde la tribuna en un tono que no se corresponde con el Parlamento: -¿Me estás amenazando?-  Los diputados se han quedado sin palabras ante el gesto y el odio que echaba por su boca. ¿Donde quedaron las intervenciones parlamentarias entre Cánovas y Sagasta?  Auténticos tratados sociopolíticos.

Que un pobre hombre -y no lo digo por su minusvalía, causa de odio por el terrible complejo que sufre-  sea el portavoz en el Congreso de un partido, y Adriana  vocera del PSOE sanchista… dan idea del nivel de estulticia, de pobreza intelectual y de indignidad al que ha llegado España. ¡Al de pobreza absoluta no tardaremos mucho en llegar!

Sin venir a cuento en su infausta intervención, Lastra recuerda al PP, haberse manifestado cuando ha gobernado el PSOE, recordando que salieron a la calle contra el matrimonio homosexual o la ley del aborto. Sabe Adriana que cuando una  mujer  sufre un aborto JAMAS  va olvidar lo que sucedió.

Señora Lastra, alguien le explicó que cuando va intervenir  en ”la casa de todos los españoles” sus palabras han de demostrar lo mejor de su intelecto, no soltar  lo que se le ocurra, los discursos se han de llevar mamados de casa. La improvisación juega malas  pasadas, quedan registradas en las hemerotecas y para los sucesores son causa de bochorno. Acusan al PP de no cumplir las normas que nos han impuesto de distanciamiento. Se vuelve a equivocar, ve, como no lee lo suficiente y no se interesa por culturizarse. No ha sido el PP quien ha convocado las CAMINATAS, es otro partido…  por cierto CONSTITUCIONALISTA.

Por si han olvidado, que la manifa del 8 de marzo 2020, fue el foco que  infectó a toda España.  Ustedes han permitido manifestaciones a favor de a un miembro de la ETA, asesino  de un miembro del PP, ustedes, han permitido una centenaria concentración para despedir a Julio Anguita. En San Carlos Borromeo tenemos un sacerdote que lee  un salmo de la biblia y un psicólogo esperando a la familia, cinco, sí, y muy cercanos. Sus medidas de distanciamiento social desaconsejan los abrazos, tan necesarios en momentos de pérdidas irreparables. Solo nos queda la glelidez  y la soledad tras muerte. Han sido casi 30.000 familias que han tenido que asumir la lejanía a la hora de despedir a sus muertos, el estado de alarma restringe aglomeraciones en tanatorios y cementerios. Es decir, no sólo han asumido la pérdida, sino lidiar con la resignación de no poder participar de uno de los rituales que mejor evidencian que el hombre tiene conciencia de sí mismo y sensibilidad con sus semejantes.

En medio de la pandemia llegó el deceso de Julio Anguita, hombre respetado por la derecha, ya que hasta sus últimas horas fue consecuente con sus ideas. El ex político, pese a las prohibiciones marcadas e impuestas por el desgobierno, ha sido agasajado por decenas de personas, en su mayoría no llevaban mascarillas, ni guantes, ni guardaban las medias impuestas a los “otros”. Lo que ha ocurrido con Anguita ha vuelto a evidenciar el agravio comparativo que existe entre los ciudadanos corrientes y quienes forman parte de la red institucional, convertidos en entes omnímodos  al servicio del estado y sus raíces. Vamos que Anguita le ha sobrevalorado quien lo despreció. Hoy hace de él un santo, y de su vida una hagiografía.

Fue permitido que su cadáver estuviera en la Sala de Ayuntamiento ¿Cómo se tomaron las medidas? No hubo medias, espero que llegue el  día  que les pase factura y caigan sus cabezas, como desean hacer rodar la de nuestros reyes comparándolas con  el cruel asesinato de los zares.

El incumplimiento nunca lo habría permitido el finado. De hecho, dejando a un lado las ideas que defendía y la afinidad o el rechazo que puedan causar, debería ser recordado por haberse resistido a capitular ante las obscenas presiones del binomio, siniestro, conformado el PSOE y el Grupo Prisa, que tanto contribuyó a cronificar los males de una democracia joven.

 Podrán los Cebrián y los González firmar tribunas y pronunciar conferencias sobre los pecados capitales de la España actual, pero nadie olvide sus penosos juegos de poder. Olvidar es repetir la historia.