Lunes, 6 de julio de 2020

El discurrir y discurso de las vías pecuarias - 33

Los caminos de ganados y de la lana transfronterizos en el oeste español en la provincia de Salamanca . 

Para entender el trazado de los caminos de ganado, o vías pecuarias, en la Península Ibérica y, especialmente en Portugal, es imprescindible hablar de la organización del territorio por parte de los romanos.

En el 17 a.C., Augusto vuelve a reorganizar las provincias de Hispania y fija los límites de la Lusitania en el territorio comprendido entre el Duero y el Guadiana, estableciendo la capital en Emerita Augusta (Mérida). Incluye Extremadura, Portugal (salvo la región entre el Miño y el Duero), casi toda la provincia de Salamanca, parte de la provincia de Zamora, el territorio occidental de la provincia de Ávila (incluyendo su capital) y el occidente de la provincia de Toledo (hasta la zona de Talavera de la Reina).

Tomó su nombre de los lusitanos, “fieros guerrerosque opusieron una fuerte resistencia a la penetración romana (siglo II a.C.), hasta el punto de ser una de las regiones ibéricas que durante más tiempo luchó contra la invasión. Más tarde, entre el imperio de Augusto y el de Claudio, la provincia fue dividida en tres conventus iuridicus para la correcta administración de justicia, que realizaban los legati iuridici nombrados por el emperador, aunque dependientes del gobernador provincial.

Las principales ciudades eran:

 

En España

Caesarobriga (Talavera de la Reina)

Augusta Emerita (Mérida) la capital provincial

Norba Caesarina (Cáceres)

Bletisama (Ledesma)

Salmantica (Salamanca)

Caurium (Coria)

Mitelinum (Medellín)

Turgalium (Trujillo)

Capara (Cáparra)

Regina Turdulorum (Casas de Reina)

 

En Portugal

Conímbriga (Coímbra) Pax Iulia (Beja) Olissipo (Lisboa)

Scalabis Iulia (Santarém)

 Egitandiorum (Idanha-a-Velha)

 Lacobriga (Lagos)

La provincia estaba vertebrada de Norte a Sur por la Vía de la Plata, complementada por un amplio conjunto de calzadas que permitían viajar hasta y desde la capital Emerita Augusta.

Otra calzada, construida en época de Trajano, comunicaba la Vía de la Plata con Olissipo (Lisboa) a través del famoso Puente de Alcántara y del puente sobre la rivera trevejana, en dirección hacia Egitandiorum (Idanha-a-Velha).

La primera referencia documental de la práctica de la trashumancia a larga distancia es en Rerum rusticarum de Marco Terencio Varron Nacido en el 116 en Reate, hoy Rieti, en la Sabina, región montañosa del centro de Italia, no lejos de la propia Roma, donde murió en el 27 con casi 90 años.

 

Por el contrario, aquellos que pacen en lugares agrestes y que están mucho tiempo lejos de techado llevan consigo cañizos o redes y los demás utensilios con los que hacer corrales en los lugares solitarios, pues suelen pastar en diversos lugares sobre vastas extensiones, de modo que frecuentemente distan muchas millas los pastos invernales de los estivales. Lo sé ciertamente, digo yo, porque mis rebaños que veraneaban en los montes de Reate, invernaban en Apulia, pues entre estos dos lugares las cañadas públicas comunican los distantes pastizales, lo mismo que un palo travesaño une dos cestos.

Rerum rusticarum. Libri III. Marco Terencio Varron (pág. 157)

 

Las cañadas eran públicas y estaban bajo la vigilancia de fun- cionarios que cobraban los peajes y tuvieron tanta importancia, tanto en la antigua Roma como en el caso de nuestra trashumancia, que llegaron a tener magistrados exclusivos.

Desde el principio lo romanos organizan el territorio, identificaban los espacios públicos destinados a la cría de ganado común por los patricios como ager publicus o pascua pública.

El alcance de la economía pastoril en la época romana se ve con la publicación en el año 367 a.C. de la Lei Licinia, que regulaba la utilización de los pastos públicos por los particulares, con la elección de pretor encargado de la inspección de los caminos de los ganados y en que a partir de 192 a.C. existe la figura de magistrado exclusivamente para vigilancia de los pastos. Además, a partir del siglo I a.C. se implanta un impuesto llamado capitatio animalliem por circular por los caminos del ganado (se cobraba por cabeza de ganado) similar a los impuestos montazgo y portazgo en la España medieval.