Miércoles, 3 de junio de 2020
Ciudad Rodrigo al día

La Catedral reabre sus puertas para su 1ª misa de la ‘nueva normalidad’

Asistieron cerca de medio centenar de fieles, que tuvieron que guardar en todo momento la distancia de seguridad

Los fieles sólo pudieron retirarse la mascarilla momentáneamente para comulgar

Sin tiempo que perder después de dos meses con los templos cerrados, la Diócesis Civitatense empezó a recuperar en la mañana del lunes la actividad pública en Ciudad Rodrigo, tras la autorización del Gobierno de España a que también en la Fase 0 de la ‘Transición hacia la Nueva Normalidad’ pueda haber cultos en los templos, limitados siempre a un 1/3 del aforo de los mismos.

De este modo, la Catedral de Santa María celebró su habitual misa matinal de las 11.00 horas, que por el momento será la única que habrá de lunes a viernes en el centro histórico, según remarcó durante la cita el presidente del Cabildo, Ángel Martín Carballo, quién es a su vez párroco de San Pedro-San Isidoro y Cerralbo, que sí tendrán cultos los fines de semana (el sábado, en San Pedro a las 19.15 horas; y el domingo, a las 12.00 horas en San Pedro y a las 13.00 horas en Cerralbo).

Esta primera misa en la Catedral con las puertas abiertas después de dos meses fue presidida por el Administrador Apostólico de la Diócesis de Ciudad Rodrigo, Jesús García Burrillo, quién en la jornada del domingo ya presidió otra en la localidad de Vilvestre, donde se podían celebrar cultos (al igual que en otros cuantos puntos de la Diócesis) desde el lunes 11, al haber entrado ese día en la Fase 1 de la desescalada.

A la cita en la Seo mirobrigense en la mañana del lunes asistieron cerca de medio centenar de personas (el máximo permitido es de 65), que tuvieron que seguir unas estrictas normas de seguridad. A la obligatoriedad de entrar con mascarilla, se unió que debían desinfectarse las manos con el gel hidroalcohólico situado a la entrada, y colocarse en los bancos únicamente en los lugares marcados a tal efecto (mediante una cruz blanca).

 

En lo que se refiere al presbiterio estuvieron, además de Jesús García Burillo y Ángel Martín Carballo, Tomás Muñoz Porras y José Manuel Carballo, con mascarilla y separados unos de los otros. Durante la misa, accedió también a ese presbiterio uno de los fieles asistentes para la única lectura de la jornada, a la que siguió la lectura del Evangelio por parte de Ángel Martín Carballo.

El Administrador Apostólico ofreció una breve homilía (en este “tiempo de espera para la Ascensión del Señor”, esperando que “esta salida de las casas también tenga esa dimensión evangelizadora”, y recordando a todos aquellos fallecidos por el coronavirus), antes de procederse a la Consagración, para la cual Jesús García Burillo se desinfectó las manos con gel.

Como se ha establecido, a la hora del gesto de la paz no hubo estrechamiento de manos entre los fieles, que se ‘dieron la paz’ inclinando ligeramente la cabeza. Por último, la Comunión la repartieron Jesús García Burillo y Ángel Martín Carballo en la mano de los fieles, quienes tuvieron algunas dudas a la hora de moverse para no romper la distancia de seguridad. De igual modo, la salida del templo también se realizó de forma escalonada, abandonándolo en primer lugar los más cercanos a la puerta.

En el tramo final de la misa (que no tuvo cantos, también por seguridad), Ángel Martín Carballo (quién había expresado al inicio que “el Señor está contentísimo de verles de nuevo aquí”) felicitó y dio las gracias a todos los asistentes por su comportamiento en este arranque de la “nueva normalidad”, como remarcó Jesús García Burillo.

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