Jueves, 1 de octubre de 2020

Recuerdo perpetuo 

Hablar de José  Gómez Ortega, alias Joselito y Gallito es hablar de toreo, y además donde todo el mundo, incluso los menos aficionados, sabe de quién estamos hablando. Y también tienen algunas referencias, de las no pocas leyendas, que circularon alrededor de este personaje, fuente de inspiración, para los revisteros, de la época que dieron rienda suelta, en sus páginas,  las más variadas “perlas” en sus publicaciones.

Cuenta su hermano Rafael, que con el diminutivo Gallito, fu este el primero en utilizarlo, era el mayor de una terna de toreros, y afirma que fue en Valencia de novillero allá por 8-4-1897, como bien saben los más eruditos en tauromaquia, el pasodoble Gallito, no fue en memoria de Joselito, sino de otro hermano Fernando, que no tuvo el éxito y el predicamento de Rafael Y José, falleciendo de repente al año siguiente de la tragedia de Talavera.

 Dentro del caudal anecdótico, que nos presta la fiesta de los toros, se cuenta que por Semana Santa, los nazarenos pasearon a la Virgen de la Soledad, por la puerta de su madre la Sra., Gabriela desviando el itinerario porque esta, devota de la Virgen, se encontraba enferma. Una Sra., de mucho carácter –dice Rafael-, era un poco alta, metida en carnes y “bailaora” con talento, sabia de toros cantidad, y eso que no iba a las corridas, pero con tres hijos toreros y un marido, da mucho juego… Se unió a mi padre en la (Venta del Burrero). No era gitana, como  algunos creen, era cuarterona, el gitano era mi abuelo… Mi padre tomo dos veces la alternativa, una de manos de José Giráldez (Jaqueta), que perdió al irse de banderillero con el Gordo, y la tomo después de manos de Bocanegra en Sevilla.

Evoca también Rafael, que don Pedro un viejecito profesor daba clases a José, pero Joselito, dejo la escuela a los doce años, pues ya mataba becerros y a los quince ya toreo 82 novilladas a los 17 le di la alternativa. Y añade, que recuerda con cariño, la placita que su padre, a modo de escuela abrió en Gelves, - era chiquita-, pero por allí pasaron, el Bomba, Reverte, Chicuelo etcétera…

Lo cierto es; que prácticamente de la dinastía de toreros, cantaores/as, y bailaores/as, renombrados,  los Gallos y los Ortega, han llenado de arte buena parte de la historia de este país llamado España. También llenaron las páginas de cuantos revisteros, escribidores, dibujantes, grafistas, pintores y poetas de toda la Iberia, se ocupaban de todos estos personajes, que arrastraban a los públicos, y aficionados, a cuantos foros se presentaban. Todo esto evidentemente ocurría (en un tiempo casi olvidado), donde  los artistas de cualquier índole y condición pertenecían al pueblo, se debían en cuerpo y alma a su público. Eran tiempos donde aún la vergüenza torera, la de los artistas tenían un significado poco menos que “sacramental”. Era tal el respeto, hacia sus amigos, familiares, convecinos, seguidores etc., que cuando ocurría un desliz, una mala tarde, un paso mal dado, se apagaba una voz, o se salía de la plaza entre los dicterios de los asistentes, que este, podía estar refugiado en la casa unos cuantos días, hasta que de nuevo se atrevía a presentarse en público. Si: posiblemente en aquellas calendas fuera exagerado, pero tal era el dechado y el deber de la responsabilidad, libremente contraída, que no les exagero nada de cuanto les digo… Claro que, es lo más natural, visto desde hoy, la responsabilidad es un valor a la baja, y carece de credibilidad.

