Miércoles, 3 de junio de 2020

El virus no es un bicho

Me he sentado en el pupitre y he esperado a que el profesor abra la carpeta y saque los folios. La lección, que tocaba hoy sábado, era sobre el virus.  Puse toda mi atención, porque yo estaba interesado en conocer si el Covid-19, es un bicho u otra cosa. Y, según el profesor, se trata de múltiples moléculas de proteínas, una molécula de ARN y una envoltura externa de grasa. Y me dije: si se compone de un todo de moléculas, no es un organismo vivo. No es un bicho. Es como una piedra, que está ahí, hasta que un cantero la corte, la moldee según unas determinadas medidas, y que el albañíl le busque un hueco para levantar una pared. Ella se deja hacer sin abrir la boca; y, si no la mueven, se está quieta por tiempo jamás.

Lo mismo tendría que pasar con esta molécula cargada de proteína y cubierta de una capa fina de grasa. Yo opino que alguien la tiene que mover, alguien la tiene que transportar, alguien la tiene que depositar en el algún sitio, alguien debe hurgar en sus entrañas, algo la tiene que activar para que reaccione y cobre vida, y se vuelva tan agresiva y multiplicadora.

Según el profesor, su cómplice es otra molécula, que los que saben denominan “enzima”. Cuando el virus se asocia con las células de las mucosas oculares, nasales o bucales, su cómplice “la enzima” lo hace reaccionar y lo transforma en una célula agresiva y prolífica, que no hay posibilidad de frenar ni controlar: se expande por doquier sin miramientos, y se lleva por delante todo lo que encuentra sin defensas.

Hasta la fecha no hay fármaco que lo detenga; de ahí, las recomendaciones de estar alerta, para que esa molécula de proteína y cubierta de grasa no se acerque a nosotros; de ahí, que nos recomienden que nos quedemos en casa, que nos protejamos con mascarillas y nos lavemos las manos.

Los sanitarios nos aconsejan lo de la higiene, porque el alcohol o cualquier mezcla con alcohol de más de 65% disuelven cualquier grasa, como sucede con la capa externa, que protege el virus; y porque cualquier mezcla de cloro, (1 parte de cloro y 5 de agua) disuelve, directamente, la proteína y desintegra el virus.

El profesor recogió los folios, cerró la carpeta y se despidió de nosotros.

Sin levantarme del asiento, me puse a escribir un resumen.