Miércoles, 3 de junio de 2020

Necesitamos cuentas... no cuentos

En una entrevista, recogida por Europa Pres, A.Mª Pastor ha pedido al Ejecutivo Central “transparencia” para saber de verdad y por qué se toman las decisiones sobre la desescalada. Respuesta: “No es bueno que no se sepan los nombres de los expertos”.

En España hay una ley de salud pública, en uno de sus artículos dice: toda participación de expertos, asesores y recomendaciones tienen que ser conocida por los ciudadanos  Olvidan que  a cuanto más poder mayor es la responsabilidad que tienen.

Cómo se pueden hacer chanzas con la peste que está asolando España. Escuchar el razonamiento del virólogo por el desfase, entre datos que del  gobierno y la Carlos III, afirma  sin sonrojo: se habrá producido por un accidente de tráfico ¿Dónde? Su respuesta solo muestra cinismo y falta de empatía, para ustedes somos números. En su frialdad han olvidado que cada vida fallida deja detrás huellas: familia, amigos, vecinos, un DNI que acreditó su paso entre los vivos. Hablen con seriedad, no somos títeres que amenizaban las noches calurosas de nuestros padres y dejen sus arengas para cuando tengan que convocar elecciones; ni marionetas festejando la fiesta grande de la ciudad. Estamos hambrientos de veracidad.

Sabemos que las cuentas no son cuentos Nos intentan vender la fabula de Samaniego… ¡va ser que no! Mientras de los balcones sigan colgando banderas de España con crespón negro, sigan faltando Epys, mascarillas, pantallas, guantes… Bajen del Olimpo, solo son diosecillos con pies de barro y el gobierno de la buloria. Creen que saltando como los conejos de mata en mata van llegar a un final feliz. Les aseguro que el batacazo pasará a la historia como “MONUMENTAL” Lo irrecuperable son las 37000 muertes y los 22857 contagiados. Seguimos sin test y para recrearse en su ignorancia, nos sueltan la perla “Los asintomáticos no”¡Toma ya!. Sabemos que el asesor presidencial juega con dos bolas de billar, negra tiempo, blanca resistencia…todo se  termina. Los validos caen a pesar de mentir constantemente a su rey.

El rescate tiene la aldaba levantada, solo falta dejarla caer por los señores de negro… Su especialista en virología ha comunicado a los ciudadanos que según «JAMA Network Open». El SARS-CoV-2 ingresa en el cuerpo humano y llega más allá de los pulmones: se ha encontrado en riñones, corazón, hígado, tracto gastrointestinal, y en el esperma. Sin embargo, estos hallazgos, no significan necesariamente que el virus pueda transmitirse sexualmente. Se necesitan necropsias, es lo único que nos indicará el camino a seguir

Los cuentos, no son cuentas, pretenden devolvernos a la ruina -peor que la que nos dejó ZP. Personaje de nefasto recuerdo

Ya sabemos que Pablo Iglesias odia Madrid, porque ve reflejado  su incompetencia con LAS RESIDENCIAS GERIATRICAS, competencia de su ministerio. . No visitó un hospital, ni IFEMA, ni residencias, ni pone mascarilla, ni guantes ¿pero que dios le protege? El del mal, claro, así entiendo que le vaya bien… No olvide Iglesias que la muerte acecha, tienen la guadaña bien afilada y ¡zas! En el momento menos esperado corta la espiga. Son ustedes reyes del bulo, la mentira, la desinformación, son ustedes la lech…era.

Más pronto que tarde, deseo verlos cumpliendo lo que las leyes dicten.

 

Félix M. Samaniego

 

CUENTAS DE LA LECHERA

Había una vez una niña que vivía con sus padres en una granja. Era una buena chica, ayudaba en las tareas de casa y se ocupaba de colaborar en el cuidado de los animales.

Un día, su madre le dijo:

– Hija mía, esta mañana las vacas han dado mucha leche y yo no me encuentro bien. Tengo fiebre y tos, no me apetece salir de casa. Ya eres mayorcita, así que hoy irás tú a vender la leche al mercado ¿Crees que podrás hacerlo?

La niña, que era servicial y responsable, contestó a su mamá:

– Claro, mami, yo iré para que tú descanses.

La buena mujer, viendo que su hija era muy dispuesta, le dio un beso en la mejilla y le prometió que todo el dinero que recaudara sería para ella.

¡Qué contenta se puso! Cogió el cántaro lleno de  leche recién ordeñada y salió de la granja tomando el camino más corto hacia el pueblo.

Iba a paso ligero y su mente no dejaba de soñar. No hacía más que darle vueltas a cómo invertiría las monedas que iba a conseguir con la venta de la leche.

– ¡Ya sé lo que haré! – Se decía a sí misma – Con las monedas que me den por la leche, voy a comprar una docena de huevos; los llevaré a la granja, mis gallinas los incubarán, y cuando nazcan los doce pollitos, los cambiaré por un hermoso lechón. Una vez criado será un cerdo enorme. Entonces regresaré al mercado y lo cambiaré por una ternera que cuando crezca me dará mucha leche a diario que podré vender a cambio de un montón de dinero.

La niña estaba absorta en sus pensamientos. Tal y como lo estaba planeando, la leche que llevaba en el cántaro le permitiría hacerse rica y vivir cómodamente toda la vida.

Tan ensimismada iba que se despistó y no se dio cuenta que había una piedra en medio del camino. Tropezó y ¡zas! … La pobre niña cayó de bruces contra el suelo. Sólo se hizo unos rasguños en las rodillas pero su cántaro voló por el aire y se rompió en mil pedazos. La leche se desparramó por todas partes y sus sueños se volatilizaron. Ya no había leche que vender y por tanto, todo había terminado.

– ¡Qué desgracia! Adiós a mis huevos, mis pollitos, mi lechón y mi ternero – se lamentaba la niña entre lágrimas – Eso me pasa por ser ambiciosa.

Con amargura, recogió los pedacitos del cántaro y regresó junto a su familia, reflexionando sobre lo que había sucedido.

La ambición nos hace olvidar que lo importante es cumplir con las obligaciones que se han prometido  en la Constitución.