Caminos sin salida

Muchos alumnos on line en tiempos de cuarentena, vamos a ajustar a seiscientos. Del mundo ecosocial.

De esos tenemos en cinco casas a los menores que no pueden estar con sus familias. Hay otra residencia en Chamberí con quince  inmigrantes sin techo y sin papeles.

Los profesores llevan teletrabajando con la mayoría de los alumnos y los educadores educándose con los chicos y los trabajadores del centro de jardinería, la huerta, los pastores, quesería y cooperativa trabajando. Algunos tenemos que teletrabajar y dar estudios, deporte, talleres y trabajo de campo, desbrozar, etc.

Para los que están en proceso de emancipación la desescalada después del estado de alarma no se presenta fácil. Difícil encontrar trabajo y una burocracia incomprensible para conseguir ayudas. No habrá hoteles en Santander, proyecto de cooperación en Marruecos con fronteras cerradas,…

Respecto a la salud mental recuperada en tiempos de confinamiento, se puede prever una desesperación inminente ante la falta de salidas, que puede acabar en las manos de los traficantes.

Nos queda el proyecto de la seiscientas ovejas, la jardinería, la huerta, viñas, abejas, olivos, hospital de aves, CEA, … Pero ni los alumnos, ni los profesores ya estamos acostumbrados a un ritmo de trabajo que haga sostenible estas explotaciones a full time y ritmo de gimnasio.

La mayor preocupación de las escuelas está en elegir la plataforma más novedosa que permita al profesor bendecir y examinar a sus alumnos.

Mientras tanto en la sociedad dicen que de los más de trescientos millones de parados, no se encuentran cien mil para recoger fruta y verdura. Sin embargo, nuestros quince inmigrantes siguen sin papeles para poder trabajar y con su trabajo de subsistencia para ellos y sus familias tampoco se hace rentable.

¿Dónde van los dieciséis mil millones de inyección de liquidez?.

Los funcionarios y profesores de momento mantenemos nuestros  sueldos. Pero colectivos mayoritarios en el mundo siguen en callejones sin salida.

¿Qué nos vamos a plantear de un nuevo modelo de desarrollo?. ¿ Qué vamos a arriesgar?.

 ¿ Qué inventaremos para colaborar en una mayor justicia social e igualdad de oportunidades?.

Mi propuesta está clara, un compromiso incondicional como el que tenemos con nuestras propias familias.

Pienso que todo es un gran ecosistema y lo más inteligente es buscar el equilibrio para llegar al clímax, óptimo desarrollo y máxima biodiversidad.

Los grandes depredadores de la pirámide trófica son los que primeros se extinguen. Supongo que tendrá que llegar una nueva adaptación solidaria.

Cada uno desde nuestra realidad deberemos cambiar algo y ponerlo al servicio de los más excluidos socialmente, sin escondernos detrás de multitud de realidades virtuales y “productivas”.