Miércoles, 3 de junio de 2020

Carlos Báez: “Le tengo un gran amor a mi querida Salamanca”

La memoria se actualiza en la afición unionista para recordar las jugadas de tantos jugadores de calidad que pasaron por el Helmántico, medio siglo después de su inauguración

Carlos Báez reconoce desde Paraguay que todavía no ha asumido la desaparición del Salamanca

Varias décadas después, la afición blanquinegra mantiene en su retina un gran abanico de jugadores con los que tanto disfrutó aquellas tardes de gala en el Helmántico, como el extremo izquierdo de la primera época dorada, el paraguayo Carlos Báez.

Su fichaje por el Salamanca se produjo en la temporada 77-78…

Mi llegada al Salamanca se produce por recomendación de Juan Muñoz, que vino a ver el Campeonato de Paraguay y ojear un poco. Le gustó mi desempeño y recomendó mi contratación al Salamanca; era 1977, por marzo más o menos, el acuerdo con Cerro Porteño, y empecé a jugar la temporada 77-78.

Vaya recuerdos aquella campaña con García Traid en Primera, en la que casi juegan la Copa de la UEFA...

Teníamos un equipazo, yo no pensaba…, porque me imaginaba un Salamanca siempre peleando por el descenso, pero fuimos un equipo de mitad de tabla para arriba y es cierto que estuvimos a punto de clasificarnos para la UEFA. Jorge, Rezza, Pedraza, Enrique, Iglesias, Alves, ¡caramba!, Tomé, Juanito, Angel, etc. Teníamos muy buen equipo. Jugué todos los partidos de Liga, los 38.

Y en la segunda temporada me fue bien también, y luego se dio el problema de los extranjeros, que a Jorge D’Aessandro lo habían declarado extranjero y había venido Diarte, y prácticamente no jugué esa temporada y el profe García Traid  fue al Burgos y me llevó una temporada. A mí el míster García Traid me tenía un gran aprecio.

Supongo que el fallecimiento nuestro “Lobo” Diarte fue un duro golpe para la afición de Paraguay también.

El fallecimiento de Diarte tuvo mucho impacto en Paraguay, lo sentimos mucho

¿Y cómo recuerda al fallecido Juanito?

También sentí mucho lo de Juanito, que era un compañerazo, me recibió muy bien en Salamanca cuando llegué… su muerte fue una lástima.

Sus compañeros valoraban la calidad que usted atesoraba y algunos se deshacen en piropos, comentado que era muy buen tipo, y atípico por su educación para aquella época. A usted se le recuerda también como uno de los mejores extremos junto con Sánchez Barrios, de la época dorada de la UDS, la banda izquierda era suya…

Yo fui como extremo izquierdo y jugué todo el campeonato en esa posición con varios compañeros, aunque casi siempre era Juanito; jugábamos con dos puntas, en casa y fuera. Teníamos algunos “9” como Amiano el primer año, y luego ya fue cuando vino Diarte.

En la temporada 79-80 creo que fue cuando el cupo de extranjeros quedó en dos y se quedaron lógicamente Diarte y D’Alessandro, y yo me fui al Burgos

¿Nos puede hablar de su vivencia en Salamanca al margen del fútbol y qué recuerdo almacena de nuestra capital y provincia?

Yo siempre considero Salamanca mi segunda ciudad. Tengo un hijo que nació allí, Carlitos, es salmantino y tiene 37 años y jugó también en Cerro Porteño.

Todos los días recibo noticias de los medios de comunicación de Salamanca, le tengo un gran amor a Salamanca y a la afición siempre me trató bien. Con mi móvil siempre estoy conectado a las noticias que me llegan de mi querida Salamanca.

En Salamanca fui feliz, huelga decirlo, y guardo muy buenos recuerdos. Me fue bien en el fútbol y también por el aprecio de la gente, de la afición. Salamanca no se borra de los más grandes recuerdos en mi vida. Lo pasábamos muy bien. Los días libres recorríamos los lugares históricos, Plaza Mayor, Casa de las Conchas, Universidad, Puente Romano, las catedrales…, más cuando fue mi madre, que además a ella le gusta mucho la parte religiosa.

De los pueblos recuerdo Alba de Tormes, Béjar, la Sierra de Francia, Ciudad Rodrigo. Ibamos a comer ricas carnes, jamones, quesos, con Félix, Juanito, Roberto Cino, Chaparro... lo pasábamos muy bien.

Desaparición del club

¿Cómo recibió la noticia de la desaparición de la Unión Deportiva Salamanca?

Para mí fue un golpe bastante grande la noticia de la desaparición del Salamanca, me dolió mucho; traté de averiguar los motivos y hasta ahora no puedo  todavía creerlo. Ojalá pueda recuperar posiciones y lo podamos tenerlo pronto en Segunda, reorganizarse y poder estar nuevamente en el lugar que toda la afición quiere, porque el Salamanca es de Primera.

Carlos Báez Vargas terminó su etapa en la UDS y regresó a su país, lamentando que una lesión  disminuyera bastante su rendimiento. En Paraguay continuó jugando 5 años y luego pasó a los banquillos, llegando a liderar el Cerro Porteño, segundo mejor equipo de la historia de Paraguay. “Con menos trabajo ya”, según explica y a sus 66 años, sus emociones permanecen intactas y reconoce que su paso por nuestra ciudad dejó en su corazón una huella para siempre.