Sábado, 15 de agosto de 2020

Comportamiento de los padres ante el covid-19

La enfermedad del coronavirus (COVID-19) trae consigo alteraciones en las emociones: ansiedad, estrés e incertidumbre, intensas en niños de todas las edades. Si nuestro hijo se ha enfrentado al cierre de su escuela, cancelación de eventos, separación de sus amigos, muerte de un familiar cercano, no poder disfrutar de la compañía de los  abuelos… necesita sentirse más amado y apoyado que antes del coronavirus.

 

A) Permanecer tranquilos y proactivos

“Los padres deben tener una conversación calmada y proactiva (Tener  capacidad para anticiparse a problemas o necesidades futuras) con sus hijos acerca de la enfermedad del (COVID-19) y la responsabilidad que tienen con su salud. Hay que decirles que es posible que (ustedes o ellos) puedan tener síntomas en algún momento, son muy parecidos a los de la gripe estacional y/o al resfriado común, no hay razón para sentirse excesivamente temerosos ante esta posibilidad. Para ayudar a nuestros niños, los padres debemos  alentarlos a expresar si no se sienten bien, o si están preocupados.

Los adultos debemos mostrar empatía ante los sentimientos de ansiedad y preocupación por el COVID-19. No les mintamos, pero no alarmemos. Asegurarles que generalmente es leve, sobre todo en niños y jóvenes. Conviene recordarles que podemos hacer muchas cosas para mantenernos a nosotros mismos y a los demás a salvo: lavar frecuentemente las manos, no tocarnos la cara y ojos, mantener  entre persona y persona una distancia de 1,50 metros, si hay estornudos, taparse la boca y la nariz con el codo flexionado o con un pañuelo al toser o estornudar y desechar el pañuelo  si es posible en un  cubo para la basura cerrado. Usar sus propios juguetes, no juntarse con otros niños, no ir a lugares de entretenimiento en parques o jardines públicos. Llevar siemrpe mascarilla y guantes. Si hace eso por la comunidad, cumple con la obligación  y respeto hacia el vecino.  Evitar el contacto directo con una persona que tenga un resfriado o síntomas de gripe. Buscar atención médica en caso de tener fiebre, tos o dificultad para respirar

B) Seguir una rutina

“Los niños necesitan una estructura. Y lo que tenemos que hacer, sin demora, es crear estructuras totalmente nuevas para todos nosotros durante estos largos meses. Recomiendo a los  padres elaborar un programa diario que incluya ratos para juegos y esparcimiento -durante los cuales los niños puedan hablar por teléfono y conectarse con sus amigos-  además de tecnología  deben concienciarse de prestar ayuda en casa.  Pensar en lo que valoran y necesitan,  creando  una estructura que lo refleje. Para nuestros niños es de gran alivio predecir lo que ocurrirá cada día y saber cuándo deben trabajar y cuándo pueden jugar.

Los preadolescentes entre 10-11 años crearan su propio programa, supervisado por los padres. Soy  consciente de que no todos los padres estarán en el hogar para controlar a sus hijos, sistematice sus días, de modo que primero lleven a cabo las actividades que no deben postergarse: tareas escolares y demás quehaceres. Para algunas familias será conveniente que estas actividades se realicen al comienzo del día. Otras preferirán dormir un poco más y de disfrutar el desayuno juntos.

“Debemos apoyar a nuestros hijos y explicarles que es normal sentirse profundamente tristes y frustrados por las pérdidas que están sufriendo”.

C) Permita que los niños sientan sus emociones

Con el cierre de las escuelas se cancelan las obras de teatro, los conciertos, las competiciones deportivas y otras actividades… lo cual les decepciona profundamente. Ya que representa una gran pérdida para los adolescentes. Es peor para ellos que para nosotros, a lo largo de nuestra vida hemos sufrido mermas y quebrantos Apoye y explique que es normal estar tristes  .Nunca deje de empatizar con ellos.

 

D) Observe que los escuchan.

Hay mucha desinformación en torno a la enfermedad del coronavirus (COVID-19). Es importante averiguar qué están oyendo nuestros hijos y qué consideran que es verdad. No basta con darles a conocer los hechos porque, si han oído algo inexacto y nosotros no descubrimos lo que están pensando y no se lo aclaramos, podrían combinar la información que reciben de nosotros con la que otros les han dicho. Es fundamental descubrir lo que saben y partiendo de ese punto a darles información correcta.

En caso de que su hijo le haga preguntas que no pueda responder, en lugar de elucubrar, aproveche la oportunidad y exploren juntos la respuesta científica en páginas oficiales...

 

E). Encontrar distracciones

A la hora de procesar las emociones difíciles, fíjense en las señales que muestran sus hijos, piensen cómo podrían equilibrar conversaciones y sentimientos con distracciones, sea flexible cuando los noten muy preocupados y necesiten tranquilizarse. Una buena opción puede ser organizar cada cierto tiempo un juego en el que participe toda la familia, cocinar todos juntos.

Respecto de los adolescentes y las RRSS, permítanles cierta libertad de acción. Sea siempre sincero decirles que entendemos que ahora disponen de más tiempo libre, pero que no conviene tener un acceso ilimitado a las pantallas Pregunten ¿Cómo crees que debemos abordar este tema? Piensa en un organigrama; luego, nos cuentas cómo es y te diremos nuestro pensamiento.

 

F) Vigilar su propio comportamiento

Los padres también sentimos ansiedad y nuestros hijos identifican las señales emocionales que transmitimos. Los padres debemos de hacer todo lo que podamos para dar ejemplo de control. Mostrar lo menos posible estrés, temor y ansiedad  Esto implica dominar las emociones, algo que a veces resulta difícil, cuando son muy intensas.

 Recordemos que ellos son los pasajeros en esta difícil situación y nosotros somos los conductores que les ayudamos a cruzarla con éxito.  No permita que  sus emociones, alteren, lo que ustedes representan para sus hijos.

Entre todos podemos salir del enclaustramiento.