Diario de una pandemia (16)

 

SÁBADO 2: DISTANCIA DE INSEGURIDAD

Muchos han puesto en estas semanas a Portugal como ejemplo de contención de la pandemia: unos exaltaban a su gobierno socialista, otros aprovechaban para criticar a la oposición española porque (decían) tenía que haber emulado a la portuguesa, algunos destacaban su rapidez en tomar medidas frente a nuestra indolencia… Cada cual, como en todo, arrimando una ascua que, en definitiva, tampoco conocen demasiado, pero que sirve para ir cocinando la sardina propia.

Cuando se habla de Portugal como ejemplo en términos sanitarios, que también lo he leído, no puedo evitar pensar en tantos pacientes portugueses como he recibido en el centro de salud de Aliste durante estos más de cinco años. Algunos me han admitido que habían hecho más de setenta u ochenta kilómetros hasta llegar y ser atendidos… “de urgencia”. Sea por la gratuidad y universalidad de la asistencia española, acreditando el derecho en muchos casos gracias a una tarjeta sanitaria madrileña o navarra con más solera que el Tratado de Alcañices o el de Tordesillas, o sea por la confianza en nuestro servicio, que no sé si es percibido como mejor o peor que el dispensado en Portugal (dependerá del perceptor), han sido muchos los pacientes desplazados.

Lo que tiene poca justificación para una atención urgente, no tiene ninguna si se trata de atención primaria, de una consulta ordinaria, de un seguimiento continuado. Si algo define a los médicos de cabecera es su cercanía y proximidad con el paciente. ¿Tiene sentido que tu centro de salud o consultorio se encuentre a sesenta o setenta kilómetros de donde vives, si no más? A la vista de esta noticia que enlazo aquí,  no se presenta como ejemplo de anormalidad a corregir. Y lo es. No discuto que un portugués que viva en Portugal tenga derechos sociales por ser trabajador en España o haberlo sido, es justo, pero sanitariamente no es comprensible que su médico de cabecera esté en España. Sé que la frontera tiene que unir más que separar, e incluso soy de los que sueña a veces con la unión de las dos naciones ibéricas, pero no pierdo la ocasión de recordar que, por muy loable que sea este caso de colaboración en la dificultad, facilitando medicamentos a quien lo precise, si un portugués me tiene a mí como médico de cabecera pero vive a cuarenta o cincuenta kilómetros de mi consulta hay entre nosotros una distancia insegura.

 

DOMINGO 3: QUINIENTOS CATORCE AÑOS

Las fotografías que me ha enviado Rocío me han emocionado. Flores a los pies de la Cruz. Sus cofrades de Nuez de Aliste no olvidaron que hoy es 3 de mayo. Yo tampoco, y aquí, a sus pies de Árbol de Vida florecido en primavera, pongo versos en el día fundacional de mi Vera Cruz salmantina: 1506-2020.

Tres de mayo, Cofradía,

y no hay quien bese tu leño,

quien despierte de este sueño

que se alarga y nos acorta,

que es miedo y es agonía

que sólo tu Cruz conforta.

 

Tres de mayo, fiesta grande,

y no suena la campana

que convoca en la mañana

a tu altar de eterna luz

donde Cristo mismo expande

la cosecha de su Cruz.

 

Tres de mayo, la añoranza

de tantas cruces de mayo,

como un doméstico ensayo

del regreso a la capilla

donde espera la esperanza

del cirio pascual que brilla.

 

Tres de mayo, azul bandera

de blanca Resurrección,

cinco siglos de pasión

más catorce años de historia

que has escrito la primera

y guardas en tu memoria.

 

Tres de mayo, no te olvides

que hoy es tu cuna y tu pila,

que hoy la nostalgia desfila

detrás de tu cruz alzada

y te pide que la cuides

como madre reencontrada.

 

Tres de mayo, y haces fiesta

esperando a los que fuimos

llamados y respondimos,

a los que hoy te extrañamos

y a los que tú das respuesta

cada vez que preguntamos.

 

Tres de mayo, y tu saludo

vuelve a ser la Paz del Cielo

que hace el Bien sobre este suelo,

saludo de Paz y Bien

que es fe cada vez que dudo

y pone en mi voz… AMÉN.

 

 

LUNES 4: LA SOPORTABLE NEGATIVIDAD DEL TEST

Resultado esperado en mi test de anticuerpos. Negativo para IgG y negativo para IgM. La sangre que me extrajo cuidadosamente Dori y que procesó minuciosamente Esther parece revelar que mi organismo, de haber recibido la visita del SARS-Cov-2, el célebre coronavirus, no ha creado anticuerpos contra él. Digo que parece, porque no todo lo que las pruebas apuntan finalmente es. Poco se puede asegurar dentro de este amplio margen de error salvo que Rafa te entrega una mascarilla cuando llega el pedido y Morán sigue subiendo el pan al centro de salud todos los días desde su horno de leña. Lo básico, protegernos y alimentarnos, está garantizado.

Es fácil de soportar un test negativo en el día primero de la Fase 0, o quizá en la hora 0 de la primera fase, o en la parte contratante de la primera parte, o en la parte contratada sin domicilio conocido: sí, ahora el BOE se escribe deprisa y corriendo, ¿verdad, amigo Carlos, voraz lector? Eso se digiere peor, como tampoco se aguanta bien la falta de sentido común. Es verdad que se han publicado algunas imágenes engañosas de aparentes multitudes que, retratadas desde otro ángulo, conservan distancias, pero no es menos cierto que sí ha habido conductas peligrosas y que lo de conjugar actividades permitidas y turnos de edad, como aconsejaría la lógica, no se lo están planteando muchas personas. Hay quien sale de paseo en su hora, de acompañante de persona dependiente en la suya, de cuidador de niño en esa otra franja, y para alguna actividad autorizada en cualquier momento del día o de la noche. No suele coincidir esta actitud con personas concienciadas y responsables, que desde el primer momento se las han ingeniado para conservar las tareas necesarias con el menor riesgo posible. Su test sería negativo para insolidaridad e imprudencia. ¡Bravo por ellas! Cuantas más sean, menos abrupto será el camino hacia la nueva realidad, que construiremos a partir de la responsabilidad individual o nunca disfrutaremos.