Miércoles, 3 de junio de 2020

La evaluación del Mapa de Ruido “saliente”.

Para reducir el impacto del ruido que generan las infraestructuras se usan pantallas, de obra o vegetales. A la izquierda podemos observar una con los dos elementos entre el barrio de El Zurguén y el Teso de la Feria. Este último no ha tenido tanta suerte.

Aunque se ha reducido notablemente el ruido urbano por la pandemia que nos asola, crece otro más preocupante. La situación es muy complicada y difícil para mucha gente, pero consecuencia de nuestros actos como humanidad. Si alteramos el medio ambiente, los ecosistemas del planeta, era inevitable. Hemos tenido avisos. Por ello no entiendo la creciente irresponsabilidad de algunos, en especial de quienes más suelen ufanarse en eso del orden y el patriotismo. Por no hablar de quien considera no debemos proteger al “colectivo no productivo” de los mayores, ¿y niños y jóvenes?.

En la Avenida del Consejo de Europa o SA-20, circunvalación sur, en parte de su trazado se ha creado esa pantalla vegetal de la izquierda. De paso se observa como últmanente se intenta dar continuidad a la estrecha acera donde se coloca un contenedor. 

Pero en realidad quería volver sobre el otro ruido. Hace unas semanas comenté alguna cosa sobre la Actualización del mapa estratégico de ruido de Salamanca, en marcha. El asunto es que no se conoce la evaluación del Plan anterior para saber su grado de eficacia y cumplimiento. Debería ser el punto de partida del nuevo. Claro que también seguimos sin conocer su Plan de Acción, más allá de un texto repartido en la presentación del Mapa hace 10 años. El resumen incluye Medidas de Prevención y de Actuación, con propuestas genéricas para Tráfico, Ferrocarril, Industria y Obras, y Actividades en Edificios. Por cierto, la Actualización tampoco incluye todavía Plan de Acción.

Este tramo de la SA-20 pasa cerca de viviendas y de desarrollos urbanísticos futuros. Nada de pantalla de ningún tipo para atenuar el ruido. Plantar una vegetal a ambos lados sería buena idea, sobre todo para ese futuro donde ya la tendríamos.

En el caso del Tráfico recomienda implantar pantallas acústicas al borde de carreteras, evitar pavimentos en mal estado o empedrados, peatonalizar, velocidad controlada (¿quizás se refiere a eso de 30 km/h?), y potenciar el transporte público o medios alternativos, en especial la bicicleta. También evitar el tráfico de camiones o controlar las emisiones sonoras de las motos. Y detecta problemas en la carga y descarga de mercancías. Tiene una referencia explócita pidiendo el estudio del impacto del puente Juan Carlos I (Santa Marta), que no parece haberse materializado en nada. Es innegable que algunas cosas se han hecho, a la vista de la reducción de ruido según la Actualización. Pero el Plan de Movilidad apunta un aumento en el uso del coche, a falta de ser actualizado y aclarar su dimensión actual.

En la zona de la Alamedilla se ha creado una importante barrera vegetal donde no vive nadie, pero hay servicios públicos. El puente sobre la Avenida de Comuneros y el lado de la Calle de Espronceda (izquierda), con viviendas, no tienen ese “privilegio”.

Para el ferrocarril propone el soterramiento o pantallas acústicas al borde de la vía. En concreto actuar en la Estación con el apantallamiento de la terminal y área de cocheras. También en La Alamedilla-Prosperidad, San José y Buenos Aires. Aquí la cosa no ha pasado de alguna acción testimonial, sin planificación municipal perceptible.

A pesar de mencionarse expresamente, no se ha colocado una pantalla en el Barrio de San José, más allá de algunos árboles. Ni tampoco en Buenos Aires, ni en la mayor parte del trazado ferroviario en el sur de la ciudad.

En cuanto al resto de grandes temas, no detecta problemas más allá de alguno puntual en industria o las obras. En cambio, le preocupa las actividades de ocio. Estas crean zonas muy localizadas con niveles sonoros muy elevados en las áreas residenciales donde se ubican, siendo usos no compatibles. No sólo por la música, también la gente entrando y saliendo o permaneciendo en el exterior, como origen de un problema incluso mayor. Sobre esto parece faltar más control todavía.

En la Estación de Ferrocarril, y sus talleres más allá, apenas existen zonas con algún tipo de pantalla acústica, vegetal.

Conocer la totalidad de documentos, pagados por presupuestos públicos, es una magnifica forma de practicar la democracia. Y respetar a la ciudadanía, que nutre esos dineros públicos con sus impuestos. Recordemos el dicho de “el conocimiento es poder”, y el poder reside en el pueblo, clave para la participación ciudadana. Y participando se consigue de verdad una ciudad de todas y de todos.

Curiosamente en Puente Ladrillo, en el nuevo desarrollo urbanístico más allá de su casco urbano tradicional, sí se ha colocado una pantalla vegetal junto a la línea de Ávila-Madrid.