Volviendo a nuestro hombre Joselito, puede pensarse por algunos que se trataba de un torero ya mayor, no, murió a los veinticinco años, y ahora parece ser, que al cumplirse el centenario de su muerte, las plazas de Sevilla y Talavera de la Reina donde perdió la vida, un 16 de mayo de 1920 por cierto  (una plaza que había inaugurado su padre Fernando Gómez García (el Gallo). Están preparando un muy merecido homenaje, a este singular torero, que desde muy temprana edad vino a decir que se trataba de un torero grande, con un conocimiento superior tanto del ganado a lidiar, como de las suertes, a realizar, en unos momentos donde aún la selección de los toros que salían de las plazas no estaba en vigor y evidentemente aparecían por toriles, toros de su más variada catadura de todos tamaños y de todas las condiciones, el toro se criaba para la suerte de varas, y para el público, por lo tanto mansos, recelosos, pegajosos, huidos, boyantes y destartalados, cierto que había ganaderías contrastadas, en las que hoy siguen sus herederos mostrando sus hierros, casos de Miura, la más renombrada.

La muerte de Joselito, fue un tumulto luctuoso en España, era el espectáculo favorito de los españoles, tanto que  María de las Mercedes y Alfonso XIII reyes, se personaron en la capilla donde descansaba el cuerpo inerte del torero, en representación del pueblo español. Si: cosas que seguro que hoy serian censuradas, tenían su aquel en una España en blanco y negro, colores que hoy no hemos abandonado del todo. Si sabemos más de José, es por su hermano Rafael, torero que también dejo un sello y una página taurina llena de controversias, capaz de lo mejor y lo peor, nunca de la indiferencia, contador de historias, conocedor de cuantos sucesos se producían, que no sentía devoción por el dinero, que dilapido sin tino, y protagonista de las más curiosas hazañas por las plazas de toros. En una última entrevista a Marino Gómez Santos, Mi ruedo Ibérico (1959), pregunto, dadas las contradicciones y especulaciones sobre el apodo, dijo: que su padre fue Gallito Chico; lo de Gallo fue por los saltitos que daba mi tío al poner banderillas de ahí vino todo.

En cuanto al día de la tarde trágica de Talavera, la corrida estaba montada para mí: (Rafael) y para Ignacio Sánchez Mejías, pero José me dijo: “quítate de Talavera y vete a Madrid”, coge el sitio mío porque no voy a ir. José estaba disgustado, por lo que ocurrió en la corrida de Urquijo. El Marques;  era su primera corrida en Madrid y quería que la matara Joselito. Todo el mundo se opuso, y Joselito dice: ¡si no toreo los Urquijo no voy a Madrid, y al no haber acuerdo fui yo!, Joselito me reemplazo en Talavera. Era 16 de Mayo llovió torrencialmente en Madrid, en el cartel estaba  Juan Belmonte, Madrid suspendió pero en Talavera se está celebrando, cuenta en la entrevista a Marino, que irían Belmonte y el Marqués de LLen a tomar un cocido a casa “Moran”, pero al legar a la conserjería, - (“un telegrama para usted”)-decía: “José gravísima cogida en el vientre”lo ha matado pensé rápidamente”. El revuelo por Madrid era un enjambre del gentío… llegue a Talavera: Blanquet lloraba en un rincón. ¿Pero y la gente de Talavera? ¡Rafael!... Había ido a llorar a la plaza. José estaba allí de cuerpo presente.

                              Tres golpes de sangre tuvo,

                              Y se murió de perfil,

                              Viva moneda que nunca

                              Se volverá a repetir        

                              (Lorca)

Ahora un siglo después, volvemos a recordar a uno de los más grandes toreros, que dio la historia de la tauromaquia. A uno de los toreros, que ha sido uno de los guías, uno de los que sembraron, con sangre la fecunda afición de otros muchos que también dejaron su vida en los ruedos, y grabaron una página de oro en este arte. Un referente que sigue y tiene continuación en un tropel de jóvenes entusiastas, que siguen intentando seguir la huella y el reguero de verdad de esta bendita afición…

 

               Fermín González