Miércoles, 27 de mayo de 2020

Castells enfada a los universitarios por decir que se fueron a "lugares más divertidos" con el estado de alarma

El ministro afirmó este jueves que algunos estudiantes volvieron "alegremente con sus familias" dejándose apuntes en sus residencias
El ministro de Universidades, Manuel Castells, este pasado jueves en la Comisión de Universidades del Congreso. - Pool

La Coordinadora de Representantes de Estudiantes de Universidades Públicas (CREUP) considera "una falta de respeto al estudiantado" las declaraciones que realizó el ministro de Universidades, Manuel Castells, este jueves sobre la situación de muchos universitarios que abandonaron sus residencias tras el decreto de estado de alarma para regresar al domicilio familiar, dejándose allí apuntes y libros pensando que la suspensión de las clases sería temporal.

"No nos fuimos a un lugar más divertido, volvíamos a nuestras residencias familiares para poder ayudar en casa", afirma a Europa Press Laura Alcaide de CREUP, recordando que tanto el estado de alarma como las medidas de confinamiento se iban a prolongar, inicialmente, solo dos semanas. "Además fue decretado en fin de semana, y muchos estudiantes se encontraban visitando a sus familiares. Desde entonces no han tenido posibilidad de regresar a por sus cosas", añade Alcaide.

La presidenta en funciones de CREUP, Carolina García, ha remitido este viernes una carta al ministro para mostrar el "malestar" que han provocado estas declaraciones en los estudiantes. "Ni el tono ni el fondo del mensaje fue el apropiado, mostrando a nuestro colectivo como un agente superficial e infravalorando una situación atípica, extraordinaria y perjudicial", afirma en la misiva.

Esta representante de los universitarios explica a Castells que "muchos estudiantes conviven con personas de riesgo que han necesitado su ayuda para sobrellevar la pandemia o poseen hermanos o hermanas pequeñas a las que han tenido que ayudar en su desarrollo del curso, debido a que sus progenitores teletrabajan o forman parte de los servicios esenciales".

"Nadie podía imaginar la magnitud de la problemática ante a la que nos enfrentábamos", afirma la presidenta de CREUP en su carta al ministro, a la que ha tenido acceso Europa Press, y en la que defiende que los desplazamientos de los estudiantes a sus residencias "no suponen un riesgo de salud pública" y "pueden realizarse de forma ordenada y escalonada a través de solicitudes a las propias universidades".

UN "PROBLEMITA", SEGÚN CASTELLS
Castells dijo este jueves en la Comisión de Ciencia, Innovación y Universidades del Congreso que "cuando empezó el estado de alarma" muchos estudiantes "se fueron alegremente con sus familias" o "a lugares más divertidos que el lugar donde estaban estudiando", algo "totalmente comprensible" en su opinión, pero dejándose "en sus residencias o pisos alquilados los portátiles, los apuntes o libros que necesitan para realizar los exámenes".

"Problemita: ahora llegan los exámenes y cómo los preparan sin lo que se dejaron allí", apostilló el ministro de Universidades. Castells explicó después que ha tratado el asunto tanto con el Ministerio del Interior como el de Sanidad para intentar que los estudiantes puedan regresar a sus residencias a recoger material de estudio y pertenencias. "Pero la respuesta es que todavía no", aseguró.

Las palabras de Castells han indignado a otras organizaciones estudiantiles. "El 'problemita' nos parece una situación muy seria", afirma a Europa Press Eva Madariaga, del Frente de Estudiantes, que reprocha al ministro su "falta de rigor y respeto" al alumnado con estas declaraciones. "También cuando hace pocos días prácticamente negaba la 'brecha digital", añade.

Desde el Sindicato de Estudiantes, su secretaria general, Coral Latorre, tilda de "indignante" que un ministro "insulte de esta manera a los centenares de miles de estudiantes universitarios golpeados por la crisis del coronavirus, cuando precisamente estamos frente un abismo académico por su total abandono".

"No nos hemos ido a lugares más divertidos, ni a pasarlo bien con nuestras familias, muchas de ellas golpeadas por los despidos, los ERTEs y la enfermedad. Estamos intentando salvar nuestro año académico a pesar de que no se nos está dando ninguna solución, ni alternativa, ni medios materiales", critica Latorre en declaraciones a Europa Press.

Hasta abril, el departamento de Castells no había recomendado a las universidades prolongar la docencia a distancia y realizar exámenes 'online' este curso, y cuando lo hizo dejó en manos de cada rectorado la decisión final sobre cómo evaluar este curso, sin descartar exámenes presenciales. En España, hay más de 100.000 universitarios que estudian lejos de sus comunidades autónomas de origen, según datos de la Conferencia de Rectores de Universidades Españolas (CRUE).

Tanto la Comisión Permanente del Consejo de Estudiantes Universitario del Estado (CEUNE) como la CREUP solicitaron entonces al Gobierno "un mecanismo común para todas las provincias y comunidades" que autorizase a los universitarios acudir a por las pertenencias que dejaron en sus residencias.

El decreto del Estado de Alarma del pasado 14 de marzo permite el "retorno al lugar de residencia habitual" y también los desplazamientos de "cualquier otra actividad de análoga naturaleza". Conforme a ese artículo del decreto, las universidades llegaron a tramitar autorizaciones alentadas por las delegaciones del Gobierno, aunque después se anularon los desplazamientos.

LA AMIGA DE TALAVERA DE CASTELLS
El ministro Castells reconoció este jueves en el Congreso que el problema afecta a muchos estudiantes. "Sin exagerar, yo recibo más de 50 peticiones diarias sobre cómo resolver este problema", aseguró. Entre ellas, las de "una buena estudiante" de la Universidad Complutense de Madrid que regresó a su domicilio en Talavera de la Reina (Toledo) y con la que Castells se intercambia "correos todos los días".

"Nos hemos hecho la mar de amigos", afirmó el ministro, que detalló la problemática de esta universitaria talaverana como ejemplo de la situación que afecta a otros tantos jóvenes que estudian lejos de sus domicilios familiares. "Ella se va a Talavera de la Reina y no se lleva el portátil porque pensaba que el ordenador de su papá funcionaba bien, pero llega a casa y el ordenador no funciona y no pueden arreglarlo", indicó Castells.