Miércoles, 3 de junio de 2020

La gente estúpida cree estar segura de algo...

Un cuento de Anthony de Mello, sacerdote jesuita y psicólogo, nos ilustra: “El chamán de un pueblo que vivía en la cima de una montaña descubrió que el agua del pozo de la aldea iba a contaminarse y a volver loco a cualquiera que bebiese de ella, así que antes de que esto pasara él avisó a la gente y recogió suficiente agua para almacenarla y usarla mientras esta contaminación se disolvía. La gente del pueblo no lo escuchó y al contaminarse el agua todos siguieron bebiendo del pozo y todos se volvieron locos, hablaban entre ellos con un lenguaje raro y se comportaban de una manera extraña”.           

(…) “Después de un tiempo el chamán bajó de su hogar en la montaña y vio el comportamiento extraño de todos en la aldea, trató de hablar con ellos, pero no lo entendían, sólo se comprendían entre ellos. El Chamán regresó a su casa, pero después de un tiempo le pesó la soledad y regresó a la aldea, todos seguían locos y él no podía hablar con nadie, así que tomó una decisión, bebió del agua para volverse loco también y poder convivir de nuevo con la gente”. ¿Si no comulgas con las ideas de los demás tienes que doblegarte y ponerte a su altura mental? La presión del grupo es muy fuerte, puede hacer cambiar de opinión a cualquiera… Realmente es difícil encontrar a personas que piensen igual que tú, pero… ¿Quién es el estúpido? En el fútbol, también en la vida, se puede aplicar aquel dicho de que “cuando todos piensan igual, nadie piensa”. O lo que es lo mismo, “No se debe confundir la verdad con la opinión de la mayoría”, como aseguraba Jean Cocteau.

Muchas veces, las mayorías se adhieren a la opinión del que manda y, sin embargo, era más partidario de que “Con el tiempo, las minorías tenemos razón”. En fútbol, me pasó en los años 70 que fui contracorriente, utilizando la presión adelantada con el subproducto del fuera de juego fruto de la cultura fundamental del “Pressing Fútbol” de Rinus Michels; utilización de un fútbol de ataque permanente con un sistema 1.4.3.3., típico, jugar con defensa adelantada y el portero que ejercía de hombre libre, también intentando rematar un saque de esquina en partido casi acabado,  utilización de un “nueve flotante” (Ahora se dice “falso”) ejerciendo “presiones inversas” para forzar salidas del equipo contrario, jugar a pierna cambiada con los extremos, lanzamiento de saques de esquina en corto moviendo balón con dos hombres habilidosos que acababan goleando después de una conducción y no con centros a la olla, evolución de la defensa individual a la zona, etc.