Miércoles, 3 de junio de 2020

Los que nunca se equivocan... en el fútbol

Líbreme Dios, de los que nunca se equivocan…! Ya razonaba Einstein que los que nunca prueban nada son los que nunca fallan. Más veces lo he dicho, yo tenía un jefe que me recordaba muchas veces: “Si quieres que una cosa te salga bien, dásela al que más trabajo tiene para que te la resuelva”. Cuando recapacitas te das cuenta de que tenía razón, porque el que absorbe mucho trabajo acaba siendo más experto que los demás. Ciencia de perro viejo. Centrémonos en una tanda de penaltis en un campo de fútbol, el entrenador siempre designa a los lanzadores más veteranos tanto para el primer o último penalti, a todos nos da más confianza los veteranos que los jóvenes y el orden de esos penaltis incorporan más presión que los otros.

En octubre 2000, (Mábel Galaz, ElPaís) escribía: “Los sabios también se equivocan”. Y nos relata el cuento: “Hace dos siglos un famoso filósofo dijo que nunca se sabría de qué están hechas las estrellas. Treinta años después ya se conocía su composición analizando su luz”. Y siguió con sus noticias: “Muchos científicos creyeron que existía otro planeta entre Mercurio y el Sol. Le llamaron Vulcano, como el dios del fuego. Posteriormente se ha demostrado que nunca existió, como tampoco existió la falsa luna de Venus que creyeron ver gran cantidad de observadores antes del siglo XIX. También se pensaba que los anillos de Saturno eran sólidos, creencia que estuvo apoyada por cálculos matemáticos hasta el siglo XIX. Los estudios de las sondas espaciales han mostrado finalmente unos anillos formados por gran cantidad de partículas”. 

En w.rinconpsicologia.com pude leer: “Todos cometemos errores. No somos infalibles. Y los cometemos más a menudo de lo que nos gustaría reconocer”. Por supuesto, en un campo de fútbol los errores nunca se cometen a propósito, a nadie le gusta equivocarse porque el error tiene connotaciones negativas. De hecho, una educación basada fundamentalmente en el premio y castigo del error, llega a obsesionarse con el “medallismo”. En ese orden de cosas, los más preparados en el fútbol para superar el síndrome pernicioso del error son los árbitros, están revestidos de una concha muy especial. Les recuerdo una anécdota donde un joven se acercó a las oficinas de los árbitros para inscribirse en dicho colectivo. En voz alta, el empleado de turno recibió instrucciones de su jefe inmediato y en presencia del candidato a árbitro: ¡“Dale una solicitud a este “hijo de puta” que quiere ser árbitro…! El árbitro futurible acusó el golpe y muy ofendido por el insulto, increpó al responsable del colegio de árbitros. Vista la reacción, éste le contestó: ¡Márchate, tú no sirves para ser árbitro de fútbol!”.