Miércoles, 3 de junio de 2020

No cesan ni la lluvia ni el encierro

No cesan ni la lluvia ni el encierro, y como la espiga apenas granada del paseo, nos inclinamos a su peso, a su caída, la gota como regalo de este tiempo. Salimos pero seguimos estando dentro, estamos sin estar, somos sin vernos. Y los días pasan y la lluvia pesa y hay una pena sorda y un cansancio cierto que nos hace desoír todas las normas, aparcar todos los miedos.

Cansados del cristal, boca embozada, la mano sin acariciar, aire desatento, cruzamos sin mirar, nos agotamos, estamos sin estar, y nos morimos… y alguien nos recuerda que los números lejanos son realidad y va por barrios, mientras cruzamos los dedos, aliviados.