Jueves, 13 de agosto de 2020
Ciudad Rodrigo al día

De sentimientos y sensaciones

Durante este período nos han ido saliendo una serie de sensaciones y sentimientos, buenos y malos, que hemos visto y que hemos compartido

Estamos en el mes de mayo, mes central de la primavera y lleno de sensaciones.

Y estamos en una experiencia nueva dentro de esta  pandemia, con nuevas sensaciones después del confinamiento a que hemos sido sometidos.

El año 2020 pasará a la historia como el año de corona virus Covid19. Los niños y jóvenes de hoy, cuando sean abuelitos, le contarán a sus nietos, dentro de sus batallitas, sus recuerdos de este año.

A lo mejor quedan sólo los recuerdos tristes o los datos numéricos. Y quizás no le cuenten las sensaciones o los sentimientos que hemos tenido, que salen a flor de piel y que nos alegran el corazón.

Al hilo, me viene a la memoria, aquel abuelo, que interrogado  por su nieto, “abuelo como seré yo de mayor” (o algo parecido). Y el abuelo le respondió, “serás en función de los sentimientos que cultives y vayas desarrollando a través de tu vida”.

Viene a cuento porque durante este período nos han ido saliendo una serie de sensaciones y sentimientos, buenos y malos, que hemos visto y que hemos compartido.

ALEGRIA, FELICIDAD, cuando vemos a las personas que van saliendo de los hospitales, con esos aplausos del personal sanitario y de sus vecinos al llegar a casa.

ALIVIO, cuando las estadísticas van disminuyendo.

AMISTAD, cuando transmitimos nuestro cariño y a la inversa. La amistad no se conquista, no se impone, se cultiva.

AMOR, palabra demasiado grande para definirla porque engloba a muchas otras. Pero es como el azúcar en la leche o la sal en la comida, no se ven, pero se nota.

AMPARO, cuando personas solas han sentido la presencia cercana de otras que les han llevado los alimentos que no podían ir a buscar.

ÁNIMO, cuando sentimos el aliento de familia, amigos, compañeros, vecinos. Y quizás sea la palabra más utilizada.

ARMONÍA, cuando se han creado grupos para trabajar juntos buscando el mismo fin.

BONDAD Y GENEROSIDAD, cuando tantas y tantas personas han luchado con entrega. Con las asociaciones y voluntarios para ayudar a las instituciones en los repartos de alimentos y llevar medicaciones.

CARIÑO, CERCANIA, DULZURA, DELICADEZA cuando vemos esas caras sonrientes de sanitarios al despedir a los que se han curado.

CONFIANZA, cuando hemos apoyado las medidas dictadas para evitar la extensión de la pandemia. Y le hemos dado CREDIBILIDAD a los que nos han informado.

DECISION, EMPEÑO, ESFUERZO, cuando hemos visto a tantas personas prestando y manteniendo los servicios imprescindibles, para que la vida siguiera como si no pasara nada.

GRATITUD, GRATUIDAD, SOLIDARIDAD, cuando hemos visto a tantas personas en sus casas haciendo mascarillas, pantallas o batas para salvaguardar de la contaminación y que no eran para ellos. Y a las empresas que han donado el material. O cuando hemos visto las felicitaciones a los que han cumplido años en estos días.

TERNURA,  cuando hemos visto la cantidad de vídeos de niños haciendo dibujos y escribiendo mensajes contra el virus o aquel niño que desde su balcón pide ir al parque.

ENTEREZA, FORTALEZA, cuando hemos mantenido el tipo ante tantas noticias desalentadoras.

ENTUSIASMO, ORGULLO, cuando desde los balcones y ventanas hemos aplaudido a nuestros valientes sanitarios y dábamos las gracias a los prestadores de servicios.

ESPERANZA, ILUSIÓN, cuando nos hemos ido animando diciéndonos que ya queda menos para darnos ese beso, ese abrazo que estamos deseando dar y recibir.

Lógicamente hay también otros sentimientos contrarios a los expuestos. Les echamos la llave y que no entren en nuestro interior.

Solamente uno, DOLOR. Por todas y cada  una de las víctimas, que cercanas o no, las hemos hecho nuestras.

Seguro que se han experimentado otros sentimientos y otras sensaciones. Cada uno según sus singularidades.

En una carta a mis nietos, les decía:” Estáis llenos de vida, con mucho potencial y muchas herramientas, explotarlas.  Gozáis de mucha imaginación, explotarla.”

Estamos llenos de vida, explotémosla, potenciemos estos sentimientos.

Decía la Madre Teresa de Calcuta: PARA QUE UNA LÁMPARA ESTÉ SIEMPRE ENCENDIDA, NO DEBEMOS DEJAR DE PONERLE ACEITE.

Pues eso. Para acabar con este bicho, pongamos aceite.

ENTRE TODOS, CON ENTEREZA, PERSEVERANCIA, DIGNIDAD Y RESPETO VENCEREMOS.

L´Hospitalet de Llobregat, 5 de mayo de 2020

Antonio Tena