Miércoles, 3 de junio de 2020

Sobre los ángeles

Es verdad que todos estos días hay particularismos, intereses personales o de grupo que se hacen primar sobre los de todos, gentes que salen a gritar libertad cuando no creen en ella, otras que no arriman el hombro y utilizan las circunstancias para conseguir ventajas (políticas, económicas, sociales…); es verdad todo eso.

Pero también hay ángeles. Son ángeles necesarios que, con su actitud generosa y entregada, humanizan esta circunstancia dolorosa y trágica que vivimos. El filósofo italiano Massimo Cacciari, en un libro memorable, hablaba sobre el ángel necesario. El vuelo de esos ángeles necesarios lo sentimos todos estos días entre nosotros.

Los ángeles necesarios de los sanitarios, médicos y médicas, enfermeros y enfermeras, auxiliares, camilleros, personal de limpieza…, que se esfuerzan en nuestros hospitales, con no poco riesgo, en salvar vidas, en la medida en que es posible.

Los ángeles necesarios de todos los empleados y empleadas de las tiendas de alimentación, de los supermercados, de los camioneros que transportan los alimentos y demás mercancías; para que todos dispongamos de los alimentos para poder seguir con la andadura de nuestras vidas.

Los ángeles necesarios de todos los seres humanos que practican el voluntariado, en ONGs, en bancos de alimentos y que alivian y tratan de remediar, dentro de lo posible, la situación de las gentes más humildes que no disponen de recursos, que viven en la precariedad, como nos lo demostraba estos días de atrás la imagen desolada de la dilatadísima cola de gentes para recoger alimentos en el extrarradio madrileño de Aluche.

Los ángeles necesarios de los gobernantes responsables –que también los hay–, así como de quienes han de estar todo el día y a todas horas informando a la opinión pública de la evolución de la pandemia (aquí, nuestro pequeño reconocimiento a la labor de Fernando Simón, entre otros).

Los ángeles necesarios de los científicos que, en sus laboratorios, tratan de buscar una vacuna contra el virus. Un día, uno de ellos, Mariano Barbacid, se preguntaba qué era más esencial si el tener abiertos los laboratorios o la construcción, uno de los sectores de especulación y negocio desde hace ya lustros.

Los ángeles necesarios, en definitiva, de todos los que, ante esta situación tan delicada y grave, no se suben al carro de la especulación y del negocio, sino de la entrega y de la ayuda a toda la sociedad, sobre todo a ese segmento de la humanidad precaria.

Y tantos y tantos ángeles necesarios. Walter Benjamin hablaba –inspirado en un hermoso y esencial dibujo de Paul Klee– del ‘angelus novus’ o ángel de la historia. Cacciari del ángel necesario. Rafael Alberti expresó, en ‘Sobre los ángeles’, de un modo muy hermoso, la crisis existencial del hombre contemporáneo. William Golding hablaba de “la paz, el júbilo y la satisfacción que el ángel transmitiera a todas las cosas”.

Porque todos esos ángeles necesarios y su vuelo y tarea generosa, todos estos días, nos transmiten, sí, paz, júbilo y satisfacción a todos, al percibir que aún hay no pocas huellas de humanización en el mundo que nos toca vivir.