Sábado, 6 de junio de 2020
Ciudad Rodrigo al día

Las alas del valor y voluntad

Santiago Corchete se suma al aplauso de las 20.00 horas para agradecer la abnegación de tantos ‘héroes y heroínas anónimos’

Llevamos aplaudiendo sin desgaste cívico en las calles, plazas y avenidas de toda España, este solar patrio motejado sin razón tantas veces a lo largo de su dilatada y fecunda historia de mezquino e insolidario. Porque desde comienzos de marzo pasado, alguien/es comenzaron a sospechar que,  en efecto, el terror malvífico de una pandemia de origen vírico bautizada COVID-19 por simplificar, expandía por todos los rincones de nuestro país la presencia mortífera de sus garras. Y también comprobaron que una legión de profesionales sanitarios de todas las categorías: médicos, enfermeras, celadores, urgencias 112, internistas de hospitales, UCI, administrativos…, se ponía a cuerpo gentil delante de las astas de un encastado toro de muy difícil lidia, con la inútil defensa de unas batas blancas y conscientes del peligro al que exponían sus propias vidas. Fueron los primeros en plantarle cara al peligroso riesgo en razón a su vocación de servicio profesional, mas enseguida los acompañó un ingente número de profesionales dedicados a satisfacer otras necesidades básicas del sostenimiento en casi plena normalidad de cobertura para la ciudadanía: gremio de alimentación: supermercados, panaderías, tiendas, agricultores, transportistas, farmacias, prensa analógica y digital: periodistas y fotógrafos, equipos de redacción, oficinas, quiosqueros, repartidores, bancos, correos, voluntariado global, local, etcétera.

Las personas de a pie, como usted o yo, tampoco quedamos con las manos en los bolsillos y, todos al unísono en España, nos dimos y seguimos dando cita a las ocho de la tarde para, con nuestras modestas manos aplaudir y agradecer la gesta de tantas y tantos “ángeles humanos”, muchas veces desbordados por la magnitud de tantísimo riesgo, esfuerzo y sacrificio asumidos a fuerza de valor y voluntad. Al mismo tiempo, nuestro simbólico gesto de solidaridad, reforzaba también nuestro ánimo para perseverar en la observancia de la normativa dimanada de las personas responsables de pilotar la nave de España en tan duros y difíciles momentos. Fue así como remando todos juntos, hemos efectuado el más hermoso de los vuelos: el de la solidaridad fraternal que, cuando la pone en práctica, tanto honra a la especie humana.

Todo lo realizado hasta aquí y sostengo que es mucho, así como cuanto aún queda por realizar hasta dar por superada la pandemia que tantas víctimas inocentes se  ha llevado por delante, podremos verlo cumplido si mantenemos nuestro estado de alerta y seguimos, como “ángeles humanos”, volando con renovada ilusión hacia alcanzar la meta. Para ello es menester mantener nuestras dos alas limpias y en perfecto estado de revista: la uve del Valor y la uve de la Voluntad, fieles a las normas que nuestros dirigentes y asesores expertos continúen dictando en lo sucesivo. Solo así  al final de esta trágica pesadilla podremos sustituir la letra y música de la canción “Resistiré”, original del Dúo Dinámico, que tanto coraje ha insuflado en nuestro ánimo, por el “Himno de la Alegría” que el genial Ludvig van Beethoven dejó inmortalizado en el pentagrama de su Novena y última Sinfonía.